{"id":1729,"date":"2015-08-13T15:08:23","date_gmt":"2015-08-13T15:08:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=1729"},"modified":"2015-08-17T12:38:34","modified_gmt":"2015-08-17T12:38:34","slug":"19-festival-de-lima-el-club","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=1729","title":{"rendered":"19 Festival de Lima. El club"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"\" src=\"https:\/\/pmcvariety.files.wordpress.com\/2015\/01\/the-club1.jpg?w=1000&amp;h=750&amp;crop=1\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Luego del esc\u00e1ndalo de Fernando Karadima -sacerdote preferido por las clases altas de Santiago que result\u00f3 un ped\u00f3filo contumaz-, la opini\u00f3n p\u00fablica chilena se ha mantenido muy sensible a los casos criminales de esta naturaleza. M\u00e1s de una pel\u00edcula remite, de modo directo o indirecto, al asunto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">&#8220;El club&#8221;, de Pablo Larra\u00edn, el realizador de \u201cTony Manero\u201d, \u201cPost Mortem\u201d y \u201cNo\u201d, alude a esos \u201caffaires\u201d ominosos de la Iglesia Cat\u00f3lica. Lo hace imaginando una ficci\u00f3n inc\u00f3moda, agresiva, ambientada en una casa de reclusi\u00f3n donde cumplen benigna sanci\u00f3n de retiro cuatro sacerdotes acusados de faltas y cr\u00edmenes diversos. La presencia del lugar es uno de los aciertos de la pel\u00edcula: ese &#8220;club&#8221; siniestro y remoto, se ubica sobre la costa chilena, en una caleta brumosa donde nada parece ocurrir, o donde algo muy inquietante se incuba. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">La administraci\u00f3n del lugar est\u00e1 a cargo de una mujer, de aspecto rapaz, que parece encarnar una suma de represiones y resentimientos. \u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">La llegada de un quinto sacerdote, as\u00ed como la aparici\u00f3n de un personaje llamado Sandok\u00e1n, activa el drama. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">&#8220;El club&#8221; tiene un inicio intenso, que logra inquietar. El trabajo del encuadre, con un formato anam\u00f3rfico que distorsiona algunas zonas de la imagen, y un tratamiento del color de paleta fr\u00eda, congelada, acent\u00faan ese costado m\u00f3rbido que se infiltra como una miasma, pero que luego se convierte en un efecto program\u00e1tico del guion.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Y eso ocurre con la \u201centrada en escena\u201d del sacerdote contralor, encarnaci\u00f3n de los \u201ctiempos nuevos\u201d, el hombre definido como joven y \u201cbello\u201d por sus colegas; el que trae argumentos y razones \u00e9ticas a ese mundo de \u201cpecadores\u201d que exp\u00edan sus faltas del pasado resguardados por las pr\u00e1cticas de la \u201comert\u00e1\u201d de la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Luego de los primeros veinte minutos de proyecci\u00f3n, la losa del discurso te\u00f3rico se desploma sobre el desarrollo de la pel\u00edcula. Y eso se descubre en el dispositivo que elige Larra\u00edn para confrontar a los curas. Una suerte de juicio de N\u00faremberg, en la que el espectador es ubicado como juez de maldades y desafueros. El cura \u201cbello\u201d se encara a los curas \u201chorrendos\u201d apelando a la oralidad propia del sacramento de la confesi\u00f3n, pero tambi\u00e9n del interrogatorio fiscal y del apremio policial. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Los comparecientes, en la diversidad de sus cr\u00edmenes, son la representaci\u00f3n de todas las barbaridades amparadas por la Iglesia Cat\u00f3lica en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os de la historia chilena. Los personajes adquieren un valor emblem\u00e1tico que los separa, de a pocos, de esa fragilidad humana que guarda hasta el autor del delito m\u00e1s repugnante. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">Viendo esta pel\u00edcula recordaba la mirada de Werner Herzog sobre los criminales condenados a muerte que entrevista en \u201cInto the Abyss\u201d: todos ellos mantienen una dignidad esencial; no son datos en un expediente, ni representaciones de un mal social, ni seres merecedores de un linchamiento. No son galgos forzados a la ri\u00f1a y\u00a0propicios para el sacrificio. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00a0Y frente a estos sacerdotes que eligieron ser fariseos, se ubica una figura disolvente, la de Sandok\u00e1n ( el notable Roberto Far\u00edas), el Cristo que ellos crucificaron, la v\u00edctima propiciatoria, la que trae los aires de fuera: los del lenguaje popular con toda su obscenidad;\u00a0del humor corrosivo y punzante \u2013que la pel\u00edcula termina expulsando, a machetazo limpio, con su gravedad forzosa-; de la memoria sumergida que rompe los diques; de la sexualidad que se menciona en voz alta; del desaf\u00edo al orden. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Pero ese personaje de impronta liberadora, termina tan condenado como sus victimarios porque a Larra\u00edn no le interesa comprender motivaciones ni se acomoda a las sutilezas. El cr\u00edtico chileno H\u00e9ctor Soto lo expresa de modo cabal: &#8220;El encuentro suyo con los curas va a ser muy dram\u00e1tico, aunque no cat\u00e1rtico. Porque las fatalidades ya est\u00e1n jugadas. Y porque aqu\u00ed no hay redenci\u00f3n. Ni para los que se quedan ni para el que se va. La intoxicaci\u00f3n es total y lo que procede es tirar la cadena. Justo lo que estas im\u00e1genes parecen hacer.&#8221; <a href=\"http:\/\/voces.latercera.com\/2015\/06\/12\/hector-soto\/cabeza-fria\/\">(Aqu\u00ed)<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">La\u00a0pel\u00edcula\u00a0apuesta por la misantrop\u00eda y el ensa\u00f1amiento con personajes que merecen un ajuste de cuentas que compense la impunidad consagrada por su instituci\u00f3n. Un ajuste que es, claro, el artificio de un guion inflexible y determinista. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><strong><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Ricardo Bedoya<\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luego del esc\u00e1ndalo de Fernando Karadima -sacerdote preferido por las clases altas de Santiago que result\u00f3 un ped\u00f3filo contumaz-, la opini\u00f3n p\u00fablica chilena se ha mantenido muy sensible a los casos criminales de esta naturaleza. 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