Festival de Cine de Lima 2019: Jeanne

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“Jeanne” es la mejor película de Bruno Dumont desde “Hors Satan”. La más neta, desnuda y emocionante. Vuelve al texto literario de Péguy, como lo hizo antes en “Jeannette”, pero para darle un tratamiento distinto y radical.

En verdad, Dumont desmonta las representaciones cinematográficas previas de las batallas y el juicio de Juana de Arco. ¡Fuera, dramatismo tradicional! ¡Fuera, teatralidad! ¡Fuera, espectacularidad! ¡Fuera, espíritu piadoso!

En cambio, acoge los costados más rugosos del registro de lo directo. Estamos ante una representación que está siendo filmada con sus incertidumbres y asperezas. No para que luzca verosímil ni dramáticamente estructurada en el modo de los tres tiempos. Solo para que evoque una historia que ya conocemos y genere un tipo nuevo de emoción.

Los actores son naturales, lo que incluye a la formidable niña protagonista, llamada Lise Leplat Prudhomme, y a los jueces, que incorporan a sus papeles las particularidades de sus dicciones, sus gestos y automatismos.  Las batallas son coreografías geométricas, como los de una exhibición ecuestre, filmada desde ángulos diversos. La escenografía central es la Catedral de Amiens. Sus interiores, que exigen el contrapicado permanente, son filmados con acento documental. La prisión de Juana es un búnker enclavado entre dunas, sin más adornos ni correcciones.

Hasta en los momentos más dramáticos, o en aquellos en los que oímos los textos más literarios, o las canciones que irrumpen en medio del proceso,  dejamos de sentir que estamos viendo a actores que representan en el interior de un templo de bellísima arquitectura.

Lo que importa no es el texto que se recita, sino el hecho físico del registro de la encarnación de ese texto. Importan los cuerpos que lo acogen, las voces que lo dicen, los acentos, las materias, los espacios en los que resuena. Pocas películas de “tema espiritual” han logrado convertir su afán en una experiencia de lo físico. Solo Bresson y el Rossellini de “Las once florcillas de Francisco de Asís”. Ahora, Dumont.

 

Ricardo Bedoya

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