{"id":2689,"date":"2016-03-31T22:51:48","date_gmt":"2016-03-31T22:51:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=2689"},"modified":"2016-03-31T22:51:48","modified_gmt":"2016-03-31T22:51:48","slug":"transcinematicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=2689","title":{"rendered":"Transcinem\u00e1ticas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Aqu\u00ed van peque\u00f1os comentarios a algunas de las\u00a0pel\u00edculas del ciclo <em>Nuevas sesiones transcinem\u00e1ticas<\/em> que se pasan en la sala Armando Robles Godoy desde hoy. Las notas fueron publicadas en este blog durante el festival Transcinema de 2015.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cMACHINE GUN OR TYPEWRITER?\u201d, de Travis Wilkerson, mezcla aquello\u00a0que parece repelerse: la militancia radical de izquierda; la evocaci\u00f3n mitol\u00f3gica de la ciudad de Los Angeles en el cine de Hollywood; la voz exasperada del protagonista de alg\u00fan \u201cfilm noir\u201d; el lamento por la mujer elusiva y la memoria de los viejos comunistas que yacen en el cementerio y forman parte de la historia sumergida del pa\u00eds.<\/p>\n<p>La de Wilkerson es una fantas\u00eda ut\u00f3pica que narra los combates contra el sistema a la manera de una cr\u00f3nica sobre amores dif\u00edciles o imposibles. La militancia \u201cocupa\u201d es una gesta tan incierta como la relaci\u00f3n de una pareja y sus permanentes desencuentros. \u00c9pica del activismo que deja a un lado el triunfalismo y los pu\u00f1os en alto y prefiere contarse con el tono desencantado del locutor de una radio pirata \u2013otro gesto de resistencia contra el sistema- que dice las cosas con el estilo, el fraseo y la cadencia de voz del narrador de cualquier filme criminal de los a\u00f1os cuarenta. Es la voz del perdedor, como el de \u201cPacto de sangre\u201d, de Billy Wilder, que dilapida el dinero, asesina a la mujer deseada y arruina su vida. Aqu\u00ed, pierde hasta el micr\u00f3fono de la radio. A Wilkerson solo le queda repetir el gesto rebelde de Maiakovski, apostando a una suerte de nost\u00e1lgico y pasional\u00a0<i>agitprop.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NO HOME MOVIE (en la foto), de\u00a0Chantal Akerman, es una\u00a0\u201cceremonia del adi\u00f3s\u201d.<\/p>\n<p>Akerman filma a su madre, una anciana residente en Bruselas, sobreviviente de Auschwitz. La muestra en dos tiempos: en la \u00faltima fase de su lucidez y, luego, en el desmayo f\u00edsico previo a la muerte.<\/p>\n<p>Pero grabar a la madre en su hogar, no supone para Akerman hacer una pel\u00edcula casera. Es otra cosa. Lo que vemos es una historia de amor entre dos mujeres; la madre y la hija. Una confinada en los interiores del departamento, en espacios que la c\u00e1mara no solo registra: los construye. La otra, cineasta consagrada, viajera, siempre aqu\u00ed y all\u00e1. Akerman siempre fue una directora ubicua y sus pel\u00edculas incorporan las din\u00e1micas del tr\u00e1nsito y los recorridos en sus fisonom\u00edas. Pel\u00edculas que son como cartas enviadas desde alg\u00fan lugar del mundo; mensaje ultramarinos.<\/p>\n<p>Por eso, aqu\u00ed o\u00edmos su voz hablando desde Nueva York, o preparando un viaje a Venecia, o grabando en el \u00c1frica, o partiendo hacia alg\u00fan lugar. Chantal es, en la pel\u00edcula, una presencia furtiva, siempre de paso, pero con una ligaz\u00f3n: la madre, esa presencia raigal. Hay un momento extraordinario en esta pel\u00edcula casi fantasmal: las mujeres conversan por Skype. De pronto, Chantal le dice a la madre que debe cortar porque necesita tiempo para trabajar. La madre acepta de inmediato. Pero en vez de cortar la comunicaci\u00f3n de inmediato, inician una despedida que no tiene fin. Se suceden los adioses, las invocaciones y se reiteran las frases de cari\u00f1o. Ambas tienen acaso el presentimiento de que no volver\u00e1n a hablar, o que no volver\u00e1n a hacerlo de esa manera, con plena lucidez.<\/p>\n<p>Luego de esa secuencia, todo cambia. Los interiores iluminados se ensombrecen y la mujer mayor jam\u00e1s ser\u00e1 la misma. Acaso, la hija tampoco.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 diferencia esta pel\u00edcula de muchos otros documentales performativos realizados por hijas o nietas dispuestas a romper los silencios familiares con el apoyo de sus c\u00e1maras ligeras?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que la convierte en una \u201cNo\u201d home movie?<\/p>\n<p>No solo su car\u00e1cter terminal y ese denso presentimiento de muerte que planea sobre la pel\u00edcula.\u00a0 Tampoco su pasi\u00f3n por el registro meticuloso del gesto est\u00e1tico y de la expectaci\u00f3n ante lo inevitable.<\/p>\n<p>La diferencia est\u00e1 en la radicalidad del estilo. Akerman extiende la duraci\u00f3n de los encuadres, a pesar del m\u00ednimo movimiento interno del campo visual, hasta la extenuaci\u00f3n de la mirada, como lo hizo en sus mejores pel\u00edculas, \u201cJe Tu Il Elle\u201d o \u201cJeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles\u201d (1975)<\/p>\n<p>Pero esa persistencia de la contemplaci\u00f3n no se convierte en un dispositivo conceptual pronto a agotarse a los quince minutos de proyecci\u00f3n, como ocurre en tantas pel\u00edculas de hoy. Akerman privilegia el trabajo sensorial de los ruidos, las voces y los silencios moldeados como texturas \u00e1speras, de gran presencia f\u00edsica, lo que aporta sensualidad y calidez, por m\u00e1s m\u00f3rbida que resulte la situaci\u00f3n (como ocurr\u00eda en \u201cLa cautiva\u201d y en \u201cLa locura de Almayer\u201d, otras notables pel\u00edculas de Akerman)<\/p>\n<p>Mientras que los espacios del departamento, convertidos en escenograf\u00edas a las que volvemos una y otra vez, aparecen como una suma de formas y vol\u00famenes que van adquiriendo una doble virtualidad: de lugares concretos, habitables, tal como se exponen ante la c\u00e1mara de Akerman, y de lugares intensos que sostienen una verdadera po\u00e9tica de los espacios. Esa po\u00e9tica que la convirti\u00f3 en el nexo entre los cineastas de la modernidad, desde Antonioni hasta Straub, con los radicales de estos tiempos, como Hou Hsiao-hsien, Jia Zhangke, Miguel Gomes, Alonso, Lav Diaz, entre otros.<\/p>\n<p>El final,\u00a0desolador, de \u201cNo Home Movie\u201d, deja a Chantal sin ese referente que mantuvo en Bruselas, ese lugar en la tierra al que regresaba siempre. Hasta que el\u00a04 de octubre de 2015\u00a0decidi\u00f3 cortar todas las amarras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EXTRA\u00d1AS PART\u00cdCULAS, de Denis Klebleev. Retrato de Konstantin, un f\u00edsico que busca entender las reglas del universo, pero que se desespera al acercarse a sus pr\u00f3jimos, indiferentes a todo lo que sea reflexivo o cr\u00edtico. Hay algo\u00a0pat\u00e9tico en este personaje solitario e incomprendido, pero tambi\u00e9n\u00a0humor\u00a0provocado por su ansiedad\u00a0e impaciencia. Pero, sobre todo, inquieta la intolerancia o el fanatismo -su odio al placer, al recreo- que asoma por encima del\u00a0deseo de saber.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NUEVA VIDA, de Kiro Russo. Un dispositivo m\u00ednimo: vemos, casi con indiscreci\u00f3n, desde una ventana, el comportamiento cotidiano de una pareja de bolivianos en Buenos Aires. El punto de vista y el \u00e1ngulo elegido dan cuenta de la extra\u00f1eza ante el lugar, la marginalidad, la intimidad de la pareja, la dif\u00edcil paternidad, el hecho de sentirse \u201cotros\u201d. La voz de la peruana Lucha Reyes se escucha en la parte final dela pel\u00edcula.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RASTREADOR DE ESTATUAS, de Jer\u00f3nimo Rodr\u00edguez.\u00a0El \u201cpersonaje\u201d, mejor el rastreador, un cineasta chileno afincado en Nueva York, ve \u201cMonos como Becky\u201d, la pel\u00edcula de Joaqu\u00edn Jord\u00e1, y cree reconocer en una de sus im\u00e1genes la estatua de un neur\u00f3logo portugu\u00e9s. Recuerda haberla visto en su infancia en un parque de la comuna de \u00d1u\u00f1oa, en Santiago. Y decide salir a buscarla. El\u00a0viaje se enfrenta a bifurcaciones imprevistas, desv\u00edos, atajos, complicaciones. Es una memoria arborescente que pasa de \u00d1u\u00f1oa a Lisboa, y de all\u00ed a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para luego regresar a Nueva York. Nos\u00a0ilustra sobre la neurolog\u00eda de los a\u00f1os treinta, sobre la poes\u00eda rom\u00e1ntica o los dilemas irresolubles de la Unidad Popular en el Chile de los a\u00f1os setenta. La pel\u00edcula sigue la ruta del hipertexto, como lo hac\u00eda\u00a0Du\u0161an Makavejev en sus artefactos estructurales de fines de los sesenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA IMPRESI\u00d3N DE UNA GUERRA, de Camilo Restrepo.\u00a0El pasado violento de la guerra en Colombia convertido en signos y huellas en paredes, papeles impresos, objetos grabados, y tatuajes, quedando como recuerdo\u00a0indeleble sobre la piel. Rastros\u00a0de una cultura material que se convierte en memoria y trasforma los malos tiempos en objetos\u00a0festivos\u00a0o tr\u00e1gicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ricardo Bedoya<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aqu\u00ed van peque\u00f1os comentarios a algunas de las\u00a0pel\u00edculas del ciclo Nuevas sesiones transcinem\u00e1ticas que se pasan en la sala Armando Robles Godoy desde hoy. 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