{"id":2807,"date":"2016-05-07T22:56:03","date_gmt":"2016-05-07T22:56:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=2807"},"modified":"2016-05-07T22:59:25","modified_gmt":"2016-05-07T22:59:25","slug":"sacralidad-y-mestizaje-extirpador-de-idolatrias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=2807","title":{"rendered":"Sacralidad y mestizaje. Extirpador de idolatr\u00edas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Emilio Bustamante env\u00eda este comentario a Extirpador de idolatr\u00edas.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En un pueblo de los Andes se hallan cad\u00e1veres de mujeres decapitadas. El polic\u00eda Waldo Mamani (Oswaldo Salas) sospecha que el causante es un asesino serial que se asume como un extirpador de idolatr\u00edas moderno, y le sigue la pista hasta Lima para dar con su identidad y lograr su captura. En su pesquisa, Waldo tiene en contra a su propio jefe, un oficial vanidoso, prejuicioso y coste\u00f1o. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Paralelamente, un ni\u00f1o y una ni\u00f1a viven un candoroso amor. Ambos son descendientes de apus. La ni\u00f1a est\u00e1 en peligro, pues el extirpador est\u00e1 tras ella. La madre del ni\u00f1o tambi\u00e9n desciende de los apus, sabe del peligro que corre la ni\u00f1a y teme por su suerte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En <i>Extirpador de idolatr\u00edas<\/i> los personajes andinos son hijos de dioses y, por tanto, son seres sagrados y su vida tambi\u00e9n lo es; los extirpadores de ayer y hoy son profanadores que atentan contra sus creencias y su existencia. Que Waldo, en su investigaci\u00f3n de los cr\u00edmenes del moderno extirpador, revise, adem\u00e1s del <i>Manuscrito de Huarochir\u00ed<\/i>, libros sobre el conflicto armado interno (que dej\u00f3 miles de pobladores quechuahablantes muertos), no es casual, como tampoco el desprecio por los derechos humanos de los \u201cindios\u201d que pregona su superior. La actitud del oficial coste\u00f1o es apenas m\u00e1s expl\u00edcita que la de aquellos para quienes los asesinatos de civiles andinos durante el conflicto deben considerarse entre los efectos colaterales e inevitables de una guerra y no merecen, por tanto, reparaci\u00f3n alguna del Estado. En el fondo late la bestia que considera que existen ciudadanos de segunda categor\u00eda: los que creen en los apus y no en el dios cristiano, los que hablan otro idioma que no es el castellano, los que deben someterse a la cultura occidental o desaparecer. La imposici\u00f3n brutal de una cultura sobre otra est\u00e1 simbolizada en el filme por una secuencia en la que el extirpador elimina a su v\u00edctima mientras, por montaje paralelo se muestra y escucha a ni\u00f1os aprendiendo movimientos militares en el colegio y rezando el Ave Mar\u00eda. <i>Extirpador de idolatr\u00edas<\/i> llama la atenci\u00f3n sobre mentalidades que permanecen desde la conquista espa\u00f1ola en nuestro territorio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Lo m\u00e1s destacable del filme es que alcanza a expresar la dimensi\u00f3n sagrada de los personajes y el paisaje andinos. Las secuencias m\u00e1s hipn\u00f3ticas son aquellas en las aparecen seres fant\u00e1sticos que\u00a0 danzan con los ni\u00f1os y, sobre todo, la escena en la que estos \u00faltimos se esconden del extirpador en el campo y en una sola toma (con apenas un movimiento de c\u00e1mara de ida y vuelta, y sin efectos especiales) son transfigurados en traviesos esp\u00edritus. Esas escenas no solo recuperan las caracterizaciones teatrales del grupo Yuyachkani (como ya se ha se\u00f1alado en notas sobre la pel\u00edcula), sino recuerdan\u00a0 al episodio del matrimonio de los zorros de los <i>Sue\u00f1os <\/i>de Kurosawa y a algunos de los cortos de Pablo Guevara (como tambi\u00e9n ya se ha dicho), otro de los pocos cineastas peruanos preocupados por rescatar la dimensi\u00f3n sagrada de la existencia a trav\u00e9s de la recreaci\u00f3n de mitos andinos. Siles las filma con sensibilidad, naturalidad y seguridad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Uno de los temas del filme es el de c\u00f3mo los personajes asumen su herencia cultural. Los ni\u00f1os y la madre de la ni\u00f1a lo hacen abiertamente. La madre del ni\u00f1o (interpretada por Magaly Solier), por el contrario, \u00a0luce maquillaje y viste a la manera occidental; esta apariencia se la reprocha la madre de la ni\u00f1a, pero es justificada porque le sirve como camuflaje para no ser una de las v\u00edctimas del extirpador. Habr\u00eda, en su caso, una aceptaci\u00f3n solo simulada de la cultura occidental motivada por la supervivencia. Frente a esta postura defensiva, hay otro mestizo que trata de eliminar toda manifestaci\u00f3n de la cultura andina, y que buscar\u00eda negar de este modo parte de s\u00ed mismo para ser aceptado sin temor por la elite dominante; se trata del extirpador. No en vano se recuerda en el filme que el gran extirpador de idolatr\u00edas de los primeros a\u00f1os de la Colonia, Francisco de \u00c1vila,\u00a0 fue un mestizo.\u00a0 Mestizo es tambi\u00e9n el polic\u00eda Waldo Mamani (desde su nombre evidencia la uni\u00f3n de dos culturas); esta condici\u00f3n \u2013adem\u00e1s de sus conocimientos e inteligencia- le permite, de cierta manera, identificar al criminal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En el filme, Waldo Mamani est\u00e1 plat\u00f3nicamente enamorado de una reportera de televisi\u00f3n con quien imagina tener di\u00e1logos de pareja en su departamento. No parece demasiado riesgoso interpretar este deseo como uno de reconocimiento.\u00a0 Quiz\u00e1 no habr\u00eda que olvidar c\u00f3mo nuestro mestizaje se vincula a\u00a0 la bastard\u00eda y \u00e9sta a la aspiraci\u00f3n de reconocimiento. Si bien Waldo no pretende al reconocimiento de su fr\u00edvolo superior jer\u00e1rquico, s\u00ed desea uno medi\u00e1tico. Su rechazo final de esa ilusi\u00f3n, cuando declara que le es suficiente reconocerse a s\u00ed mismo, es una afirmaci\u00f3n de identidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Las escenas menos logradas de <i>Extirpaci\u00f3n de idolatr\u00edas<\/i> son las de los di\u00e1logos en la comisar\u00eda (muy extensas y redundantes, a pesar de las buenas actuaciones) y la primera de conversaci\u00f3n con la esposa del profesor (con un di\u00e1logo muy \u201cliterario\u201d e impostado); el problema mayor es, sin embargo, de \u00edndole narrativo. Algunas elipsis son bastante radicales y la causalidad es d\u00e9bil. Si bien ello podr\u00eda ser parte de una propuesta narrativa alternativa a la del modo cl\u00e1sico que representase mejor una visi\u00f3n del mundo distinta a la hegem\u00f3nica (en armon\u00eda con los temas abordados por el filme), el relato no alcanza la fluidez y el ritmo deseados. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Pese a ello, <i>Extirpador de idolatr\u00edas<\/i> es un muy buen debut en el largometraje de Manuel Siles. El filme es sugestivo e innovador. Merece m\u00e1s salas y horarios de los que ha podido obtener hasta hoy.<\/span><\/p>\n<p><strong>Emilio Bustamante<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emilio Bustamante env\u00eda este comentario a Extirpador de idolatr\u00edas.\u00a0 En un pueblo de los Andes se hallan cad\u00e1veres de mujeres decapitadas. 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