{"id":3953,"date":"2017-04-22T13:13:34","date_gmt":"2017-04-22T13:13:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=3953"},"modified":"2017-04-22T18:12:57","modified_gmt":"2017-04-22T18:12:57","slug":"rapidos-y-furiosos-8","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=3953","title":{"rendered":"R\u00e1pidos y furiosos 8"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;R\u00e1pidos y furiosos 8&#8221; funciona como las siete pel\u00edculas precedentes. Todo se concentra en cuatro o cinco momentos de acci\u00f3n intensa y detonante; efectos de pirotecnia\u00a0que aparecen de pronto, hacen pim, pam, pum, y adi\u00f3s.\u00a0Veinte minutos despu\u00e9s llega\u00a0otra tanda. En el \u00ednterin, queda tiempo para la meditaci\u00f3n y el cultivo de la paciencia, porque casi todo lo que ocurre sobre la pantalla\u00a0resulta\u00a0prescindible. La trama es elemental; los personajes de cart\u00f3n y las situaciones solo conducen a lo que importa: que empiecen de una vez a rugir los motores.<\/p>\n<p>Los mejores episodios de la serie &#8220;R\u00e1pidos y furiosos&#8221; son los m\u00e1s delirantes, disparatados \u00a0y veloces; los que multiplican los fuegos artificiales. Como la sexta pel\u00edcula, dirigida\u00a0por\u00a0Justin Lin, con m\u00e1s equilibrio\u00a0entre los momentos de acci\u00f3n y la pel\u00edcula como un todo, convertida en una loca celebraci\u00f3n del movimiento.<\/p>\n<p>El problema mayor de &#8220;R\u00e1pidos y furiosos 8&#8221; es su largu\u00edsima duraci\u00f3n. Se desperdician 136 minutos para disfrutar de apenas 10 o 12. La secuencia inicial en La Habana tiene un descarado look publicitario,\u00a0de postal tur\u00edstica. Agradecimiento por las autorizaciones de rodaje, nostalgia de los a\u00f1os cincuenta y consagraci\u00f3n del\u00a0imaginario de una\u00a0Cuba que puede volver a ser tan festiva como en los d\u00edas de Fulgencio Batista, nada menos.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de la villana ciberterrorista que manipula a Toretto puede resultar rid\u00edcula e inveros\u00edmil, pero Charlize Theron pone\u00a0humor. \u00a0Vin Diesel tiene la presencia masiva y la expresividad de un motor de alta resistencia. Scott Eastwood, el hijo de Clint, recibe el maltrato y las burlas de todo el grupo, pero\u00a0nunca llama a Harry el sucio para que lo defienda.<\/p>\n<p>Los\u00a0momentos fuertes de acci\u00f3n, como el del misil termodirigido contra el grupo de r\u00e1pidos y furiosos, parecen sacados de un filme de dibujos animados, puro irrealismo y fren\u00e9tico sinsentido. Lo mismo ocurre en la escena de la hecatombe automovil\u00edstica en Nueva York, con las im\u00e1genes de centenares de autos cayendo por las ventanas de los rascacielos. Y con Toretto enfundado en una tenida ins\u00f3lita,\u00a0haciendo un gui\u00f1o a Robocob o a Iron Man. La secuencia m\u00e1s absurda de todas. la del\u00a0bebe haciendo\u00a0pucheros\u00a0digitales mientras afronta mil turbulencias a\u00e9reas en compa\u00f1\u00eda de Jason Statham.\u00a0 Como en los tiempos de James Bond encarnado por Roger Moore, los &#8220;R\u00e1pidos y furiosos&#8221;\u00a0se han instalado\u00a0en la fase de la\u00a0auto-parodia.<\/p>\n<p><strong>Ricardo Bedoya<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son esos momentos puntuales los que justifican esta pel\u00edcula que no le pide ning\u00fan favor a la l\u00f3gica, la coherencia o la verosimilitud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;R\u00e1pidos y furiosos 8&#8221; funciona como las siete pel\u00edculas precedentes. Todo se concentra en cuatro o cinco momentos de acci\u00f3n intensa y detonante; efectos de pirotecnia\u00a0que aparecen de pronto, hacen pim, pam, pum, y adi\u00f3s.\u00a0Veinte minutos despu\u00e9s llega\u00a0otra tanda. 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