{"id":4831,"date":"2018-01-19T13:04:22","date_gmt":"2018-01-19T13:04:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=4831"},"modified":"2018-01-19T13:04:22","modified_gmt":"2018-01-19T13:04:22","slug":"la-fiesta-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=4831","title":{"rendered":"La fiesta de la vida"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cLa fiesta de la vida\u201d, de los franceses Olivier Nakache y Eric Toledano, tiene un pie en \u201cUn d\u00eda de boda\u201d, de Robert Altman, y el otro en \u201cLa fiesta inolvidable\u201d, de Blake Edwards. De la primera toma el gusto por el retrato colectivo, los personajes extravagantes, los romances furtivos y encuentros er\u00f3ticos de los personajes en plena celebraci\u00f3n, y las l\u00edneas m\u00faltiples del relato que terminan por anudarse. De la segunda, excluye el crescendo humor\u00edstico delirante, pero conserva la modulaci\u00f3n de las acciones que nos conducen a la\u00a0inevitable ocurrencia de\u00a0un desastre.\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Jean-Pierre Bacri est\u00e1 en el centro de todo:\u00a0empresario en apuros econ\u00f3micos y afectivos, organiza su \u00faltima celebraci\u00f3n matrimonial. Es el magullado l\u00edder de un grupo\u00a0 disparejo, formado por trabajadores formales, administradores malhumorados, inmigrantes sin papeles contratados al \u00faltimo momento. Un universo que busca representar\u00a0 el espectro de la realidad laboral y migratoria de una Francia en crisis. Porque Nakache y Toledano emplean los mecanismos de la comedia de protagonismo colec<\/span><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">tivo para esbozar un microcosmos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Bastante mejor que la exitosa \u201cIntocables\u201d, \u201cLa fiesta de la vida\u201d acierta en el filo y ritmo de los di\u00e1logos, en la concentraci\u00f3n de las acciones en el entorno del viejo palacio,\u00a0 en el retrato de los personajes secundarios, como el de Vincent Macaigne y su gesto de extrav\u00edo sentimental, o el de Gilles Lellouche, el cantante desbordado por las exigencias del novio. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Pero sobre todo\u00a0 acierta en la creaci\u00f3n de esa\u00a0atm\u00f3sfera melanc\u00f3lica que est\u00e1 asociada a la mirada de Bacri, a su fatiga, decepci\u00f3n\u00a0 y sentimiento de que los tiempos cambian y no para mejor. Es curioso, pero la secuencia que hubiera podido afectar a toda el conjunto, por su car\u00e1cter explicativo y hasta aleccionador, resulta de las mejores, gracias a su tratamiento. Bacri, luego de la cat\u00e1strofe, camina por la oscuridad y sigue la ruta que lo conduce hacia un melod\u00eda que llega de lejos. Descubre entonces las virtudes de la integraci\u00f3n cultural, de la armon\u00eda del grupo y del j\u00fabilo que las celebra. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ricardo Bedoya<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa fiesta de la vida\u201d, de los franceses Olivier Nakache y Eric Toledano, tiene un pie en \u201cUn d\u00eda de boda\u201d, de Robert Altman, y el otro en \u201cLa fiesta inolvidable\u201d, de Blake Edwards. 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