{"id":1396,"date":"2015-03-31T22:07:51","date_gmt":"2015-03-31T22:07:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=1396"},"modified":"2015-04-02T11:40:19","modified_gmt":"2015-04-02T11:40:19","slug":"microbus-en-bafici","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=1396","title":{"rendered":"Microb\u00fas en BAFICI"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"\" src=\"https:\/\/cinemapasion.files.wordpress.com\/2014\/11\/microb_s-904752040-large.jpg\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bien por la selecci\u00f3n de <i>Microb\u00fas, <\/i>de Alejandro Small en la secci\u00f3n Panorama del BAFICI. Se pasar\u00e1, claro, en su versi\u00f3n de 44 minutos, y no en la versi\u00f3n corta de 20 minutos que circul\u00f3 entre nosotros.<\/p>\n<p>Es, sin duda, una de las mejores pel\u00edculas peruanas de los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula es una larga deriva por Miraflores. Cinco j\u00f3venes universitarios de la clase media caminan en un recorrido nocturno. No hay un objetivo en su deambular; solo impulsos que los conducen hacia una trayectoria sinuosa, que tiene algo de juego, de p\u00e9rdida de rumbo y de complicidad de grupo adolescente. Escuchamos sus di\u00e1logos, coloquiales y directos, murmurados y espont\u00e1neos, acaso insustanciales, alejados de cualquier ret\u00f3rica de guion h\u00edper-construido, dichos con los ritmos y entonaciones de los muchachos lime\u00f1os de los distritos mesocr\u00e1ticos del sur.<\/p>\n<p>Pero sobre todo los vemos relacionarse con esas calles que se van despoblando paulatinamente hasta que quedan solo ellos y el paisaje m\u00e1s acotado de una ciudad que es la suya, pero que no necesariamente sienten como propia.<\/p>\n<p>Es un recorrido de iniciaci\u00f3n y de p\u00e9rdida. Hay un miembro reci\u00e9n llegado al grupo, pero hay otro que se fue y es recordado con nostalgia y acritud. Es un tr\u00e1nsito en un figurado \u201cmicrob\u00fas\u201d; uno de aquellos atestado veh\u00edculos que los lime\u00f1os identificamos como espacios de tr\u00e1nsito, inc\u00f3modos y peligrosos.<\/p>\n<p>Por eso, del juego o del paseo zigzagueante se pasa a la agresividad de los golpes y patadas lanzadas contra una pared o\u00a0 a la disputa entre los dos muchachos que guardan opiniones contrapuestas sobre el amigo ido, para luego volver al gesto relajado del reposo, con el grupo echado en c\u00edrculo en un parque.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula se modula a partir de pulsiones opuestas. Los espacios acogedores se vuelven hostiles para luego convertirse en lugares que convocan una extra\u00f1a y \u00e1spera ternura. Los personajes pasan de la broma relajada y el \u201cvacil\u00f3n\u201d del grupo a la expresi\u00f3n de una rebeld\u00eda que se mantiene latente o se expresa con una furia acaso gratuita, de gesto y pose beligerante. Porque cualquier discrepancia entre ellos se disuelve o se confunde en aquello que los vincula de verdad, el tr\u00e1nsito del fin de la adolescencia, como lo sugiere el montaje sonoro que desincroniza los di\u00e1logos con las im\u00e1genes, rompiendo la sincron\u00eda de los labios y construyendo voces que llegan desde fuera del campo visual como para urdir un discurso que es de uno y es de todos a la vez. Tr\u00e1nsito hacia la madurez que condensa y simboliza la secuencia final, que es un hallazgo de puesta en escena.<\/p>\n<p>La c\u00e1mara sigue a los muchachos con atento desali\u00f1o, desenfoc\u00e1ndolos, empa\u00f1ando los fondos, recorriendo de cerca las texturas de las paredes, de la madera de las bancas p\u00fablicas, de los muros \u00e1speros de la bajada Balta. Hay dureza y sensualidad en ese recorrido material por lugares y rincones rozados por los cuerpos de los paseantes.<\/p>\n<p>La fotogenia de la noche, captada por C\u00e9sar Fe con sensibilidad impresionista, da cuenta de las luces de colores del ne\u00f3n publicitario pero tambi\u00e9n de la neblina costera y miraflorina que pulveriza las luces intensas y corona con aureolas los postes de la iluminaci\u00f3n p\u00fablica. Las sombras de los cuerpos de los actores se recortan en contraluces o aparecen filtrados por una neblina saturada de amarillo. Tr\u00e1nsito urbano seguido por una c\u00e1mara siempre m\u00f3vil que evoca los err\u00e1ticos recorridos de ciertas pel\u00edculas del cine argentino, como <i>Glue<\/i>, pero tambi\u00e9n del Hollywood de los a\u00f1os setenta, desde <i>Maridos, (Husbands, <\/i>1970), de John Cassavetes, \u00a0hasta <i>El \u00faltimo deber<\/i> (<i>The Last Detail<\/i>, 1973), de Hal Ashby.<\/p>\n<p><strong>Ricardo Bedoya<\/strong><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Bien por la selecci\u00f3n de Microb\u00fas, de Alejandro Small en la secci\u00f3n Panorama del BAFICI. Se pasar\u00e1, claro, en su versi\u00f3n de 44 minutos, y no en la versi\u00f3n corta de 20 minutos que circul\u00f3 entre nosotros. Es, sin duda, una de las mejores pel\u00edculas peruanas de los \u00faltimos a\u00f1os. 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