{"id":2804,"date":"2016-05-07T18:21:30","date_gmt":"2016-05-07T18:21:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=2804"},"modified":"2016-05-07T23:05:47","modified_gmt":"2016-05-07T23:05:47","slug":"locos-de-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=2804","title":{"rendered":"Locos de amor"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u201cLocos de amor\u201d se anuncia como un musical, pero no lo es. Es una pel\u00edcula con canciones. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Los musicales \u2013al menos, los m\u00e1s destacados- borran las fronteras entre lo \u201chablado\u201d y lo cantado, y entre el caminar y el danzar. No hay soluci\u00f3n de continuidad entre los pasajes \u201cdram\u00e1ticos\u201d y los propiamente musicales. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">La clave del g\u00e9nero musical radica en la capacidad de potenciar el artificio aun en las secuencias de exposici\u00f3n. Hasta lo banal y lo cotidiano adquieren cuotas de irrealidad y estilizaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El musical no le teme al rid\u00edculo ni a los excesos. Alg\u00fan cr\u00edtico defini\u00f3 \u201cLos paraguas de Cherburgo\u201d, de Jacques Demy, no como un filme \u201ccantado\u201d, sino como uno \u201cencantado\u201d. Ese encantamiento nace de la acentuaci\u00f3n de los colores, de la \u201cfalsedad\u201d de las escenograf\u00edas, de la excentricidad en el juego de los actores, de las cualidades de un trabajo de iluminaci\u00f3n que mantiene sujeto o encadenado al realismo y evita el reflejo identificatorio del espectador. Nadie se reconoce en un musical. Los filmes del g\u00e9nero no juegan a ser espejos. Apuestan a lo fe\u00e9rico y lo ilusorio. Transmutan la realidad, incluso cuando intenten romper las reglas del g\u00e9nero, como ocurre en los dramas musicales de Dennis Potter, o cuando intentan ser simulacros experimentales, como en los casos de Godard (\u201cUna mujer es una mujer\u201d) y Resnais (\u201cLa vida es una canci\u00f3n\u201d), para no hablar de Fran\u00e7ois Ozon o de Wong Kar-Wai, que hace musicales sin canciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Ahora bien, que \u201cLocos de amor\u201d sea una comedia con canciones no la hace ni mejor ni peor. Que no sea un musical ortodoxo \u2013tampoco heterodoxo- ni le pone ni le quita. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Pero cabe preguntarse si funciona el dispositivo, si las canciones se ajustan a la organizaci\u00f3n de la pel\u00edcula, o si irrumpen sin ton ni son.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El mejor momento de la pel\u00edcula transcurre en silencio. El personaje de Jimena Lindo ha invitado a su casa al profesor de yoga (Nicol\u00e1s Galindo) y resulta inminente el encuentro sexual. Vemos un plano medio y la c\u00e1mara espera a que pase algo. La actriz juega las ansias y las expectativas con gesto inquieto. Punto a favor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Pero eso no ocurre siempre. M\u00e1s bien, sucede lo contrario. Las tramas elementales de las crisis de los treinta y los cuarenta a\u00f1os (ese codiciado nicho de audiencia), esas que no requieren de m\u00e1s explicaciones porque resultan obvias, acaban siendo ilustradas, explicadas y hasta interpretadas por las canciones. Cada canci\u00f3n es como un <i>digest<\/i> de lo obvio. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El tratamiento cinematogr\u00e1fico de algunas de esas canciones, intrusas, paralizan la acci\u00f3n, como la que le toca a Gonzalo Revoredo en la secuencia con Giovanni Ciccia; otras, son pura redundancia, como la interpretaci\u00f3n de \u201cYa te olvid\u00e9\u201d, con Gianella Neyra y Revoredo. La puesta en escena de las coreograf\u00edas (\u201cMe enamor\u00e9 de ti en un bazar\u201d y \u201cGloria\u201d) tienen una funcionalidad algo encorsetada: planos frontales, un picado, un encuadre abierto que deja ver el logo de Forever 21, m\u00e1s planos frontales de grupo\u2026 y a otra cosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En esta <i>feel-good movie<\/i> con sello de productor \u2013v\u00e9ase la dedicatoria-, que es tambi\u00e9n un ejercicio de <i>branding<\/i> \u00a0(la construcci\u00f3n en marcha de la marca Tondero), destaca el grupo de actrices. Todas est\u00e1n bien, con Ana Cecilia Natteri a la cabeza. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">Ellas, Caravedo, Lindo, Neyra y Fern\u00e1ndez Maldonado, aportan fibra y verosimilitud a un gui\u00f3n que hace agua y languidece en sus t\u00f3picos argumentales sobre la \u201cguerra de los sexos\u201d. Y logran, adem\u00e1s, el \u00fanico pasaje cantado que destaca y luce verdadera gracia: el del brindis colectivo. \u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Ricardo Bedoya\u00a0<\/span><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLocos de amor\u201d se anuncia como un musical, pero no lo es. Es una pel\u00edcula con canciones. 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