{"id":3332,"date":"2016-10-21T13:55:37","date_gmt":"2016-10-21T13:55:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=3332"},"modified":"2016-10-21T13:56:07","modified_gmt":"2016-10-21T13:56:07","slug":"3332","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=3332","title":{"rendered":"El cine en las entra\u00f1as: un libro de Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Colaborador desde los inicios del blog, Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas presenta un libro en los pr\u00f3ximo d\u00edas. Se llama &#8220;El cine en las entra\u00f1as&#8221; y recoge una cantidad sustancial de las cr\u00edticas y ensayos que public\u00f3 en la revista &#8220;Hablemos de cine&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Si un libro anterior de Chacho Le\u00f3n, &#8220;El nuevo cine latinoamericano\u00a0de los a\u00f1os sesenta. Entre el mito pol\u00edtico y la modernidad f\u00edlmica&#8221;, es el\u00a0m\u00e1s\u00a0sistem\u00e1tico y\u00a0documentado\u00a0de los que ha publicado, &#8220;El cine en las entra\u00f1as&#8221; es el m\u00e1s\u00a0intenso, comprometido y c\u00e1lido.\u00a0El que tiene de\u00a0retrato personal, de balance profesional, de diario de combate cr\u00edtico, y\u00a0memoria de los tiempos que cambian, del cine que se transforma y de la cinefilia que permanece. Por eso, los textos\u00a0est\u00e1n\u00a0escritos con el &#8220;lenguaje del coraz\u00f3n&#8221;, al calor del entusiasmo\u00a0por una pel\u00edcula o como consecuencia de alg\u00fan debate cercano. La cr\u00edtica es el &#8220;arte de amar&#8221;, dec\u00eda Jean Douchet, y este libro lo ratifica. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Es decir, acercarse a las pel\u00edculas sin\u00a0menospreciarlas de antemano por su g\u00e9nero, realizador, forma de producci\u00f3n, o lo que fuere, como es moneda com\u00fan\u00a0en las redes sociales de hoy. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El libro tambi\u00e9n, acaso sin propon\u00e9rselo, retrata dos d\u00e9cadas de la cultura cinematogr\u00e1fica en el Per\u00fa, da cuenta de algunos debates y del esp\u00edritu de esos tiempos agitados de fines de los sesenta e inicios de los setenta,\u00a0y permite rastrear los cambios de la terminolog\u00eda y de los conceptos que se incorporaban\u00a0como\u00a0nuevas herramientas\u00a0para la\u00a0lectura de las pel\u00edculas.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pronto aparecer\u00e1 una extensa antolog\u00eda de los art\u00edculos publicados en la revista Hablemos de cine. Ah\u00ed se incluir\u00e1n\u00a0los textos que corresponden a la pol\u00e9mica que mantuvo la revista con Armando Robles Godoy, que se echan de menos aqu\u00ed. Es tiempo de poner en perspectiva\u00a0esa\u00a0confrontaci\u00f3n, que se convirti\u00f3\u00a0en el primer debate\u00a0sobre los rumbos que tomaba la reci\u00e9n llegada\u00a0modernidad cinematogr\u00e1fica en el Per\u00fa. Debate que, por cierto, qued\u00f3\u00a0trunco.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Como adelanto del libro, que se presenta el pr\u00f3ximo viernes 4 de noviembre en la Feria del Libro Ricardo Palma, aqu\u00ed\u00a0va parte de la\u00a0introducci\u00f3n escrita por Le\u00f3n Fr\u00edas:\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">&#8220;Este volumen <\/span><span style=\"color: #000000;\">antol\u00f3gico, como lo es asimismo el que re\u00fane materiales de todos los que participaron en la trayectoria de <i>Hablemos de Cine<\/i>, da cuenta por ello de una etapa larga de mi biograf\u00eda personal e intelectual. En ella se puede apreciar el impulso cin\u00e9filo que me hab\u00eda motivado desde el d\u00eda en que vi la primera pel\u00edcula de la que tengo recuerdo a los siete a\u00f1os (tengo la casi certeza que fue la primera que vi) y que me marc\u00f3 para siempre, <i>Tambores apaches<\/i>, de Hugo Fregonese, impulso \u00a0que no hizo sino ir en aumento en las semanas, meses y a\u00f1os sucesivos, hasta los veinte, en que se inici\u00f3 la aventura de una revista de cine en Lima.\u00a0 Impulso llevado a una suerte de militancia \u201ccombativa\u201d en los primeros cinco a\u00f1os de <i>Hablemos de Cine<\/i>, a partir del 15 de febrero de 1965. Nos sent\u00edamos representantes de esa nueva cr\u00edtica que surgi\u00f3 bajo el magisterio de Andr\u00e9 Bazin en los <i>Cahiers du Cinema<\/i> de los a\u00f1os cincuenta y llevamos esas propuestas \u2013 la teor\u00eda nunca sistematizada de la \u201cpuesta en escena\u201d f\u00edlmica, y la bandera de la \u201cpol\u00edtica de autores\u201d \u2013 hasta extremos que pocos a\u00f1os despu\u00e9s resultaba muy dif\u00edcil seguir sosteniendo. Fuimos audaces y nos lanzamos al ruedo con todo, intentando destacar aquello que consider\u00e1bamos la esencia de la creaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica: el respeto de las apariencias de realidad, tal como lo hab\u00eda teorizado Andr\u00e9 Bazin, aunque sin coincidir necesariamente con todos los presupuestos bazinianos, pues, por ejemplo, Bazin puso reparos a la concepci\u00f3n hitchcockiana del montaje que para nosotros no era en medida alguna cuestionable ni incompatible con el \u201crespeto de las apariencias de realidad\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Como que elaboramos algo parecido a un esquem\u00e1tico modelo de an\u00e1lisis que funcion\u00f3 especialmente en los relatos de raigambre cl\u00e1sica y de adscripci\u00f3n gen\u00e9rica del cine norteamericano, pero que no tuvo la flexibilidad para incorporar otras expresiones que no cumpl\u00edan con los est\u00e1ndares est\u00e9ticos y narrativos impl\u00edcitos en el modelo. El descubrimiento que hab\u00eda sido para nosotros la obra de ciertos realizadores norteamericanos y unos pocos europeos mal considerados por la <i>intelligenzia <\/i>de esos tiempos, como el italiano Vittorio Cottafavi, nos indujo a una toma de posici\u00f3n que, adem\u00e1s de aislarnos, restringi\u00f3 una\u00a0 comprensi\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lidamente sustentada de nuestra parte y, por tanto, una mejor trasmisi\u00f3n de aquello que aparec\u00eda como novedoso en la visi\u00f3n del cine que la revista aportaba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Oponi\u00e9ndonos a lo que tach\u00e1bamos como una normativa est\u00e9tica (la del cine de \u201ccalidad\u201d), instalamos otra normativa. La posici\u00f3n agresivo-defensiva en la que nos situamos nos encerr\u00f3 bastante en una lectura reduccionista de los valores expresivos de las pel\u00edculas, m\u00e1s all\u00e1 de lo que fueron, sin duda, avances en la apertura hacia la obra de realizadores, modalidades f\u00edlmicas y acercamiento al \u201cinterior mismo\u201d de los films\u00a0 que no ten\u00edan precedente en nuestro medio. Por aqu\u00ed est\u00e1, seguramente, el aporte principal de esos primeros tiempos de la revista: poner en evidencia valores ignorados y postular una comprensi\u00f3n distinta de la obra cinematogr\u00e1fica en una operaci\u00f3n cr\u00edtica que no s\u00f3lo no contaba con antecedentes entre nosotros, sino que muy escasamente los ten\u00eda en Am\u00e9rica Latina. Ver los films a partir de las im\u00e1genes y no de los temas o motivos constitu\u00eda pr\u00e1cticamente una inversi\u00f3n total, una \u201cpuesta de cabeza\u201d de lo que hab\u00eda sido predominante en la poca atenci\u00f3n que el cine recib\u00eda del periodismo y de los cineclubes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, hubo un exceso en el acento pol\u00e9mico y el escaso debate que se suscit\u00f3 no contribuy\u00f3 a ventilar nuestras posiciones de manera abierta. Es decir, el <i>feed-back<\/i> casi brill\u00f3 por su ausencia y los cambios que vinieron m\u00e1s adelante fueron una consecuencia de nuestra propia evoluci\u00f3n personal y no de una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica con un espacio te\u00f3rico que hubiese podido actuar como un contendiente. Los cr\u00edticos locales le corrieron al debate y unos pocos intelectuales poco vinculados con el cine fueron los escasos interlocutores discrepantes. Una excepci\u00f3n entre la gente de cine fue Armando Robles Godoy, con quien las discrepancias fueron notorias, a\u00fan cuando no se plantearon en los t\u00e9rminos de una controversia que pudiese resultar m\u00e1s provechosa de lo que fue. Volver\u00e9 sobre el tema.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Sin arriar el estandarte de la defensa de la puesta en escena o, sin llamarlo as\u00ed, del funcionamiento expresivo del film, que se mantuvo inc\u00f3lume hasta el final de la revista, y que ha seguido siendo hasta hoy para todos los que estuvimos en <i>Hablemos de Cine<\/i> un referente b\u00e1sico en nuestro acercamiento cr\u00edtico, fuimos ampliando con el correr de los a\u00f1os, y poco a poco,\u00a0 nuestro horizonte f\u00edlmico. La presencia de los nuevos cines europeos, las marcas de un\u00a0 cine de autor inicialmente poco apreciado en la revista (parcialmente Bergman, Antonioni, el mismo Bu\u00f1uel), el aporte de las novedades f\u00edlmicas provenientes de nuestra propia regi\u00f3n, diversificaron la atenci\u00f3n y la valoraci\u00f3n en las p\u00e1ginas de <i>Hablemos de Cine<\/i>. En ello cont\u00f3, adem\u00e1s de una mayor apertura de los fundadores, tambi\u00e9n la incorporaci\u00f3n de nuevos redactores que, sin dejar de identificarse con los postulados \u201chablemistas\u201d, contribuyeron a diversificar los modos de acercamiento a las pel\u00edculas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La metodolog\u00eda de an\u00e1lisis fue cambiando. Si en un inicio casi no se hac\u00eda referencia al material argumental y uno pod\u00eda leer un art\u00edculo sin enterarse casi \u201cde que iba la pel\u00edcula\u201d, pues el comentario se centraba en algunas escenas o en aspectos puntuales y no daba cuenta, a veces ni siquiera en una m\u00ednima parte, de la historia relatada, \u00e9sta fue haci\u00e9ndose m\u00e1s presente y expl\u00edcita, aunque nunca al punto de empobrecer la referencia a los mecanismos f\u00edlmicos que hac\u00edan funcionar esas historias. Si algo hicimos siempre fue entrar en las pel\u00edculas no, justamente, \u00a0a trav\u00e9s de su argumento, sino del tratamiento audiovisual al que el argumento era sometido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Empezamos bastante j\u00f3venes, pero m\u00e1s joven era el uruguayo Homero Alsina Thevenet cuando a los 15 a\u00f1os emprendi\u00f3 una actividad cr\u00edtica de varias d\u00e9cadas que se ha vertido en cuatro gruesos vol\u00famenes en a\u00f1os pasados, despu\u00e9s de su fallecimiento. Ya desde sus primeras cr\u00edticas, que Alsina nunca se propuso re-publicar en un libro, se percibe una escritura prolija, un cuidado por la informaci\u00f3n y un acercamiento muy pertinente al film comentado.\u00a0 A Alsina lo consideramos en los primeros a\u00f1os de <i>Hablemos de Cine <\/i>como un exponente (el exponente mayor, si se quiere) de la vieja cr\u00edtica sudamericana, especialmente la cr\u00edtica rioplatense, esa cr\u00edtica que nos propusimos sacudir y con la que fuimos impiadosos.\u00a0 Sin embargo, y\u00a0 con las diferencias de enfoque y valoraci\u00f3n que a\u00fan puedo tener frente a esos textos iniciales del colega uruguayo (y a muchos otros posteriores), no dejo de reconocer la solvencia cr\u00edtica que Alsina demostr\u00f3 desde temprano y la relativa solidez de sus notas que, hay que decirlo, conoc\u00edamos muy escasamente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Esa fue una de las insuficiencias m\u00e1s notorias del <i>Hablemos de Cine <\/i>de los primeros a\u00f1os: el conocimiento del cine que exhib\u00eda la revista era muy limitado, a\u00fan cuando algunos de nosotros ten\u00edamos ya una buena cantidad de pel\u00edculas vistas. Pero, \u00bfqu\u00e9 hab\u00edamos visto?\u00a0 Pues, s\u00f3lo lo que ten\u00eda estreno en Lima y , de lo que hab\u00eda sido estrenado, mucho quedaba en el recuerdo de a\u00f1os anteriores, pues no lo hab\u00edamos vuelto a ver. El cuadro de esa \u00e9poca era muy diferente al de ahora, pues s\u00f3lo exist\u00eda el cine en soporte f\u00edlmico y las emisiones de la televisi\u00f3n abierta cubr\u00edan una porci\u00f3n limitada del cine del pasado, en su mayor parte procedente de los estudios de Hollywood y ni siquiera de todos. M\u00e1s a\u00fan, el purismo de la \u201cpantalla grande\u201d nos inhib\u00eda de la visi\u00f3n de pel\u00edculas emitidas por la televisi\u00f3n, que, adem\u00e1s, mostraban todas las limitaciones de esos tiempos (invariablemente dobladas al espa\u00f1ol, con interrupciones publicitarias, alteraciones del formato original,\u00a0 films en color que pasaban en blanco y negro porque no hab\u00eda otra opci\u00f3n, etc.).\u00a0 La televisi\u00f3n, entonces, no contaba. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El panorama de referencia estaba en las salas comerciales, en los escasos cineclubes que se nutr\u00edan del material de las b\u00f3vedas de las distribuidoras (algunos que proyectaban en 16 mm. se surt\u00edan de lo que ofrec\u00edan las distribuidoras\u00a0 en ese formato), y de los archivos de unas pocas embajadas.\u00a0 Asimismo, la Cinemateca Universitaria, fundada en 1964, ofrec\u00eda programas eventuales, casi siempre con contratipos en 16 mm. (transferencias de copias de exhibici\u00f3n), procedentes de la Cinemateca Argentina.\u00a0 Y,\u00a0 finalmente, desde 1965 la Embajada de Francia tuvo una programaci\u00f3n regular en la sala de cine de la Alliance Francaise ubicada en la\u00a0 avenida Wilson (hoy Garcilaso de la Vega). Esa misma embajada, con una frecuencia casi anual , as\u00ed como otras embajadas o institutos culturales (el Goethe Institut, por ejemplo) m\u00e1s espor\u00e1dicamente, tra\u00edan muestras de la producci\u00f3n reciente (usualmente bajo la denominaci\u00f3n de \u201cfestivales\u201d) o, eventualmente, selecciones de films del pasado.&#8221;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colaborador desde los inicios del blog, Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas presenta un libro en los pr\u00f3ximo d\u00edas. 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