Cry Macho

Tráiler de 'Cry Macho', lo nuevo de Clint Eastwood como director y actor  protagonista

A los 91 años años, Clint Eastwood estrena Cry Macho. Lo vemos montar un caballo, cruzar la frontera con México, hacer un largo viaje con un joven rebelde, ayudar a domar a un caballo chúcaro, bailar al ritmo de una versión de Sabor a mí, y desmontar el prestigio que tiene el ser considerado un “macho”.

Se pueden criticar muchas cosas de Cry Macho, desde su visión folclórica de México hasta el esquemático diseño del personaje del muchacho que la vieja estrella del rodeo debe llevar hasta Texas para recompensar el favor que alguna vez recibió. También resulta de cartón el personaje de la madre del chico, que parece la villana de una serie de narcos.  Y es difícil creer la torpeza del sicario que busca recuperar al locuaz muchacho. Todo eso resulta elemental.

Pero Eastwood está de vuelta de todo y ni siquiera le importa mucho el guion que tiene entre manos. Sabe que la historia que cuenta está llena de estereotipos y decide liberarse de ella por un buen rato. Es entonces que la película descubre lo que puede hacer el gran director.

Lo que importa no está en la trama, sino en los trazos casi espectrales con los que aparece el personaje de Eastwood en la primera secuencia, los modos elípticos con los que resuelve el paso del tiempo, y el tratamientos de todas las escenas que se ambientan en el pequeño pueblo mexicano en el que los viajeros son acogidos por la propietaria de un restaurante.

Esos pasajes, en los que se pasa de las sombras iniciales a la luz del día, en el amanecer o el atardecer, se representan como viñetas, de rasgos breves, impresionistas. Son episodios en los que se acalla la verborrea del chico mexicano para poner en primer plano la expresividad de las siluetas, de las señales sugeridas en torno de una mesa, de las miradas que se entrecruzan, de los gestos bellos, de la complicidad con unas niñas que se establece mediante el lenguaje de signos, de los perfiles sobre el horizonte, de los encadenados que dilatan el baile de la pareja de viudos, de la atención con los caballos y los animales enfermos o heridos de la comunidad, de la fragilidad del “macho”, veterano de los rodeos, que acaricia y conversa con ese gallo fiero que ya no lo representa ni lo hará jamás.

Hay una enérgica y, a la vez, paradójica languidez en la escueta funcionalidad narrativa y dramática de esos pasajes westernianos, acaso los últimos en la larga carrera de Eastwood.

Ricardo Bedoya

2 thoughts on “Cry Macho

  1. Completamente de acuerdo. Clint Eastwood con su estilo clásico y directo utiliza los clichés para desbaratar el gran convencionalismo del macho en el ecran.
    A propósito quisiera llamar la atención sobre las funciones que está dando hoy el cine comercial autorizado a funcionar de nuevo. Sucede que son pésimas. He ido al Cineplanet Alcázar y a Cinerama El Pacífico y en las dos he encontrado que las proyecciones tienen un invariable tono metálico y brilloso pero descolorido y carente de contrastes. Me pregunto si así vale la pena ir al cine. Lo bueno es que se logra una concentración al 100% (por la raleada presencia de público y nula actividad de confitería) y se tiene la seguridad de ver la película en el formato correcto (salvo quizás excepciones) pero si la proyección está estandarizada para disminuir costos, mejor es que no atiendan. De repente al gran público dicho problema no le importe pero a un cinéfilo seguro que sí.

  2. La vi con la sensación del adios a un icono en la historia del cine. Una despedida que nos muestra el amor que tiene el maestro por las mujeres hispanas, los caballos, los paisajes inmensos, la familia, la libertad. A su manera nos dice: Miren, esto es lo que más amo, recuerdenme por esto y sí, asi lo recordaremos, al menos quienes todavía disfrutamos las peliculas en el cine.

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