Al este de LIma 2017: El buen cartero

Una de las mejores películas programadas en El este de Lima es “El buen cartero”, de Tonislav Hristov. Este notable documental –con un pie en la ficción inducida, como casi todo el documental de hoy- se ambienta en un pequeño pueblo búlgaro que languidece cerca de la frontera con Turquía. Es un lugar de paso para los sirios que marchan en busca de refugio. Se va a producir la elección de alcalde y el viejo cartero decide lanzarse proponiendo algo que va a contracorriente de los nacionalismos en auge: acoger a los sirios, compartir con ellos tierras y trabajo, dar vida a un pueblo donde solo existen ancianos y no se ha producido un nacimiento en mucho tiempo.

La película es el retrato de un espacio fantasmal, la memoria de la gente que alguna vez ahí vivió  y la crónica de una campaña política sui generis, en la que surge un candidato que reivindica el comunismo para agitar la xenofobia. Pero también la suma de apuntes de un cineasta instalado con su cámara entre personajes que desarrollan una vida mínima, amodorrada, sin esperanzas. Apuntes de naturaleza etnográfica que dejan constancia del fin de un mundo. Como un bullicioso y dramático entorno la televisión trae las crispadas noticias de fuera, con los sirios muriendo en su intento de escapar de la guerra (se puede reprochar a la película el uso de la música patética que acompaña a esas imágenes). Es el contraste que justifica el oficio del buen cartero, vigía de un lugar condenado a la extinción.

Ricardo Bedoya

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