{"id":1021,"date":"2014-11-08T12:29:30","date_gmt":"2014-11-08T12:29:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=1021"},"modified":"2014-11-08T12:29:30","modified_gmt":"2014-11-08T12:29:30","slug":"el-elefante-desaparecido","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=1021","title":{"rendered":"El elefante desaparecido"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img alt=\"\" src=\"http:\/\/i.ytimg.com\/vi\/2t0pR3JpmeY\/maxresdefault.jpg\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>El elefante desaparecido <\/i>es uno de los m\u00e1s exigentes y, a la vez, mejores estrenos peruanos de un a\u00f1o en el que, como se anticipaba, han llegado a las pantallas comerciales un n\u00famero record de t\u00edtulos locales.<\/p>\n<p>El segundo largometraje de Javier Fuentes-Le\u00f3n supera a <i>Contracorriente<\/i>, su interesante pero irregular debut f\u00edlmico, que ya ofrec\u00eda una dimensi\u00f3n fantasmal y pon\u00eda en evidencia resonancias marinas. Esos datos se ven enriquecidos ahora en una propuesta muy distinta que apela, en apariencia, a la tradici\u00f3n del relato criminal negro, pero que m\u00e1s bien se asocia al universo de David Lynch para no hacer referencias a obras novel\u00edsticas que, como ha apuntado el mismo director, tambi\u00e9n ponen lo suyo.<\/p>\n<p>El escritor de novelas policiales Edo Celeste, interpretado por Salvador del Solar en una de las m\u00e1s convincentes caracterizaciones que se han visto en el cine local, se ve involucrado en una extra\u00f1a pesquisa que lo confronta con un pasado traum\u00e1tico marcado por la desaparici\u00f3n de su esposa varios a\u00f1os atr\u00e1s. El relato va confrontando\u00a0de dos dimensiones que se entrecruzan sin que est\u00e9 claro cu\u00e1les son sus l\u00edmites: la de una presunta \u2018realidad exterior\u2019 y la del universo \u2018imaginario\u2019 creado por el mismo escritor. Relato laber\u00edntico funciona como un poliedro en blanco y negro, como esos que aparecen en las may\u00f3licas y en otros espacios y de manera muy notoria hacia el final. En alguna medida, tal como se ve en la colocaci\u00f3n-descolocaci\u00f3n de esas l\u00e1minas con que se cierra la pel\u00edcula, el relato va agregando y desagregando informes o capas en la b\u00fasqueda de un misterio que no llega a revelarse del todo.<\/p>\n<p>Tal vez la complejidad de un gui\u00f3n muy cargado de pistas y de variaciones puede por ratos hace sentir que el ritmo se atasca un tanto, pero pese a ello el relato va enhebrando no s\u00f3lo una topograf\u00eda semialucinatoria en la que los interiores o los exteriores citadinos (aqu\u00ed justificadamente semidesiertos) como el paisaje de Paracas remiten casi a la imaginer\u00eda de pintores como Giorgio de Chirico o Paul Delvaux. Sin embargo, y m\u00e1s all\u00e1 de las diversas claves que se van deslizando, lo que marca a <i>El elefante desaparecido<\/i> desde el comienzo es la impresi\u00f3n de vac\u00edo y soledad que trasmite Edo Celeste y que arrastra en la expresi\u00f3n del rostro y la mirada, y tambi\u00e9n de la cadencia verbal, hasta que se hace melanc\u00f3lica sin que eso sea tan notorio o evidente. Pel\u00edcula sobre la p\u00e9rdida de l\u00edmites, y la transferencia de escritor a personaje, la de Fuentes-Le\u00f3n es, asimismo, una lacerante visi\u00f3n del desarraigo individual y del sentimiento de p\u00e9rdida.<\/p>\n<p><strong>Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; El elefante desaparecido es uno de los m\u00e1s exigentes y, a la vez, mejores estrenos peruanos de un a\u00f1o en el que, como se anticipaba, han llegado a las pantallas comerciales un n\u00famero record de t\u00edtulos locales. 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