{"id":3407,"date":"2016-11-18T01:16:55","date_gmt":"2016-11-18T01:16:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=3407"},"modified":"2016-11-18T01:19:23","modified_gmt":"2016-11-18T01:19:23","slug":"el-cine-en-las-entranas-por-melvin-ledgard","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=3407","title":{"rendered":"El cine en las entra\u00f1as, por Melvin Ledgard"},"content":{"rendered":"<p><strong>Este texto fue le\u00eddo por Melvin Ledgard en la presentaci\u00f3n del libro &#8220;El cine en las entra\u00f1as&#8221;, de Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas. Un agradecimiento a Melvin por la autorizaci\u00f3n para publicarlo.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">El libro est\u00e1 dividido en cinco secciones que el autor llama \u201csecuencias\u201d y al final tiene una secci\u00f3n con veinte listas que comprenden las que Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas consider\u00f3 desde las p\u00e1ginas de <em>Hablemos de cine<\/em> \u201cmejores estrenos\u201d en el per\u00edodo\u00a0 1965-1984, justamente los a\u00f1os en que se public\u00f3 la revista y a los que corresponden las cinco secuencias. Mi sugerencia es utilizar estas veinte listas como una suerte de carta de navegaci\u00f3n para embarcarse en los tiempos en que fueron escritas las cinco secuencias que est\u00e1n en un orden cronol\u00f3gico que busca, en alguna medida, indicar d\u00f3nde podr\u00edan localizarse los puntos de quiebre en la evoluci\u00f3n del material publicado en Hablemos de cine. De hecho, treinta a\u00f1os despu\u00e9s\u00a0 a que fue editado el \u00faltimo n\u00famero de <em>Hablemos de cine<\/em> en 1984, en el 2014, el autor ha escrito unos comentarios, que aparecen en letra cursiva, en los que se mira a s\u00ed mismo desde la perspectiva del tiempo pasado. Esos comentarios del 2014 se justifican los t\u00edtulos que lleva cada una de las cinco secuencias: la primera \u201c\u00c9rase una vez en el cine-cine\u201d, la segunda \u201cEl purismo en la puesta en escena\u201d, la tercera, \u201cApertura a Europa y otros cines\u201d y la quinta (a la que entre par\u00e9ntesis llama \u201cfinal\u201d) \u201cLos a\u00f1os de la madurez\u201d.\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Ocurre que tambi\u00e9n las veinte listas al final del libro traen sus propios comentarios preparados, especialmente para el libro, de posibles rectificaciones que hubiera tomado en consideraci\u00f3n en base a las que estoy seguro que son meticulosas listas de los estrenos de cada uno de esos veinte a\u00f1os elaboradas por el riguroso-iba a escribir mani\u00e1tico-autor en lo que me imagino que deben ser una serie de viejos cuadernos con todos los estrenos de un a\u00f1o anotados con tanto rigor como pasi\u00f3n llevada por alg\u00fan tipo de fe. Me imagino cuadernos en los que anotaba el t\u00edtulo de una pel\u00edcula, el nombre de su director, el a\u00f1o de su realizaci\u00f3n y el a\u00f1o en que se estren\u00f3 en Lima. Un haz de luz lo hab\u00eda iluminado, no desde el cielo sino desde una cabina de\u00a0 proyecci\u00f3n. Ciertamente, se endiosaba ciertas pel\u00edculas que, por lo visto, ten\u00edan la llave a otro cielo se pod\u00eda acceder por obra y gracia de John Ford, Alfred Hitchcock y Howard Hawks.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">As\u00ed nos lo hace entrever la \u201cPrimera secuencia: \u00c9rase una vez el cine-cine\u201d donde se agrupan exclusivamente los art\u00edculos publicados en 1965, la \u00fanica \u00e9poca en que <em>Hablemos de cine<\/em> apareci\u00f3 con frecuencia quincenal y era impresa gracias a las vueltas de manija de un mime\u00f3grafo. El mejor estreno\u00a0 que ese a\u00f1o Chacho puso en su lista de \u201cmejores estrenos\u201d fue <em>El ocaso de los cheyennes<\/em> de John Ford. Tambi\u00e9n escribi\u00f3 en su cr\u00edtica a la pel\u00edcula para el \u00faltimo y vig\u00e9simo n\u00famero de 1965:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u201cAlgunos comentaristas de diarios (que me recuerdan a esas personas que siempre van a los parques de atracciones para hacer tiro al blanco y que jam\u00e1s aciertan ni por casualidad y, sin embargo, insisten en ello) han tenido la osad\u00eda de hablar de la decadencia o el ocaso de John Ford\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Obviamente <em>El ocaso de los cheyennes<\/em> constitu\u00eda un ejemplo del \u201ccine-cine\u201d. Pero \u00bfqu\u00e9 era el cine-cine? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u201cDenominamos cine- cine a las pel\u00edculas que realmente se acercan a una realidad, sin falsearla, restituyendo a la imagen en su totalidad objetiva; las pel\u00edculas que logran este cometido de una forma plena son las obras de arte del cine.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Casi al final el p\u00e1rrafo con el que cierra este art\u00edculo originalmente publicado en Hablemos de cine en 1965 escribe que los buenos ejemplos del \u201ccine-cine\u201d \u201cpermanecen siempre j\u00f3venes, no envejecen, no pasan de moda\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Seguidores y promotores del \u201ccine-cine\u201d tambi\u00e9n eran los otros tres amigos con que Chacho sac\u00f3 estos<em> Hablemos de cine<\/em> de 1965 en mime\u00f3grafo. Se llamaban Federico de C\u00e1rdenas, Juan Bullitta y Carlos Rodr\u00edguez Larra\u00edn y eran estudiantes de la Universidad Cat\u00f3lica. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En un art\u00edculo titulado \u201cCine americano y cine europeo\u201d el autor cuenta c\u00f3mo un a\u00f1o antes, debido a lo que consideraba \u201cuna brillante iniciativa\u00a0 de\u00a0 Desiderio Blanco\u201d, \u201cpor primera vez el cine club de la Universidad Cat\u00f3lica, program\u00f3 un ciclo dedicado al cine americano. De este modo se exhibieron films\u00a0 de Samuel Fuller, Richard\u00a0 Fleischer, Hawks, Hitchcock, Blake Edwards, Minnelli, Quine, Ford y Peckinpah\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u201cEste ciclo sirvi\u00f3 para que algunos de los que actualmente escribimos en la revista rectific\u00e1ramos nuestro modo de ver al cine. Naturalmente ya antes de este ciclo se hab\u00eda iniciado en nosotros una renovaci\u00f3n de criterios\u00a0 en torno al cine y el descubrimiento de obras maestras, sistem\u00e1ticamente despreciadas por algunos sectores. Este mundo\u00a0 nuevo que fue para nosotros el descubrimiento del cine americano (descubrimiento que ya se hab\u00eda experimentado en otros pa\u00edses) nos oblig\u00f3 a replantearnos el hecho cinematogr\u00e1fico en su totalidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Este replanteamiento del cine se inici\u00f3 en muchos sectores de la joven cr\u00edtica\u00a0 europea que alineados bajo el influjo de ese extraordinario te\u00f3rico que fue Andre Bazin, fueron comprendiendo la esencia misma del cine y dejando de lado aspectos accesorios que hasta ese momento\u00a0 pesaban desmedidamente en la formulaci\u00f3n cr\u00edtica del cine. A esta cr\u00edtica la debemos en parte, el que nos haya abierto los ojos ante un arte nuevo y cambiante que d\u00eda a d\u00eda se renueva. En nuestro medio le debemos mucho m\u00e1s a Desiderio Blanco, verdadero te\u00f3rico del arte cinematogr\u00e1fico\u00a0 que ha profundizado en el fen\u00f3meno\u00a0 de la creaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica aportando muchos elementos de juicio valios\u00edsimos para la comprensi\u00f3n cr\u00edtica del cine\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Como Andr\u00e9 Bazin, los fundadores de Hablemos de cine estaban locos tambi\u00e9n por Kenji Mizoguchi y Roberto Rossellini. Como todos los cr\u00edticos disc\u00edpulos de Bazin pronto a ser directores amaban a Anthony Mann, Nicholas Ray y Sam Fuller. Tambi\u00e9n se entregaban a la incre\u00edble cruzada de perseguir pel\u00edculas que era un deber ver para luego difundir que se les dispersaban por todas las salas de barrio de la Lima y muchas veces respond\u00edan a t\u00edtulos inveros\u00edmiles como<em> El beso amargo<\/em> y <em>Delirio de pasiones<\/em>,\u00a0 que hoy\u00a0 sabemos que ocultaban dos cl\u00e1sicos de Sam Fuller que en realidad se llamaban <em>The Naked Kiss<\/em> y <em>Schock Corridor.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Un art\u00edculo del <em>Hablemos de Cine<\/em> N\u00b0 17 tiene un t\u00edtulo elocuente al presentar a \u201cHawks y Hitchcock\u201d como \u201cLas dos H m\u00e1s importantes del cine americano\u201d. La primera l\u00ednea del art\u00edculo se apresuraba a sentenciar \u201cY del cine mundial dir\u00eda yo, mientras no me demuestren lo contrario\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El art\u00edculo concluye as\u00ed:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u201cHawks y Hitchcock son dos autores de los cuales se pueden escribir libros y m\u00e1s libros y no se agota el tema, de la misma forma que la riqueza de sus im\u00e1genes en cada nueva visi\u00f3n se hace m\u00e1s y m\u00e1s profunda, m\u00e1s y m\u00e1s hermosa, m\u00e1s y m\u00e1s nueva. Es el testimonio de dos de los m\u00e1s grandes genios del arte cinematogr\u00e1fico\u201d. Y en el mismo n\u00famero de la revista (el 17) a ra\u00edz de lo que debe haber sido una reposici\u00f3n de Rio Bravo de Howard Hawks arranca as\u00ed su comentario: \u201cAnte todo, hay que afirmar que R\u00edo Bravo es una obra maestra, y m\u00e1s a\u00fan, maestra de maestras\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Al final de la secuencia, el Chacho del 2014 comenta as\u00ed sus cr\u00edticas del a\u00f1o inaugural de <em>Hablemos de cine<\/em>:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El entusiasmo cin\u00e9filo en su estado de exaltaci\u00f3n. As\u00ed vivimos el cine en 1965. El amor al cine no era lo \u00fanico en nuestras vidas, pero lo parec\u00eda y, en todo caso, es seguro que cubr\u00eda carencias. Acepto interpretaciones psicoanal\u00edticas, m\u00e1s a\u00fan cuando la apelaci\u00f3n al amor, extra\u00eddo como una constante en varios de los films vistos, es un motivo recurrente en mis cr\u00edticas de esta etapa inicial de la revista. (\u2026)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En ese art\u00edculo titulado \u201cCine americano y cine europeo\u201d Chacho hab\u00eda escrito que no se pod\u00eda \u00ab negar el valor de algunos extraordinarios directores del viejo mundo, cuyo cine est\u00e1 a la altura de muchos de los mejores americanos; me refiero entre otros a Jean Renoir, Roberto Rossellini. Fritz Lang, Max Ophuls, Francois Truffaut, Jean Luc Godard \u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En todo caso, luego de este a\u00f1o de 1965 viviendo el cine \u00ab en estado de exaltaci\u00f3n \u00bb, la lista de sus mejores del a\u00f1o 1966 nos muestra como se pudo dar el gusto de poner en los tres primeros lugares : primero una pel\u00edcula de Hitchcock (<em>Cortina rasgada<\/em>) , segundo una de Ford <em>(Siete mujeres<\/em>) y tercero una de Hawks (<em>Rojo, 700, peligro<\/em>). El cuarto era para Luchino Visconti\u00a0 (<em>Sandra, Vaghe stelle dell\u2019orsa<\/em>). La segunda secuencia \u201cEl purismo en la puesta en escena\u201d cubre de 1966 hasta la primera mitad de 1967.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">Hacia la mitad de este volumen de seiscientas p\u00e1ginas, y en la tercera secuencia, o la secuencia \u201cde en medio\u201d titulada \u201cAperturas a Europa y otros cines\u201d, que abarca los art\u00edculos de Chacho desde mediados de 1967 de la primera mitad de 1971. Aparece un primer art\u00edculo tomado de un Hablemos de 1970, sobre cine peruano con el elocuente t\u00edtulo de \u201cInodoro, incoloro, ins\u00edpido.\u201d Es un texto interesante porque nos permite ver la situaci\u00f3n del cine peruano antes que se promulgara la famosa ley 19327 de protecci\u00f3n al cine peruano. Creo que hay que ver mucho m\u00e1s all\u00e1 del ahora viejo debate de los fundamentalistas del libre mercado que el estado no ten\u00eda por qu\u00e9 meterse en un tema como el cine. La utop\u00eda de Hablemos de cine es que si hubiera instituciones que apoyaran la existencia de un cine peruano pero, como cr\u00edticos de cine que eran, exig\u00edan que hubiera est\u00e1ndares que los acercaran al mejor cine.\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Los testimonios nada complacientes sobre el cine peruano parecen con una frecuencia pr\u00e1cticamente anual en art\u00edculos con t\u00edtulos todav\u00eda bastante elocuentes en la \u201ccuarta secuencia\u201d \u201cHacia una cr\u00edtica m\u00e1s anal\u00edtica\u201d que va desde la segunda mitad de 1971 a 1976 : \u201cCine nacional: aqu\u00ed no ha cambiado nada\u201d de 1973, \u201cla marcha del cine peruano: Incertidumbre\u201d de 1974. \u201cCine peruano \u00bfBorr\u00f3n y cuenta nueva\u201d de 1975 y \u201cEl limbo del cortometraje\u201d de 1976. Desde esta segunda mitad de 1971 a1976 muchas veces t\u00edtulos de Luchino Visconti, Ingmar Bergman, Luis Bu\u00f1uel y Francois Truffaut se disputaban los primeros puestos de las listas de estrenos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Es particularmente significativo que\u00a0 la \u201cquinta secuencia\u201d \u201cLos a\u00f1os de la madurez\u201d, que abarca el periodo de 1978 a 1984, se inicie con un tr\u00edo de semblanzas a directores de cine peruano: las de Pablo Guevara, Nora de Izcue y Arturo Sinclair. Tambi\u00e9n est\u00e1n all\u00ed sus art\u00edculos sobre tres estrenos de Bertolucci que coincidieron en estrenarse en 1980 y ocupaban tres puestos de su lista de las mejores diez del a\u00f1o: <em>\u00daltimo tango en Par\u00eds<\/em> (1972), <em>1900<\/em> (1976) y <em>La luna<\/em> (1979).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Si con los a\u00f1os se arrepinti\u00f3 de no haber incluido <em>\u00c9rase una vez en el Oeste<\/em> de Sergio Leone en su lista de los mejores estrenos de 1970 en su \u00faltima de las veinte listas que elabor\u00f3 para Hablemos de cine, la de los mejores estrenos de 1984, coloc\u00f3 en un segundo puesto, inmediatamente despu\u00e9s de <em>La ley de la calle<\/em> de Francis Coppola, <em>\u00c9rase una vez en Am\u00e9rica<\/em>.Vuelvo al t\u00edtulo de la \u201cprimera secuencia: \u00c9rase una vez el cine-cine\u201d para subrayar la frase elegida \u201c\u2019Erase una vez\u2026\u201d, la del tradicional arranque de los cuentos de hadas. Para la hora en que el autor la agreg\u00f3 a la hora de agrupar los art\u00edculos este \u201c\u00c9rase una vez\u2026\u201d ya no solo evoca el comienzo de los cuentos de hadas sino el t\u00edtulo de dos pel\u00edculas c\u00e9lebres de Sergio Leone \u2013\u00c9rase una vez en el oeste y \u00c9rase una vez en Am\u00e9rica-.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00a0Aqu\u00ed hay que aclarar que ni\u00a0 <em>\u00c9rase una vez en el oeste<\/em> transcurre en el viejo oeste de la segunda mitad del siglo XIX ni <em>\u00c9rase una vez en Am\u00e9rica<\/em> en Nueva York de principios del siglo veinte a los a\u00f1os sesenta. Estas pel\u00edculas presentan universos de vaqueros y gangsters que solo existen en el cine. Solo en el oeste del cine-cine tuvo sentido convertir a Henry Fonda en un pistolero despiadado cuando un cuarto de siglo antes Fonda interpret\u00f3 un Wyatt Earp memorable para John Ford en <em>La pasi\u00f3n de los fuertes<\/em>. Solo en el barrio pobre del Lower East Side de Manhattan del cine-cine Noodles fue un ni\u00f1o que creci\u00f3 para ser Robert de Niro, el meticuloso y heroico actor de los a\u00f1os ochenta, que, con su truco de engordar y maquillaje envejecedor, se represent\u00f3 a s\u00ed mismo de diferentes edades.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00c9rase una vez una revista llamada <em>Hablemos de cine<\/em> cuyo director se llamaba Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas. Fueron veinte a\u00f1os felices de tener al cine en las entra\u00f1as, donde en 1966 escribi\u00f3 sobre <em>Amores de una rubia<\/em> de Milos Forman y en 1984 escribi\u00f3 de <em>Ragtime<\/em> de Milos Forman. Su sombra se deja sentir en otros proyectos de los que ha tomado parte, claramente en los t\u00edtulos de dos publicaciones posteriores prestados de un cl\u00e1sico de Jean Renoir y otro de Alfred Hitchcock, <em>La gran ilusi\u00f3n<\/em> y\u00a0<em>Ventana indiscreta<\/em>, no se deja de pensar en Andr\u00e9 Bazin y Francois Truffaut ni tampoco se deja de hablar de cine.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Por razones obvias Sergio Leone film\u00f3 <em>\u00c9rase una vez en el oeste<\/em> en Monument Valley, el mismo paisaje de los grandes westerns de John Ford y ese es el paisaje que se ve en una pantalla en la imagen de la sala de cine que adorna la car\u00e1tula del libro de Chacho frente. Las butacas ante la pantalla parecen ahondarse en perspectiva hacia esa pantalla, la vista de los que se sienten all\u00ed la atravesar\u00e1n y se internar\u00e1n en Monument Valley, para experimentar el tipo de felicidad que solo se vive en el cine-cine. Abran el libro, escojan su fila de preferencia y acom\u00f3dense\u00a0 en la butaca. Editen las secuencias ofrecidas con las listas de las mejores del a\u00f1o. Reconstruyan esta parte fundamental de la historia de nuestra cinefilia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Melvin Ledgard<\/strong> <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto fue le\u00eddo por Melvin Ledgard en la presentaci\u00f3n del libro &#8220;El cine en las entra\u00f1as&#8221;, de Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas. Un agradecimiento a Melvin por la autorizaci\u00f3n para publicarlo. 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