Festival de Lima: Jeannette: la infancia de Juana de Arco

Puede resultar sorprendente la noticia de un musical dirigido por Bruno Dumont, el director de “La vida de Jesús” y “La humanidad”, entre otras. Más aún si se trata de una fantasía sobre los inicios de la vocación religiosa de Juana de Arco, basada en textos del católico Charles Péguy.

Sin embargo, aquí encontramos los rasgos esenciales de su cine, desde la presencia de lo Trascendente en el entorno más ordinario hasta el carácter agreste de un paisaje que modela el temperamento de los personajes. Seres de enigmática pureza que son  visitados por una Gracia que los descoloca, los sorprende y termina por arrastrarlos detrás de sí. A lo que se suman el gusto de Dumont por los escenarios y actores naturales y por un despojamiento que le lleva a grabar las canciones con sonido directo y al aire libre.

La apuesta de Dumont es atractiva, pero no lograda del todo.

Desmonta el concepto del musical sustentado en las coreografías espectaculares para llevarlo por las vías de la austeridad total.  No vemos a Juana de Arco cantar y bailar; vemos a una pequeña dar pasos acompasados e imperfectos sobre la tierra y esforzarse con una canción.  Es el registro crudo y elemental de esos gestos  lo que resulta fascinante y aporta el tono juguetón y límpido de la película, ubicada en una extraña intersección entre “Francisco, juglar de Dios”, de Rossellini, y “Moisés y Aarón”, de Straub-Huillet. 

“Jeannette” es, por eso, un documento sobre los cuerpos y poses de esas niñas y adolescentes que “performan” un músical, se esfuerzan por hacerlo en un ambiente poco propicio, e intentan seguir los ritmos heterogéneos impuestos por instrumentos electrónicos en el ambiente rural del medioevo francés. En esa línea, hay dos secuencias extraordinarias: la aparición de las monjas gemelas, que desdoblan un mismo personaje, y la del tío de Jeannette, que rapea a su gusto.

Menos convincentes son las parrafadas  referenciales, espirituales e históricas que frenan la fluencia de las acciones. Y resulta perturbador, en estos tiempos de nacionalismos cerriles,  escuchar a la niña tocada por Dios proclamando la necesidad de luchar contra los extranjeros que invaden Francia.

Ricardo Bedoya 

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