{"id":6016,"date":"2019-09-28T16:23:05","date_gmt":"2019-09-28T16:23:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=6016"},"modified":"2019-09-28T16:23:05","modified_gmt":"2019-09-28T16:23:05","slug":"resena-de-mas-alla-de-las-lagrimas-espacios-habitables-en-el-cine-clasico-de-mexico-y-argentina-de-isaac-leon-frias-escribe-angel-miquel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=6016","title":{"rendered":"Rese\u00f1a de M\u00e1s all\u00e1 de las l\u00e1grimas. Espacios habitables en el cine cl\u00e1sico de M\u00e9xico y Argentina, de Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas. Escribe \u00c1ngel Miquel"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\"><em><\/em><\/span><\/p>\n<p><img alt=\"Resultado de imagen para de mexico lleg\u00f3 el amor harlan\" src=\"https:\/\/m.media-amazon.com\/images\/M\/MV5BY2RjM2VmYjAtZTJhZi00YjZkLWExYmQtMDkyNTc0ZDI3NTVkXkEyXkFqcGdeQXVyNzA4ODc3ODU@._V1_.jpg\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\"><strong>\u00c1ngel Miquel, <\/strong><\/span><strong><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Profesor de la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de Morelos, M\u00e9xico, autoriza la publicaci\u00f3n de esta rese\u00f1a\u00a0que se\u00a0<\/span><\/strong><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\"><strong>public\u00f3 originalmente en la revista <em>El ojo que piensa<\/em> N\u00ba 19, julio &#8211; diciembre 2019. P\u00e1ginas 131-136.<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.elojoquepiensa.cucsh.udg.mx\/index.php\/elojoquepiensa\">El enlace aqu\u00ed.<\/a><em><\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Fruto de una acuciosa investigaci\u00f3n, en esta obra se ofrecen innumerables datos acerca de las dos cinematograf\u00edas m\u00e1s destacadas de Latinoam\u00e9rica en el periodo de aproximadamente treinta a\u00f1os que inicia con la edificaci\u00f3n de las dos industrias y llega hasta la generalizaci\u00f3n del medio televisivo. Para elaborarla, el autor revis\u00f3 concienzudamente las fuentes acerca de los cines de los dos pa\u00edses, desde los textos cl\u00e1sicos de Emilio Garc\u00eda Riera, Jorge Ayala Blanco, Carlos Monsiv\u00e1is, Claudio Espa\u00f1a y Domingo Di N\u00fabila, hasta las publicaciones de los a\u00f1os m\u00e1s recientes hechas por investigadores j\u00f3venes. En la exhaustiva bibliograf\u00eda final se enlistan alrededor de trescientos t\u00edtulos, que comprenden obras generales o enfocadas en periodos concretos, as\u00ed como monograf\u00edas acerca de directores, actores, pel\u00edculas, g\u00e9neros, etc\u00e9tera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Un primer m\u00e9rito del ensayista peruano Le\u00f3n Fr\u00edas es, entonces, haber hecho un compendio de la informaci\u00f3n sobre su tema y presentarla de manera coherente, orden\u00e1ndola de forma cronol\u00f3gica en los seis cap\u00edtulos y las casi seiscientas p\u00e1ginas del libro. Esto, por s\u00ed solo, ya constituir\u00eda una apreciable aportaci\u00f3n al conocimiento, pues hasta ahora no exist\u00eda una obra que mostrara el desarrollo de las dos industrias hecha por un autor \u00fanico y orientada por los mismos prop\u00f3sito y enfoque; aunque debe apuntarse que hay al menos un volumen colectivo previo que aborda el mismo periodo y buena parte de los mismos temas, tratados desde otras perspectivas, y con el que naturalmente el autor dialoga a lo largo de su libro: <i>Pantallas transnacionales. El cine argentino y mexicano del periodo cl\u00e1sico<\/i>, editado por Ana Laura Lusnich, Alicia Aisemberg y Andrea Cuarterolo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Pero <i>M\u00e1s all\u00e1 de las l\u00e1grimas <\/i>tiene el agregado de la pasi\u00f3n que Le\u00f3n Fr\u00edas muestra por los cines de los que escribe, lo que presta a su texto una vehemencia estil\u00edstica particular. Adem\u00e1s de espl\u00e9ndidamente investigado, este libro se siente por eso vivido, es decir, filtrado por el contacto afectivo con su materia de estudio. No se trata de una simple aportaci\u00f3n acad\u00e9mica que sintetiza y hace m\u00e1s amplio el conocimiento del campo que aborda: es, tambi\u00e9n y sobre todo, el ajuste de cuentas personal de un cin\u00e9filo respecto a los g\u00e9neros, las pel\u00edculas y las estrellas de dos de las cinematograf\u00edas que lo apasionan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Los tres primeros cap\u00edtulos dan cuenta de la constituci\u00f3n de las industrias de M\u00e9xico y Argentina, partiendo de sus inicios y hasta los tiempos de consolidaci\u00f3n industrial de los a\u00f1os cuarenta. En el trazado de esta trayectoria, el autor se enfoca en las propuestas que resultaron exitosas, en cada caso, de los tres pilares econ\u00f3micos del cine: g\u00e9neros populares, sistema de estudios y sistema de estrellas. Particular atenci\u00f3n se presta a los recorridos de algunos cineastas y en este punto una interesante aportaci\u00f3n es la de los cuadros clasificatorios en los que se enumeran las realizaciones hechas por los directores en distintos g\u00e9neros o subg\u00e9neros. Este procedimiento, seguido para las carreras de Manuel Romero, Luis C\u00e9sar Amadori, Juan Orol, Juan Bustillo Oro y Hugo del Carril, permite advertir la alta proporci\u00f3n en la que estas destacad\u00edsimas figuras de los cines de este periodo se ubicaron en los principales planteamientos comerciales de las respectivas industrias, ayudando de hecho a su consolidaci\u00f3n; lo que lleva a pensar que, de manera parecida a como ocurri\u00f3 en Hollywood con John Ford o Alfred Hitchcock, esos y otros cineastas (y aqu\u00ed salta de inmediato el nombre de Luis Bu\u00f1uel) pudieron explotar creativamente y a su favor las condiciones impuestas por las productoras, interesadas sobre todo en el \u00e9xito econ\u00f3mico de las cintas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Al abordar a directores, estrellas, g\u00e9neros y pel\u00edculas emblem\u00e1ticas, Le\u00f3n Fr\u00edas traza as\u00ed una radiograf\u00eda de c\u00f3mo se llev\u00f3 a cabo la construcci\u00f3n industrial que, en apenas veinte a\u00f1os, permiti\u00f3 a los dos pa\u00edses postular atractivas identidades cinematogr\u00e1ficas, hasta cierto punto complementarias como polos simb\u00f3licos de la vida latinoamericana: el campo, en el caso de M\u00e9xico; la gran ciudad, en el de Argentina. La manifestaci\u00f3n de costumbres, episodios hist\u00f3ricos y asuntos sociales era revestida, en cada caso, con ropajes folkl\u00f3ricos y pegajosas canciones que permit\u00edan a las cintas elevarse desde sus mercados locales para ser apreciadas en otros sitios. Los productos se hicieron m\u00e1s numerosos, adquirieron cada a\u00f1o m\u00e1s calidad y, hacia mediados de la d\u00e9cada de los cuarenta, ya estaban puestas las principales fichas sobre el tablero. En el lado de M\u00e9xico, comedias rancheras y melodramas; canciones campiranas y boleros de arrabal; los estudios; Mar\u00eda F\u00e9lix, Dolores del R\u00edo, Jorge Negrete, Arturo de C\u00f3rdova, Cantinflas, Fernando de Fuentes, Juan Bustillo Oro, Miguel Contreras Torres, El <i>Indio<\/i> Fern\u00e1ndez, Gabriel Figueroa. En el de Argentina: comedias urbanas y melodramas; el tango; los estudios; Luis Sandrini, Libertad Lamarque, Hugo del Carril, Pepe Arias, Nin\u00ed Marshall, Tita Merello, Leopoldo Torres R\u00edos, Manuel Romero, Mario Soffici, Luis C\u00e9sar Amadori, Carlos Schlieper.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Con estos y otros considerables recursos, las dos industrias compitieron por el mercado hispanoamericano. Al respecto, dice Le\u00f3n Fr\u00edas: \u201cno creo que sea pertinente hablar de un \u00b4imperialismo cultural\u00b4 mexicano y argentino en esos tiempos\u201d (p. 16). Creo, sin embargo, que podr\u00eda sostenerse la posici\u00f3n algo m\u00e1s moderada de que la circulaci\u00f3n internacional de las pel\u00edculas de los dos principales pa\u00edses productores inhibi\u00f3 hasta cierto punto la creaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de obras locales en sitios que no hab\u00edan tenido la ventaja de hacer su propia \u201cacumulaci\u00f3n originaria\u201d en los a\u00f1os treinta. Como sea, a esta lucha por los mercados conven\u00eda la incorporaci\u00f3n de otros rasgos del paisaje, las costumbres y las tradiciones latinoamericanas, lo que se hizo posible, por ejemplo, a trav\u00e9s de la recreaci\u00f3n de episodios de las vidas de Sim\u00f3n Bol\u00edvar y Jos\u00e9 Mart\u00ed, o de adaptaciones de novelas de escritores como R\u00f3mulo Gallegos, pero tambi\u00e9n al incorporarse a la textura visual y auditiva de las pel\u00edculas semblantes y acentos caribe\u00f1os, y centro y sudamericanos. En este sentido, vale la pena recordar <b><i>El gaucho Mujica<\/i><\/b> (o <b><i>La justicia de Pancho Villa<\/i><\/b>), cinta dirigida en M\u00e9xico y 1939 por Guz \u00c1guila y Guillermo Calles, en la que un aguerrido jinete interpretado por el argentino Vicente Padula iba a caballo desde las pampas hasta el desierto de Chihuahua, lo que daba pie a que se mostraran numerosos n\u00fameros folkl\u00f3ricos de los sitios de Latinoam\u00e9rica por donde pasaba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Dada la naturaleza multinacional del conjunto de protagonistas de las dos industrias consideradas, Le\u00f3n Fr\u00edas tiene de hecho que rebasar la recreaci\u00f3n de los respectivos \u00e1mbitos de \u00e9stas para incursionar en los de otros cines, fundamentalmente el norteamericano y el espa\u00f1ol; de esta forma explica, por ejemplo, c\u00f3mo llegaron a M\u00e9xico Norman Foster, Luis Bu\u00f1uel, Carmen Sevilla y Sarita Montiel, o a Argentina Antonio Momplet y Benito Perojo. Tambi\u00e9n sirven esas incursiones para explicar c\u00f3mo las otras industrias sirvieron eventualmente como virtuales escuelas en periodos como el de la producci\u00f3n hollywoodense en castellano, o como agradecibles espacios laborales para directores e int\u00e9rpretes que, por los motivos que fueran, no pod\u00edan continuar con sus carreras ni en los estudios de la Ciudad de M\u00e9xico, ni en los de Buenos Aires.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Hasta fines de 1941, los cines de M\u00e9xico y Argentina compitieron entre s\u00ed. Pero entonces los Estados Unidos ingresaron a la Segunda Guerra, lanzaron una campa\u00f1a pol\u00edtica y cultural panamericanista y todo cambi\u00f3. En el cuarto cap\u00edtulo del libro, que se titula \u201cDestinos cruzados: intercambios y confluencias\u201d, Le\u00f3n Fr\u00edas describe los pormenores de esta transformaci\u00f3n que se manifestaron, entre otras cosas, en un acercamiento entre productores, directores y artistas. En este cap\u00edtulo, que representa el n\u00facleo de la investigaci\u00f3n, se muestran los resultados que configuraron las fuerzas tendidas del sur al norte y del norte al sur, aunque como hace notar el autor y se ha mencionado arriba, estuvieron tambi\u00e9n involucrados en este proceso individuos de distintas procedencias que aportaron al conjunto acentos y matices folkl\u00f3ricos, a veces de considerable trascendencia. En cualquier caso, dos poderosas industrias que hasta poco antes compet\u00edan, de pronto se vieron en la posibilidad e incluso en la necesidad de colaborar entre s\u00ed. Los resultados no fueron muy abundantes, considerando el volumen de las respectivas producciones previas, pero s\u00ed tuvieron puntos destacados y larga trascendencia. Canciones y melodramas fueron quiz\u00e1 su zona de contacto m\u00e1s generosa y en esa zona rein\u00f3 en M\u00e9xico la argentina Libertad Lamarque. Escribe el autor que esta actriz es<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u2026el m\u00e1s s\u00f3lido puente entre los cines de Argentina y M\u00e9xico. Ella logra potenciar el melodrama a un extremo al que antes no se hab\u00eda llegado (&#8230;) Los melodramas que protagoniza articulan las modulaciones del relato pasional equilibrando los componentes disociadores (la enfermedad, el vicio, la locura, el crimen) con su contraparte, la integridad en lo m\u00e1s profundo, la generosidad y el desprendimiento El g\u00e9nero (combina) (&#8230;) adem\u00e1s fuentes musicales de uno y otro lado. (p. 377)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">No tuvo la misma relevancia el embajador mexicano en la industria del sur, Arturo de C\u00f3rdova. Y sin embargo el autor considera que bien puede considerarse la contraparte masculina de Lamarque, sobre todo como s\u00edmbolo de la relaci\u00f3n entre las dos cinematograf\u00edas. \u201cLo que queremos expresar \u2013dice\u2013 es que el v\u00ednculo protag\u00f3nico, muy taquillero, entre Lamarque y De C\u00f3rdova est\u00e1 inmerso (\u2026) en una onda de lazos binacionales que no se encuentra en ning\u00fan otro de los int\u00e9rpretes y, si abarcamos un poco m\u00e1s, tampoco de los realizadores de los dos pa\u00edses\u201d (p. 409). Podr\u00edamos quiz\u00e1 extender la reflexi\u00f3n para decir que estos int\u00e9rpretes tal vez fueron percibidos de alg\u00fan modo como exiliados mod\u00e9licos, en un periodo en que la b\u00fasqueda de un sitio m\u00e1s seguro para vivir y trabajar que los propios pa\u00edses se manifest\u00f3 con particular intensidad por la Guerra Civil Espa\u00f1ola, la Segunda Guerra Mundial y ciertas situaciones pol\u00edticas americanas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El autor postula que algunas pel\u00edculas funcionaron como \u201cpuentes\u201d entre las dos cinematograf\u00edas, por su car\u00e1cter binacional, como el melodrama social <b><i>Dios se lo pague<\/i><\/b> (1947) de Luis Carlos Amadori, con Arturo de C\u00f3rdova y Zully Moreno; como <b><i>Ansiedad<\/i><\/b> (1953) y <b><i>Escuela de m\u00fasica<\/i><\/b> (1955), dirigidas por Miguel Zacar\u00edas, en las que aparecieron como protagonistas Libertad Lamarque y Pedro Infante, o como <b><i>Historia de una mala<\/i><\/b><i> <b>mujer<\/b><\/i> (1947) y <b><i>La corona negra<\/i><\/b> (1950), en las que Luis Saslavsky dirigi\u00f3, respectivamente, a Dolores del R\u00edo y Mar\u00eda F\u00e9lix. En este punto yo a\u00f1adir\u00eda otras cintas de producci\u00f3n argentina: <b><i>De M\u00e9jico lleg\u00f3 el amor<\/i><\/b> (Richard Harlan, 1940) y <b><i>Melod\u00edas de Am\u00e9rica<\/i><\/b> (Eduardo Morera, 1942), en las que Tito Gu\u00edzar y Jos\u00e9 Mojica interpretaban, respectivamente, a mexicanos que viajaban al sur del continente y se relacionaban afectivamente con chicas argentinas, as\u00ed como <b><i>La amada inm\u00f3vil<\/i><\/b> (Luis Bay\u00f3n Herrera, 1945), que recreaba episodios de la vida del poeta nayarita Amado Nervo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Adem\u00e1s de las afinidades, tambi\u00e9n se establecen en este libro diferencias entre los dos conjuntos de profesionales, como \u201cla dotaci\u00f3n femenina en el cine mexicano de los a\u00f1os cincuenta (&#8230;), uno de los argumentos m\u00e1s poderosos del atractivo que (&#8230;) sigui\u00f3 teniendo esa cinematograf\u00eda en el contexto de la regi\u00f3n\u201d (p. 317); o, en otro sentido, como la adaptabilidad laboral de realizadores provenientes del sur (Hugo Fregonese, Tulio Demicheli, Luis C\u00e9sar Amadori, Le\u00f3n Klimovsky, Luis Saslavsky) quienes pudieron ubicarse en las industrias norteamericana, mexicana y espa\u00f1ola, \u201ccosa que no hizo ning\u00fan mexicano en el periodo cl\u00e1sico, a no ser de manera espor\u00e1dica\u201d (p. 429) \u2013probablemente, a\u00f1adimos, porque no lo necesitaron, es decir, porque su propia industria les procur\u00f3 condiciones laborables atractivas y suficientes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Los cap\u00edtulos quinto y sexto ofrecen de nuevo las trayectorias de las dos cinematograf\u00edas, describiendo los procesos, ocurridos en los a\u00f1os cincuenta y principios de los sesenta, que condujeron al agotamiento del modelo de las llamadas \u201c\u00e9pocas de oro\u201d. Se abordan en ellos, sobre todo, las estrategias seguidas en M\u00e9xico y Argentina para enfrentar el considerable reto impuesto por el surgimiento y el desarrollo de la industria de la televisi\u00f3n. Pel\u00edculas er\u00f3ticas, de terror, de lucha libre y w\u00e9sterns se dan cita en este par de cap\u00edtulos para mostrar los intentos que marcaron el fin de un largo ciclo contra el que se elevar\u00eda pronto el movimiento de los nuevos cines, de la mano de las transformaciones culturales impulsadas en la regi\u00f3n por la triunfante revoluci\u00f3n cubana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En distintos momentos de esta obra, el autor llama la atenci\u00f3n sobre personalidades que resultan trascendentes para la historia contada. Naturalmente est\u00e1 todo lo que se necesita saber acerca de las estrellas y los directores de primer orden que participaron en las dos cinematograf\u00edas; pero tambi\u00e9n hay anotaciones relativas a figuras secundarias que, vistas desde otras perspectivas, no han suscitado mayor atenci\u00f3n. Por ejemplo, Le\u00f3n Fr\u00edas apunta que habr\u00eda que estudiar \u201ccon cierto detenimiento\u201d la aportaci\u00f3n realizada por el argumentista Edmundo B\u00e1ez a los melodramas mexicanos y en particular a los que escribi\u00f3 para cintas con Libertad Lamarque (p. 372); tambi\u00e9n afirma que el director Antonio Momplet, quien inici\u00f3 y termin\u00f3 su carrera en Espa\u00f1a, pasando por Argentina y M\u00e9xico, requiere de una \u201cmerecida revisi\u00f3n\u201d, al ser uno de los cineastas \u201cque oficiaron de responsables de la puesta en im\u00e1genes de tantas pel\u00edculas en los pa\u00edses del norte y del sur\u201d (p. 389). Entre los vasos comunicantes que atraviesan <i>M\u00e1s all\u00e1 de las l\u00e1grimas<\/i>, uno de los m\u00e1s disfrutables es la atenci\u00f3n que prodiga el autor a la informaci\u00f3n sobre la m\u00fasica de las pel\u00edculas. Y no s\u00f3lo a los tangos interpretados por Carlos Gardel, Libertad Lamarque, Tita Merello y Hugo del Carril, los boleros de Agust\u00edn Lara y las canciones rancheras de Tito Gu\u00edzar, Jorge Negrete y Pedro Infante, sino tambi\u00e9n a lo que llama el \u201cmestizaje musical latinoamericano\u201d, incorporado a las pel\u00edculas con los bongoceros y las bailarinas cubanas, y las cantantes espa\u00f1olas Carmen Sevilla, Lola Flores y Sarita Montiel, entre otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Puede concluirse que el prop\u00f3sito de Le\u00f3n Fr\u00edas de ofrecer un panorama hist\u00f3rico completo de las cinematograf\u00edas de Argentina y M\u00e9xico en el periodo que aborda queda m\u00e1s que cumplido. El autor anuncia adem\u00e1s un segundo volumen, en el que estudiar\u00e1 \u201clos esquemas gen\u00e9ricos, narrativos y audiovisuales\u201d que permiten hablar de \u201cun modelo com\u00fan o, al menos, similar\u201d (p. 18) entre las dos industrias, modelo al que podr\u00eda denominarse, precisamente, el del \u201ccine cl\u00e1sico\u201d. Quedamos a la espera de esta nueva obra, que promete ser tan interesante como la que aqu\u00ed se rese\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>\u00c1ngel Miquel<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00c1ngel Miquel, Profesor de la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de Morelos, M\u00e9xico, autoriza la publicaci\u00f3n de esta rese\u00f1a\u00a0que se\u00a0public\u00f3 originalmente en la revista El ojo que piensa N\u00ba 19, julio &#8211; diciembre 2019. P\u00e1ginas 131-136. 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