Gravedad

 

“Gravedad” deslumbra y emociona. Pero acaba decepcionando.

La primera hora es una armoniosa y extensa coreografía.  Algunos críticos, como Scott Foundas, han comparado la sofisticación de los movimientos de cámara con los de una franja del cine experimental, los de Michael Snow, por ejemplo. A mí me recuerdan más bien a los de Mamoulian en los inicios del sonoro. Es decir, los de un virtuoso estilista afanado en restablecer los poderes de la cámara ingrávida, desencadenada, propia de la madurez de la era silente, en tiempos de cambios tecnológicos radicales.

Cuarón perfila volúmenes, establece distancias relativas entre los personajes y marca la profundidad del campo visual gracias al movimiento permanente y a la impresión de relieve. Tiene razón Jonathan Romney al decir que, en casos como el de “Gravedad” es preferible hablar del movimiento del “punto de vista” en vez del “movimiento de cámara”, teniendo en cuenta que el concepto de cámara es virtual en las imágenes generadas por computadora.

Esos movimientos del punto de vista son los que  aportan la paradójica sensación de plenitud y fragilidad que va encausando al relato. Punto de vista cambiante que nos permite mirar desde el interior del casco de Bullock (lo que redime al 3D de sus usos gratuitos) hacia fuera y viceversa: desde el lugar del espacio que muestra el relieve y la armonía de los cuerpos flotando.

El espacio es filmado como un lugar encantado en el que los cuerpos humanos son apenas figuras en el paisaje, signos, presencias plásticas. La esencia del musical se encarna en los desplazamientos de los astronautas por el vacío. Viendo esos cuerpos ingrávidos no pensaba en “2001: Odisea del espacio”; recordaba más bien a Charisse y Astaire en el Central Park de “The Band Wagon”

Pero es también un lugar de amenazas y la etérea gracia de los cuerpos flotantes se convierte en alarmante fragilidad. La lluvia de basura espacial conduce el relato a un “tour de force” y la intensidad del peligro se convierte en experiencia física, casi visceral. “Gravedad”, entonces, entra de lleno en el campo del cine de aventuras: vemos una lucha por la supervivencia. Los cuerpos ya no flotan en dúos o tríos, como parejas de danza. Ahora van solos y el cuerpo de la doctora Stone necesita de la gravedad para salir adelante.

“Gravedad” es un triunfo del formalista Cuarón.

Pero es también un fracaso del narrador dramático. Las resoluciones de la película sorprenden por su facilismo. El “deus ex machina” de la aparición alucinatoria de Clooney y el adiestramiento para salir del apuro son dignos de una serie B de escasa monta. La historia de la niña muerte en cuya memoria se hallan las fuerzas para vivir resulta relamida. Las ensordecedoras  fanfarrias triunfalistas que se oyen al final parecen prestadas de un blockbuster cualquiera.

Ricardo Bedoya

3 thoughts on “Gravedad

  1. Comparto plenamente Ricardo tu sensación de fiasco a medida que avanza la película. El remate final, es decir, la manera en que la astronauta interpretada por Bullock logra regresar a la Tierra, es más que decepcionante por lo facilista y “blockboustera” que resulta la narración de dicho final,

  2. Mi comentario eliminado no ofendía a nadie Sr. Bedoya. Y si usted lo considera disparatado, incongruente o inconsistente y procedió a eliminarlo por eso, entonces no aplicó el mismo criterio a otros más desubicados que se mantuvieron en su blog. En todo caso, su medida me ha parecido intolerante hacia cierto tipo de opiniones que pudiendo ser equivocadas, son expresión de la supuesta libertad de opinión en la red respetando las reglas de la casa. Y entre estas no he leído ninguna que diga que solo se aceptan comentarios favorables o que provengan de críticos de cine reconocidos.
    Pero bueno, ya no se preocupe, elimine nomás el resto de mis comentarios que he estado enviando desde que renovó su página y tenga por seguro que nunca más escribiré otro. Muchas gracias y que viva el cine, ante todo.

  3. Mil disculpas al señor Herrera. Eliminé su comentario, como seguramente otros, porque la página está infestada de miles de comentarios basura (no exagero; son miles) sobre medicamentos y asuntos diversos en idiomas ininteligibles. Lo único que puedo hacer es limpiarlos en bloque y mandar a trash lo bueno y lo malo. No tengo -o no conozco- otra forma de hacerlo sin que me tome horas de trabajo.

    Siga mandando sus comentarios, que son muy interesantes. El de Gravedad ya no lo puedo recuperar. Incluso estuve a punto de borrar su queja, pero me di cuenta a último momento.

    Lo siento, una vez más.

    Ricardo Bedoya

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