Lady Bird

“Lady Bird” se parece a muchas otras películas –sobre todo de la onda “indie”- que muestran a su protagonista en el tránsito de la adolescencia. Y que ilustran ese “pasaje” apegadas a la ortodoxa construcción narrativa en tres tiempos. A Christine (Saoirse Ronan), que exige ser llamada Lady Bird, la encontramos en el momento en que se separa del mundo de las exigencias maternas, la seguimos en su etapa liminal, y nos separamos de ella en el momento en que se perfila con una identidad firme, capaz de encarar el futuro, y abierta a la tolerancia hacia los otros.

Todos podemos identificarnos con los problemas que afronta la chica de Sacramento en esos años iniciales del milenio, con el recuerdo aún fresco de la crisis económica y de la destrucción de la Torres Gemelas. Y reconocer las turbaciones esenciales de la adolescencia en sus reacciones ante ellos. La película estimula esa identificación. Lo hace sin agresividad, en un tono amable, sensible, pudoroso,  correcto, sin cargar jamás las tintas, sin exponerse a riesgos mayores, poniendo en segundo plano lo más dramático.

Las escenas de “Lady Bird” aparecen como apuntes, viñetas, pequeños retratos realizados con mirada benevolente y humor discreto. Cuadros calurosos que parecen concebidos para dejar el campo libre al lucimiento de las actrices: la madre encarnada por Laurie Metcalf es un personaje muy logrado.

Gerwig acierta en el tono menor, en el gesto cómplice, en la pequeña melodía.  

Algún crítico ha mencionado la obra de Rohmer y de Cassavetes como referentes de esta película. Despiste total.

Ricardo Bedoya

2 thoughts on “Lady Bird

  1. Para quien, como Sebastián Pimentel, viene haciendo crítica desde hace más de quince años, es realmente descalificador no dar pie en bola al menos en el 80% de las referencias a estilos o realizadores del pasado, como si se tratara de un cajón de sastre al que echar mano de manera inútil y equivocada. Cassavetes es una referencia siempre mal asimilada, como también lo es Rohmer o el mismo Hitchcock, mencionado hace poco a propósito de “El pasajero”, como si cualquier película de intriga criminal en un tren aludiera a “La dama desaparece”, “Pacto siniestro” o “Intriga internacional”.

  2. Acabo de ver Lady Bird, y el estilo episódico de la película personalmente me recordó a La Collectionneuse de Rohmer. No me parece tan despistado o inútil compararlas ya que ambas se valen de una Cinematografía objetiva para retratar la relación estrecha de los personajes con el lugar, Saint tropez o en este caso Sacramento. La Cinematografía de Sam Levy es tan buena como la de Almendros.

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