{"id":1044,"date":"2014-11-17T23:29:32","date_gmt":"2014-11-17T23:29:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=1044"},"modified":"2014-11-17T23:29:32","modified_gmt":"2014-11-17T23:29:32","slug":"tierra-de-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=1044","title":{"rendered":"Tierra de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.revistavive.com\/rv-vive\/uploads\/2014\/04\/pelicula-tierra-de-Mar%C3%ADa.jpg\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">No porque este blog se llame <i>P\u00e1ginas del Diario de Sat\u00e1n<\/i> me voy a convertir <\/span><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">en el abogado del diablo, tal como se supone es el papel que desempe\u00f1a el propio realizador Juan Manuel Cotelo en esta pel\u00edcula. No es necesario ser abogado del diablo para poner en evidencia las graves debilidades de una realizaci\u00f3n puesta al servicio de la difusi\u00f3n de la fe cat\u00f3lica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">En principio, cualquier cine de propaganda o concebido en funci\u00f3n de alguna idea, doctrina o concepci\u00f3n suele renunciar a la creatividad en aras de persuadir a la audiencia, restringida o masiva, seg\u00fan el tipo de propuesta. Sin embargo, a lo largo de la historia del cine diversas obras han superado el cors\u00e9 propagand\u00edstico para alcanzar alturas de excelencia art\u00edstica (<i>El nacimiento de una naci\u00f3n<\/i>, <i>El acorazado Potemkin<\/i>, <i>La fuerza de la voluntad<\/i>; en menor grado, los documentales del cubano Santiago \u00c1lvarez, <i>La hora de los hornos, La<\/i> <i>naci\u00f3n clandestina <\/i>en Am\u00e9rica Latina). En el terreno religioso, las espa\u00f1olas <i>Marcelino, pan y vino<\/i> o <i>Canci\u00f3n de cuna<\/i> son dos muestras vivas de c\u00f3mo el talento puede enriquecer las convenciones del g\u00e9nero y superar las ataduras de las f\u00f3rmulas del melodrama religioso con ni\u00f1os y curas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Cambria;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\"><i>Tierra de Mar\u00eda<\/i> apela a una combinaci\u00f3n de procedimientos de ficci\u00f3n (la supuesta misi\u00f3n de \u201cespionaje\u201d; el rol del protagonista) y entrevistas (preparadas) con personajes reales que aparecen con nombre y apellido. Se trata, claro, de ofrecer una demostraci\u00f3n de que s\u00f3lo la creencia en Dios puede liberar a los seres humanos de las tentaciones que el diablo (desde los tiempos aurorales del g\u00e9nero humano) ejerce sobre unos y otros.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Cambria;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">No es \u00e9ste el espacio para debatir en torno a esa creencia, sino para se\u00f1alar que tal como se muestran las im\u00e1genes a lo largo de la pel\u00edcula, y se intercalan los testimonios, con muy pocos cambios en la t\u00f3nica de las respuestas, igual podr\u00eda hacerse una apolog\u00eda de las creencias jud\u00edas, musulmanas, budistas y otras, y con algunos cambios m\u00e1s, incluso el Estado Isl\u00e1mico podr\u00eda valerse de una propuesta similar. Es decir, <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">todo est\u00e1 absolutamente prefabricado y no hay un solo plano en la pel\u00edcula que <\/span><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">respire. El gui\u00f3n de hierro marca a fuego la totalidad de las escenas y lo hace, adem\u00e1s, a partir de un supuesto demostrativo tan artificioso como el del juego de \u201cespionaje\u201d que articula el relato, con una entrevistador que hace preguntas servidas (y que en nada es un abogado del diablo), y con planos de factura publicitaria, no s\u00f3lo en<\/span><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\"> las entrevistas, sino en todas aquellas que <\/span><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">ofrecen las im\u00e1genes del mundo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">El sentido cat\u00f3lico, entonces, podr\u00eda mutar f\u00e1cilmente a cualquier otra matriz religiosa, sin que apenas se produzca el menor cambio, a diferencia de lo que ocurre en las aut\u00e9nticas obras que trasmiten sentimientos religiosos y que no suelen ser precisamente las que est\u00e1n hechas para convencer o para reforzar las creencias de nadie. Esas son obras cuyo sentido es intransferible como lo son, en general, las pel\u00edculas que valen. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">Lo que pudo haber hecho <i>Tierra de Mar\u00eda<\/i> y no hizo, es un documental sobre la fe y sus manifestaciones en el pueblo de\u00a0 Medjugorje, en Bosnia-Herzegovina, ese que est\u00e1 en la culminaci\u00f3n del film, como demostraci\u00f3n de que el esp\u00edritu religioso puede aparecer donde menos se le espera. Tal vez se hubiese logrado un testimonio muy sentido del sentimiento cat\u00f3lico, pero para eso, claro, se hubiese requerido un planteamiento muy distinto y un talento que no aparece ni por asomo en <i>Tierra de Mar\u00eda<\/i>, probablemente una de las peores y m\u00e1s manipuladoras pel\u00edculas que se han estrenado en Lima en mucho tiempo.<\/span><\/p>\n<p><b><span style=\"color: #000000; font-family: Cambria; font-size: medium;\">Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas<\/span><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; No porque este blog se llame P\u00e1ginas del Diario de Sat\u00e1n me voy a convertir en el abogado del diablo, tal como se supone es el papel que desempe\u00f1a el propio realizador Juan Manuel Cotelo en esta pel\u00edcula. No es necesario ser abogado del diablo para poner en evidencia las graves debilidades de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[14,28,11],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1044"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1044"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1044\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1045,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1044\/revisions\/1045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}