El espíritu de la pasión: Recordando a Kim Ki-duk (1960-2020)

Hierro 3”, el placer del silencio | Cine O'culto

Un artículo del archivo para recordar al coreano Kim Ki-duk

El de Kim Ki-duk es un mundo de personajes solitarios y marginales que buscan un espacio secreto y reservado para purgar una historia personal de violencia, descontrol o deseos perturbadores. Cuando al fin creen haber encontrado ese lugar, descubren que está sostenido por fuerzas subterráneas, impulsos incontrolables y elementos pulsionales que los alejan de la redención buscada, como ocurre en La isla, acaso su mejor película. Se inician entonces los episodios de una ordalía.  Sus fábulas alternan el reposo y la violencia seca; la contemplación y la crispación. 

En “El espíritu de la pasión” (el título original es “Casas vacías”, aunque también se le conoce como “Hierro 3”), un joven repartidor de volantes publicitarios llamado Tae-Suk (Jae Hee) ingresa a casas vacías para habitarlas un tiempo, apoderarse del espíritu de los lugares y vivir en espacios ajenos en los que se retrata con su cámara digital. No roba; sólo está allí arreglando desperfectos, curioseando un poco, dando a las casas el mantenimiento que no les proporcionan sus propietarios ausentes y creándose historias íntimas, que lo alejan de la alienación de su vida y su trabajo. Su mundo es ritual y virtual y está formado por la composición de fragmentos visuales de cientos de ambientes de las casas “invadidas”. Hasta que un día, en una de esas casas, conoce a una mujer maltratada por su marido y sus rutinas cambian para siempre.

El intrigante juego ilegal de la violación de las viviendas y los domicilios desconocidos se transforma de a pocos en la historia de una pareja de amantes enfrentados a la ley y, luego, en una ensoñación fantástica que genera cierta incredulidad, aunque resulte perfectamente lógica en su propuesta dramática.

Desde el inicio, la película se desprende del realismo y apunta a la improbabilidad de las situaciones. El personaje de Tae-Suk tiene una consistencia fantasmal. Es secreto, silencioso, discreto, y está concebido como una presencia física pura, un signo visual. Sin mediar palabras, sus acciones parecen seguir un rito invariable hasta que decide radicalizar su modo de ser: aprende la técnica de la invisibilidad como una forma de perfeccionar su furtiva permanencia en las casas y en el mundo.   

La película se desliza hacia lo onírico sin marcas de por medio. En la primera parte, pasamos de una casa a otra sin transiciones, como si hubiesen abolido las fronteras espaciales o los límites entre el sueño y la vigilia. Más tarde, en silencio, el protagonista es observado por la mujer maltratada, que es tan espectral como el protagonista. Empiezan una aventura conjunta sin preámbulos ni exposición de causas. Son soñadores que comparten una trayectoria de encuentros insólitos y azarosos. Los objetos, durante ese trance, cambian el valor de su uso habitual, como las pelotas de billar convertidas en armas y proyectiles. La violencia muestra un costado absurdo e hilarante, como en los sueños.

El erotismo se entremezcla con una dimensión fantástica. Están de más las expectativas realistas y las exigencias de verosimilitud.

Ricardo Bedoya

One thought on “El espíritu de la pasión: Recordando a Kim Ki-duk (1960-2020)

  1. Vi esta película en TV Perú cuando tenía 13 o 14 años. Una pequeña maravilla. Me di cuenta que había un mundo muy, muy lejano del blockbuster.
    Identifiqué al protagonista como un vagabundo ingenioso. Los volantes no necesariamente son de su trabajo: pudo haberlos conseguido astutamente. Tal vez, en mi prejuicio de entonces, habría tenido que verlo cobrando su sueldo o con sus jefes para asumir que era un volantero. Más adelante, cuando queda claro que es “alguien”, me evocó a Christopher McCandless y su convicción idealista por sobre un prosaico y esperable futuro profesional y desarrollo en la sociedad. Estar y no estar en el sistema.
    Asimismo, la mujer violentada es un objeto más: el marido no la ama, la posee, es un trofeo para él, y ella, inútil y humillada, se mimetiza con la casa, con las otras pertenencias de su esposo. Por eso el prota no la descubre al inicio. Ahí creo que incide también lo que comenta sobre la violencia: ella se vuelve un medio para eso. También cambió su valor.
    Otro plus: el título latino no es un ejemplo de rebuscadas o desacertadas traducciones que tanto recibimos.

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