Lima independiente 2016: La asesina

“La asesina”, como buena parte de la obra de Hou Hsiao-Hisen, está marcada por el sentido de lo evanescente. En su cine hay algo que está más allá de lo perceptible, de lo sensible; se mueve en el ámbito de lo que no se puede representar en las formas tradicionales.

Acaso es un dato argumental esquivo; o se trata de un espacio que no podemos alcanzar  con la mirada; o de una porción de la escenografía que se oculta o se vela a causa de un banco de niebla que aparece de pronto, o de la textura de un objeto que se interpone y empaña el campo de visión.

Como en “Flores de Shanghai”,  Hou Hsiao-Hsien se remite al pasado para crear una película única y perfectamente contemporánea.

La historia de Yinniang, la joven experta en artes marciales que recibe la misión de asesinar al que fue su prometido, solo es una entrada para desarrollar lo que le interesa a Hou Hsiao-Hsien, uno de los estilistas radicales del cine de hoy: construir atmósferas únicas; apostar a la desdramatización; crear naturalezas muertas; trabajar cada escena como si fuese el capítulo de un acto ritual; exacerbar un estilo de composición “planimétrica” (como le llama Bordwell), que incluye el cambio del formato de proyección;  focalizar la atención en los cuerpos de los actores y no en sus rostros o en sus emociones: importan los gestos de conjunto, sus poses expresivas, las distancias que se establecen entre ellos y la escenografía. “La asesina” logra lo que parece paradójico: coreografía la quietud; dinamiza la espera; crea acción con gestos fijos, registrados por una cámara que se desplaza en trávelin, siempre de trayectoria lenta y milimetrada.

“La asesina” desmonta dos géneros o tradiciones representativas del cine.  

La reconstrucción histórica se reduce aquí a una sucesión de interiores iluminados con tonos crepusculares por el fotógrafo Ping Bin Lee (empleando negativo de 35 milímetros). Para Hou Hsiao-Hsien, el pasado histórico no admite una representación realista. Solo puede abordarse de modo indirecto y alusivo, a través de la estilización cromática (se cambia del blanco y negro al color) y de los gestos mínimos de sus protagonistas. Ellos condensan las agitaciones del mundo. Entre la leyenda y la melancolía, las grandes películas de Hou Hsiao–Hsien  (“La ciudad del dolor”, “Tiempo de vivir, tiempo de morir”, “El maestro de marionetas”, “Flores de Shangái”, “Millennium Mambo”, “Tres tiempos”) dejan ingresar las referencias de la Historia a través de gestos, poemas, melodías o alusiones culturales. Signos asimilados a la atmósfera que  envuelve a los personajes, a la vez activos y ensimismados.

Lo mismo ocurre con el género del “wuxia”, o de espadachines chinos. Que nadie espere encontrar aquí los desplazamientos de “Un toque de Zen” o de “El tigre y el dragón”.  Hou Hsiao-Hsien está en las antípodas de King Hu y de Ang Lee. En “La asesina “, la memoria cultural del cine de artes marciales se reduce a la representación de un gesto de combate que se disuelve apenas esbozado. Las elipsis imponen brevedad, concisión y sequedad a los enfrentamientos. La lucha nunca es espectacular y sus gestos solo importan como grafías.

“La asesina” es la película de un maestro del cine. Indispensable.

Ricardo Bedoya 

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