{"id":3803,"date":"2017-03-01T13:20:17","date_gmt":"2017-03-01T13:20:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=3803"},"modified":"2017-03-01T13:20:17","modified_gmt":"2017-03-01T13:20:17","slug":"joseph-conrad-entre-la-experiencia-vital-y-la-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=3803","title":{"rendered":"Joseph Conrad: ENTRE LA EXPERIENCIA VITAL Y LA FICCI\u00d3N."},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00bfCu\u00e1ntas pel\u00edculas han sido inspiradas por la obra del escritor Joseph Conrad? Desde el proyecto frustrado de adaptaci\u00f3n de\u00a0&#8220;El coraz\u00f3n de las tinieblas&#8221;, por\u00a0Orson Welles, hasta &#8220;\u00a1Apocalipsis ya!&#8221;, de Francis Coppola, pasando por &#8220;El vagabundo de las islas&#8221;, &#8220;Los duelistas&#8221;, &#8220;Sabotaje&#8221;, &#8220;La locura de Almayer&#8221;, &#8220;Lord Jim&#8221;, entre otras.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rogelio Llanos comparte con P\u00e1ginas del diario de Sat\u00e1n este texto sobre &#8220;La laguna&#8221;, un relato de Joseph Conrad.\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">A prop\u00f3sito de La Laguna (The Lagoon, 1897)<\/span><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Escribe: Rogelio Llanos Q.<\/span><\/b><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">I.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En una ocasi\u00f3n, una joven lectora y aprendiz de escritora le pregunt\u00f3 a Arturo P\u00e9rez Reverte qu\u00e9 es lo que \u00e9l le recomendaba hacer para tener un buen dominio de la escritura. El escritor, nada complaciente y siempre dispuesto a dar la pelea, hizo menci\u00f3n a la corta edad de la joven aprendiz de escritora y concluy\u00f3 su respuesta dici\u00e9ndole que para desempe\u00f1ar bien el oficio era imprescindible vivir. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">S\u00ed, vivir. Porque vivir es acumular en la mochila, que cargamos en nuestro cerebro y en el coraz\u00f3n, experiencias esenciales que no s\u00f3lo ampl\u00edan nuestra manera de ver el mundo, sino que, sobre todo, nos sensibilizan y nos perfilan para poder ingresar de manera certera en aquellas aguas profundas por donde discurre la existencia humana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Los textos, las narraciones, los cuentos, las novelas se nutren, pues, de aquellas historias, an\u00e9cdotas y experiencias que conforman la peque\u00f1a gran historia del hombre. Su biograf\u00eda. Es decir, su duro y exitoso camino hacia la gloria o su derrape imparable y fatal hacia las profundidades del infierno. Grandes o peque\u00f1as historias que marcan a fuego el derrotero del hombre y que lo impulsan \u2013cuando hay terreno f\u00e9rtil- a saciar esa necesidad, que tienen algunos afortunados, de contar hasta el m\u00ednimo detalle y con una ferviente pasi\u00f3n \u2013haciendo vivir al lector y comprometi\u00e9ndolo- \u00a0aquello que alguna vez se vivi\u00f3 en el plano real o en el de la imaginaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En las novelas y cuentos de Joseph Conrad es posible rastrear esos acontecimientos gravitantes que marcaron la vida del escritor y que \u00e9l, talentoso y sensible, recuper\u00f3 en su esencia para construir relatos que exploran en profundidad el alma humana y nos ponen en contacto con aquellas zonas oscuras del hombre, zonas cuya visita es inh\u00f3spita y violenta, y que, de pronto, en medio de la incursi\u00f3n, \u00a0atrapan e impiden todo retorno posible de aquel bosque revelador de sombras y fantasmas y donde habita el horror. El mismo Conrad denominar\u00eda aquel lugar el coraz\u00f3n de las tinieblas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Los h\u00e9roes conradianos suelen descender a esas profundidades, a esos bosques de los cuales ya no se retorna o, en todo caso, ya no se retorna igual. S\u00ed, entrar all\u00ed tiene un costo muy elevado. Nadie sale igual de tama\u00f1a ordal\u00eda. El car\u00e1cter, la conducta o el valor de los h\u00e9roes conradianos carecen de la pureza de aquellos personajes que, despertando nuestra emoci\u00f3n, \u00a0poblaron nuestro imaginario infantil. Robin Hood era el Errol Flynn alegre, burl\u00f3n e invencible camino de la gloria, Willard era el Martin Sheen torturado, violento y asesino, camino del infierno.\u00a0 Los escenarios pod\u00edan ser los mismos o similares, pero la experiencia vivida por los protagonistas y sus reacciones en la jungla en la que se encuentran se hayan m\u00e1s bien provistas de dudas, de inquietudes, de conflictos, de sordidez.\u00a0 Y es que el paso de los protagonistas conradianos por esa jungla poderosa y transformadora nos pone en contacto directo con las flaquezas, las miserias y la maldad del hombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Mucho se ha escrito sobre la vida marinera de Conrad y la relaci\u00f3n de esa experiencia vital con la de los protagonistas de sus historias. Menos, en cambio, se ha escrito sobre los desenga\u00f1os amorosos de Conrad y el devenir de sus personajes. Cierto, Conrad era una persona de muchos silencios, irritable a veces, inquieto y sensible, siempre. Pero era poco proclive a descubrir directamente aquello que laceraba su alma. Y por ello, en muchos de sus relatos hay un narrador que cuenta la historia de otros. Conrad se escuda en ese narrador para evitar el descubrimiento, la revelaci\u00f3n inmediata de su ser y de su sentir. Busca un narrador para convencerse de que su alma est\u00e1 protegida, para hacernos saber que el responsable de lo que se cuenta no es \u00e9l, sino el marinero, el viajero o el h\u00e9roe audaz capaz de conocer la aventura humana y de relatarla en detalle con algo de pudor s\u00ed \u2013inevitable, por lo dem\u00e1s- , pero con la autenticidad y dureza que permite la voz de alguien que ha recorrido medio mundo y que se ha enfrentado a la selva reveladora o a los desaf\u00edos de la vida en el mar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Cuando Conrad habl\u00f3 del amor, nunca lo hizo directamente. Su talante y sus palabras siempre lo llevaron por los terrenos de la sutileza, del apunte leve, del conflicto social. \u00a0Lo hizo, en realidad \u00a0con mucha delicadeza y con la sensibilidad del hombre t\u00edmido que en verdad era. Ser\u00e1, quiz\u00e1s, que cuando quiso abordar los avatares del amor la realidad vivida le impuso ciertas condiciones. No hay que olvidar que el amor le fue esquivo en momentos esenciales de su itinerario vital, momentos en que el azar jug\u00f3 con \u00e9l con una enorme crudeza. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Desprevenido y vulnerable, en aquella ocasi\u00f3n en que a bordo del Otago arrib\u00f3 a Port Louis, en la isla Mauricio, no sab\u00eda que all\u00ed su coraz\u00f3n iba a ser estremecido por una joven. Efectivamente, Eug\u00e9nie Renouf, descendiente de colonizadores arist\u00f3cratas, flech\u00f3 al joven Conrad, pero no correspondi\u00f3 a sus requerimientos amorosos. Ella ya estaba comprometida con otro hombre. Tiempo despu\u00e9s, en Champel, a donde acud\u00eda para someterse a una cura de salud, y mientras terminaba de escribir su segunda novela \u2013<b>Un Vagabundo de las Islas<\/b>&#8211; Conrad volvi\u00f3 a enamorarse. Emilie Briquel, se llamaba el nuevo amor esquivo de Conrad. S\u00ed, esquivo porque ella, tambi\u00e9n comprometida con otro hombre, le expres\u00f3 sin mayor contemplaci\u00f3n que de \u00e9l s\u00f3lo quer\u00eda su amistad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Por ello, al concluir la lectura de <b>La Laguna<\/b>, ese peque\u00f1o cuento que Conrad escribiera en sus inicios como autor, no nos cabe la menor duda de que la historia \u2013emocionante, proteica, hermosa- fue escrita con el prop\u00f3sito de exorcizar fantasmas del pasado al mismo tiempo que iniciaba el abordaje triunfal de aquella nave que lo conducir\u00eda por el paisaje reconfortante de las palabras. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Conrad, como escritor de ficci\u00f3n, sab\u00eda bien que las palabras sirven para mentir, para construir historias y universos a la medida del narrador. Sab\u00eda que con las palabras pod\u00eda cambiar el curso de su vida y que sus deseos, su pasi\u00f3n, sus angustias pod\u00edan ser reconstruidos en su mundo imaginario con la impunidad y el celo de todo creador. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>La Laguna<\/b> forma parte del volumen titulado <b>Cuentos de Inquietud<\/b>, conformado por cuatro narraciones cortas, adem\u00e1s del cuento que ahora nos convoca: <b>Una avanzada del Progreso, Los Idiotas, Kara\u00edn: Un Recuerdo y El Regreso<\/b>. Dice Conrad: \u201cDe las cinco historias de este volumen, \u00ab<b>La laguna<\/b>\u00bb, la \u00faltima en orden, es la m\u00e1s temprana en fecha. Se trata del primer cuento que escrib\u00ed en mi carrera -creado en la misma disposici\u00f3n an\u00edmica que produjo <b>La locura de Almayer<\/b>-, y sella, valga la expresi\u00f3n, el final de mi primera etapa: la etapa malaya\u201d.\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">II.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Un hombre blanco navega a trav\u00e9s de un r\u00edo que discurre por una selva sombr\u00eda. En alg\u00fan punto de esa selva habita Arsat, un malayo con el que trab\u00f3 hac\u00eda ya un buen tiempo una rara y gran amistad. El mismo Arsat era un hombre extra\u00f1o, que se hab\u00eda recluido en ese punto alejado del mundo y de los hombres para vivir, al abrigo de las sombras\u00a0 y en medio de leyendas de fantasmas y aparecidos, junto a su mujer de \u201caire altivo y ojos hipn\u00f3ticos\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Escribe Conrad: \u201cLa canoa de aquel hombre blanco iba remontando las aguas en medio de aquel peque\u00f1o disturbio producido por ella misma como si estuviese cruzando el umbral de una tierra de la que hubiese desaparecido para siempre toda memoria del movimiento\u201d. El hombre blanco entra en una selva cuya quietud no s\u00f3lo no evita sino que acent\u00faa ese lado sombr\u00edo y misterioso de la jungla que atrae y repele al mismo tiempo. El hombre blanco, que es la imagen misma de la civilizaci\u00f3n, se interna en la selva y altera el orden y el ritmo de la vida que la naturaleza all\u00ed ha impuesto de manera admirable y armoniosa desde tiempos inmemoriales. Hay, sin embargo, una violencia latente en esa atm\u00f3sfera ominosa, en sus tinieblas envenenadas e impenetrables.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El r\u00edo se convierte as\u00ed en una suerte de met\u00e1fora de la vida. Conduce al hombre hacia la selva, hacia el encuentro de fantasmas que lo obligar\u00e1n a mirar su interior. El r\u00edo lo lleva hacia el combate por la supervivencia. De eso se trata. El hombre ante su destino. Al final del r\u00edo, est\u00e1 el mar. Y all\u00ed en el mar confluyen las aguas de los r\u00edos, las vidas de los hombres. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">La llegada del hombre blanco a la casa de su amigo ocurre en un momento decisivo para el malayo: su mujer est\u00e1 siendo presa de una fiebre alt\u00edsima que la ha puesto al borde de la muerte. Sentados en la puerta de la choza, en torno a la luz y al calor de una fogata, los hombres optan por hablar y escuchar. La noche, el silencio de la selva, el fuego protector, la presencia intimidante de la muerte, abren los corazones y hacen posible el desahogo del dolor. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El hombre blanco ha ido a visitar a su antiguo amigo y compa\u00f1ero de aventuras. Mucho tiempo hab\u00eda pasado desde la \u00faltima vez que se vieron. Ese tiempo es visto ahora como el de la suma de decisiones, acciones y conflictos en los que se vio involucrado Arsat.\u00a0 Se conocieron en aquellas guerras tribales en las que se forj\u00f3 a hierro una profunda amistad. Las propias responsabilidades asumidas en su momento los llevaron por diferentes caminos. Ahora, que est\u00e1n juntos nuevamente, el hombre blanco descubre de pronto que se encuentra frente a un hombre distinto al que conoci\u00f3. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En este nuevo encuentro, el hombre blanco conocer\u00e1 el reverso de la medalla, entrar\u00e1 en el lado oscuro de aquel hombre valeroso al que admir\u00f3 y entreg\u00f3 amistad. Ahora, a trav\u00e9s del relato del malayo, estar\u00e1 frente a una historia singular y definitoria en la vida del hombre que alguna vez crey\u00f3 conocer. Frente al hombre blanco,\u00a0 Arsat es la imagen viva\u00a0 del\u00a0 dolor y de la verg\u00fcenza. Lo que alguna vez fue el coraz\u00f3n galopante de amor y afectos, es ahora el coraz\u00f3n calcinado por el sentimiento de culpa, sentimiento que se agudiza con el vivo recuerdo de la voz del hermano anim\u00e1ndolo a escapar mientras \u00e9l enfrenta solo y sin esperanza alguna a los enemigos. Arsat nunca se perdonar\u00e1 la decisi\u00f3n que tom\u00f3 en un instante clave de su vida: salvar a la mujer amada y abandonar a su suerte al hermano en peligro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El dolor y la culpa que experimenta Arsat son revelados a trav\u00e9s del relato de su aventura. Pero esa revelaci\u00f3n solo es posible entre amigos. Dice Conrad: \u201c\u2026Y es que d\u00f3nde podremos desahogar nuestro dolor si no es en un coraz\u00f3n amigo?\u00a0 Los hombres no deber\u00edan hablar m\u00e1s que de amor o de guerra\u201d. Conrad, un hombre solitario y pudoroso,\u00a0 acudi\u00f3, m\u00e1s bien, a la literatura. Escribi\u00f3 sobre \u00e9l creando personajes que act\u00faan impulsados por su pasi\u00f3n y que, precisamente, deben pagar con muy alto precio las decisiones tomadas en un momento cr\u00edtico de sus vidas, pues el dolor que sus acciones han generado es inmenso. Conrad ve en sus lectores a potenciales amigos capaces de comprender aquellos sentimientos que surgen de esa fragua poderosa que se enciende en el acto mismo de compartir la aventura y en la que se entremezclan aquellas pasiones at\u00e1vicas que llevan al individuo a transitarlas con extrema violencia: el amor y la guerra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Arsat y el hombre blanco son seres paradigm\u00e1ticos en la obra conradiana y su relaci\u00f3n est\u00e1 basada en los dos pilares b\u00e1sicos que conforman la amistad entre los personajes de Conrad: la confianza y la lealtad. En medio del universo violento en el que viven tales sentimientos son el soporte moral que los anima.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Arsat es un hombre solitario, valiente y temido, que vive en una tierra salvaje donde la esperanza no se conoce o ha desaparecido. Como muchos h\u00e9roes conradianos, tiene el coraje de caminar hacia la muerte con la mirada serena y la frente en alto. Pero en \u00e9l, como en los dem\u00e1s, no s\u00f3lo hay coraje. Hay tambi\u00e9n un instinto autodestructor. Hay una complacencia en el encuentro con la muerte. Es un hombre\u00a0 que convive con el conflicto, traspasado por el sentimiento de culpa y ahora situado frente al vac\u00edo que significa la muerte del ser que lo llev\u00f3 a tomar las decisiones esenciales en su vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Y es que el amor que alguna vez tom\u00f3 por asalto el coraz\u00f3n de Arsat fue de aquellos que hacen hervir la sangre, fue un amor de aquellos que impulsan inequ\u00edvocamente a la acci\u00f3n con el \u00fanico fin de obtener el objeto amado y saciarse de \u00e9l. Ante ese amor ninguna fuerza humana puede oponerse con \u00e9xito. Ni la p\u00e9rdida de poder pol\u00edtico, ni el desarraigo pudieron impedir que Arsat tomara por la fuerza lo que el coraz\u00f3n le ped\u00eda. Conrad define a cabalidad el sentimiento amoroso y la fuerza que lo sustenta a trav\u00e9s de una frase que pone en boca del hermano de Arsat: \u201cEn este momento no hay en tu interior m\u00e1s que la mitad de un hombre. La otra mitad est\u00e1 en el cuerpo de esa mujer\u2026\u201d. Y todas las acciones que de all\u00ed se derivan estar\u00e1n condicionadas por ese estado de \u00e1nimo de Arsat oscilante entre la exaltaci\u00f3n y la inquietud.\u00a0 La visi\u00f3n del mundo de Arsat estaba\u00a0 distorsionada por la lupa de la pasi\u00f3n. El amor intenso que ro\u00eda sus entra\u00f1as obnubil\u00f3 su mente y estremeci\u00f3 su coraz\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Hay en <b>La Laguna<\/b> frases de amor hermosas, inolvidables. Arsat, ante la ausencia de la joven, dice: \u201c\u2026porque no encuentro calor en un sol que no la ilumine tambi\u00e9n a ella\u201d. \u201cElla vino corriendo por la orilla a toda prisa y sin dejar rastro alguno, como si se tratara de una hoja que el viento arrastrara hacia el mar\u201d. \u201cEs que no pod\u00eda yo encontrar a su lado un pa\u00eds en el que la muerte se olvidara, en el que la muerte fuese desconocida?\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Quiz\u00e1s Conrad quiso que su Arsat llevara a cabo lo que \u00e9l no pudo hacer con Eug\u00e9nie y Emilie. \u00bfA d\u00f3nde pod\u00eda huir \u00e9l? \u00bfA qu\u00e9 isla pod\u00eda viajar con el amor robado? Para Conrad, pues, empezar su carrera literaria con historias como <b>La Laguna<\/b> fue tambi\u00e9n una forma de vengarse de una realidad lacerante. La ficci\u00f3n, la imaginaci\u00f3n, en cambio, le abr\u00edan las puertas de un mundo en el que no hab\u00eda imposibles y en el cu\u00e1l \u00e9l pod\u00eda jugar a ser dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El ingl\u00e9s no era la lengua materna de Conrad, y sin embargo, su dominio fue tal que hoy por hoy Conrad es considerado uno de los m\u00e1s grandes escritores en esa lengua. Sus largas descripciones del paisaje nos conducen al conocimiento de sus personajes. Los matices sombr\u00edos de un paisaje que aparenta ser acogedor pero que luego se revela violento e inh\u00f3spito corren parejos con el comportamiento de los protagonistas que en el cotejo de sus habilidades para enfrentar a la naturaleza revelan en su lucha o en su actitud su naturaleza esencial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">La vida de Conrad estuvo sembrada de frustraciones en el plano profesional y en el \u00e1mbito de los afectos. Pero, adem\u00e1s, sab\u00eda que el triunfo nunca era absoluto, jam\u00e1s era completo. \u00a0Sab\u00eda que hacer realidad un sue\u00f1o tiene un costo muy elevado. Si Arsat pudo en la ficci\u00f3n ejecutar aquello que \u00e9l no pudo hacer en la realidad, no por ello Arsat alcanz\u00f3 el final feliz. De por medio hab\u00eda el sentimiento de culpa que golpeaba a cada instante, que volv\u00eda al presente una y otra vez, que imped\u00eda el arribo de la paz en el coraz\u00f3n y hac\u00eda que la felicidad siguiera siendo una quimera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">No obstante el final de la aventura, te\u00f1ida por las sombras de la culpa y de la traici\u00f3n, ten\u00eda peque\u00f1os atisbos de luz. En tales momentos, quiz\u00e1s Conrad ten\u00eda piedad de sus personajes y, en medio de su melancol\u00eda, hac\u00eda nacer en ellos la reflexi\u00f3n como una manera de encontrar consuelo, de buscar una esperanza. En La Laguna, con las primeras luces del amanecer, cuando la tempestad interior ha remitido, Arsat le dice a su amigo, el hombre blanco: \u201cDentro de poco\u00a0 ver\u00e9 con suficiente claridad como para golpear, para golpear\u2026de momento s\u00f3lo hay oscuridad\u201d. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El futuro probablemente ser\u00eda mejor, pero el ahora, esencial e inevitable,\u00a0 era desolador. La maestr\u00eda de Conrad es hacer que aquellos personajes que ofician de testigos o de relatores\u00a0 compartan las emociones y el duro trajinar de sus protagonistas. \u00a0La imagen que el hombre blanco grab\u00f3 en sus retinas mientras se alejaba en su bote, la de un\u00a0 Arsat solitario, de pie, ignorando al sol saliente y sumido en su tristeza mirando la oscuridad de un mundo fantasmal, era, por tanto, tambi\u00e9n la de \u00e9l. Y, sin duda, subyugados por la belleza del relato y la autenticidad de sus protagonistas, es tambi\u00e9n la nuestra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Lima, 19 de febrero de 2017<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><strong>Rogelio LLanos Q.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1ntas pel\u00edculas han sido inspiradas por la obra del escritor Joseph Conrad? Desde el proyecto frustrado de adaptaci\u00f3n de\u00a0&#8220;El coraz\u00f3n de las tinieblas&#8221;, por\u00a0Orson Welles, hasta &#8220;\u00a1Apocalipsis ya!&#8221;, de Francis Coppola, pasando por &#8220;El vagabundo de las islas&#8221;, &#8220;Los duelistas&#8221;, &#8220;Sabotaje&#8221;, &#8220;La locura de Almayer&#8221;, &#8220;Lord Jim&#8221;, entre otras.\u00a0 Rogelio Llanos comparte con P\u00e1ginas del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3804,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3803"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3803"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3803\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3805,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3803\/revisions\/3805"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3804"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3803"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3803"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3803"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}