Lima independiente: Cavalo dinheiro

¿Qué es Cavalo dinheiro, de Pedro Costa?

¿Una elegía?  ¿un oratorio?, ¿Un panorama de la inmigración en la Europa de hoy? ¿El retrato de un personaje anciano y enfermo que dialoga consigo mismo y con las presencias de su pasado? ¿Una historia de fantasmas? ¿Un ejercicio pictórico tenebrista? ¿El balance desencantado de aquello que Portugal conoció como la “revolución de los claveles”? ¿Un ejercicio de estilo de un rigor asombroso? ¿Una película que nos permite escuchar la voz de los clandestinos y los parias en una realidad poscolonial?

 

¿Un acto de confianza en la puesta en escena cinematográfica entendida como la construcción de espacios a la vez materiales e ilusorios, hechos de luz y contrastes, donde se disponen presencias humanas que hacen las veces de personajes sin perder su naturaleza de formas plásticas?

¿Es acaso un homenaje a la composición de la imagen en el cine clásico, basada en la profundidad del campo visual y en las distancias significantes entre los sujetos y objetos que están ahí? ¿Es un lamento por los inmigrantes maltratados por los rezagos de una cultura colonial? ¿Es un gesto de admiración y fidelidad a la memoria del cine de John Ford y Jacques Tourneur? ¿Es Ventura una reencarnación del Woody Strode fordiano, pero herido y tembloroso? ¿Es la evocación de la estética depurada y austera de las obras finales de los viejos maestros del cine, como Dreyer, o el Ford de Siete mujeres?

¿Es un teatro de sombras? ¿Es el réquiem por la memoria reprimida o en extinción de los marginales y los humillados, de aquellos que llegaron de Cabo Verde? ¿Es una invitación a caminar con Ventura así como , en otra época, se caminó con un zombi? ¿Es una película que retoma la armonía de composición del cine clásico para enrarecerla hasta la abstracción? ¿Es una radical fantasía expresionista? ¿Es un acercamiento espectral a espacios de gran presencia material y a texturas poderosas, como las de las paredes desconchadas, los pasillos fantasmales y, sobre todo, a la piel rugosa de Ventura? ¿Es la nostálgica recreación de viejas canciones populares, que hablan de tristeza y marginación?

Una película tan densa y compleja  como Cavalo dinheiro solo suscita preguntas. Lo único cierto es que tiene pasajes de una belleza que sobrecoge.

Ricardo Bedoya

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