{"id":3869,"date":"2017-03-16T13:26:46","date_gmt":"2017-03-16T13:26:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=3869"},"modified":"2017-03-16T15:46:07","modified_gmt":"2017-03-16T15:46:07","slug":"jackie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=3869","title":{"rendered":"Jackie"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El director de \u201cEl club\u201d y \u201cNeruda\u201d se acerca al mit<\/span><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">o de Jacqueline Bouvier, conocida como Jackie Kennedy. \u00a0Pablo Larra\u00edn recrea, a la manera de un caleidoscopio, tres d\u00edas en la vida de Jackie: los que siguieron al crimen de Dallas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u201cJackie\u201d puede verse como una biograf\u00eda acotada en el tiempo; como la descripci\u00f3n de un luto profundo; como la cr\u00f3nica de los preparativos de un sepelio cuya magnificencia y severidad solo pod\u00edan encontrar equivalencias en el cortejo f\u00fanebre que acompa\u00f1\u00f3 a Lincoln; como el retrato de una mujer tocada por el dolor de una muerte cercana e inesperada. Puede verse tambi\u00e9n como un documento sobre la performance de Natalie Portman, desdoblada en una Jackie p\u00fablica, hablando para la televisi\u00f3n con acento de aristocr\u00e1tica afectaci\u00f3n, y la Jackie privada, la viuda joven, con el vestido rosa a\u00fan marcado por la sangre de su marido y salpicado por los fragmentos de su masa encef\u00e1lica, que deambula por la Casa Blanca tomando las decisiones postreras de su \u201creinado\u201d. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u201cJackie\u201d puede verse de muchas maneras, pero la m\u00e1s interesante es la que proviene de la mirada for\u00e1nea del chileno Larra\u00edn. No filma un \u201cbiopic\u201d a la manera de Hollywood, ni reconstruye el itinerario final del Presidente, ni jala los hilos de las teor\u00edas de los complots que han sustentado tantas ficciones sobre este asunto. Mira a la protagonista de esos d\u00edas de noviembre de 1963 tal como la vieron aquellos que revisaban los titulares de las revistas o los televidentes de entonces: como una figura de portada, una imagen enigm\u00e1tica, una construcci\u00f3n medi\u00e1tica, una figura en v\u00edas de banalizarse. La iconograf\u00eda de culto en el momento en que se entonaba el r\u00e9quiem por la leyenda. Imaginer\u00eda fascinante y\u00a0lugar com\u00fan para significar el dolor y la resistencia. Un clis\u00e9 que se impuso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Pero el extranjero Larra\u00edn toma distancia del mito de Camelot difundido por periodistas afines y agentes de prensa del gobierno dem\u00f3crata. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">La gloria de la Corte del Rey Arturo, cantada en letra y m\u00fasica de Lerner y Loewe, es evocada en la pel\u00edcula para acompa\u00f1ar el recorrido err\u00e1tico de la viuda por la Casa Blanca, con un vaso en la mano. Es parte de esa ceremonia del duelo que Larra\u00edn observa con distancia, respeto y compasi\u00f3n. Pero que no suscribe. La juzga\u00a0artificiosa, solemne, acaso kitsch, como tantos otros rasgos de la era Kennedy. Es el eco de una cultura del espect\u00e1culo (la del cart\u00f3n piedra medieval de Broadway) integrada a la escenograf\u00eda del poder y convertida, m\u00e1s tarde, en memoria y eleg\u00eda. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00a0Larra\u00edn refleja a Jacqueline Kennedy en el espejo trizado de la leyenda imperial. Espejo que se quiebra como el cr\u00e1neo del Presidente y que resulta imposible de recomponer, como lo comprueba la propia Jackie, aferrada al fragmento \u00f3seo que tiene entre las manos. El montaje intenta hacer lo mismo: reconstruir lo que est\u00e1 desintegrado; establecer nexos, alternando los tiempos gloriosos y los del caos; pasando de la boca del escenario a la confusi\u00f3n de la tramoya. Los de la leyenda y los de la realidad, tan inasibles el uno como el otro. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><img alt=\"Resultado de imagen para jackie larrain\" src=\"http:\/\/3ipycv2ugat81cqgps20hwke.wpengine.netdna-cdn.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jackie-movie-natalie-portman-pablo-larrain-jackie13.jpg\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El encuadre reserva la parte central para el personaje de Jackie. Como inspirada por Kubrick, la simetr\u00eda de la composici\u00f3n, marcada por las l\u00edneas de la perspectiva de los pasillos de la Casa Blanca y de los jardines cercanos, pone en primer t\u00e9rmino a la protagonista y a su entorno. Una frontalidad que va siendo minada conforme transcurren las acciones. No es casual que la pel\u00edcula se abra con la reconstrucci\u00f3n del programa de televisi\u00f3n que tuvo como anfitriona a la glamorosa Jackie mostrando las refacciones hechas a la Casa Blanca. Y que termine con las im\u00e1genes de los empleados desmantelando esa habitaci\u00f3n que la leyenda oficial identifica con la felicidad y la gloria de Camelot. El ocaso de Jackie es tambi\u00e9n el de una escenograf\u00eda que se degrada. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00a0En esta pel\u00edcula \u2013la mejor de Pablo Larra\u00edn, de lejos- la interrogante central e insoluble gira en torno al lugar que ocupa la \u201cverdad\u201d en la construcci\u00f3n del mito. La entrevista de Jacqueline para \u201cLife\u201d \u2013plagada de episodios \u201coff the record\u201d-, que estructura la acci\u00f3n del filme, renueva ese viejo aserto que proclama la primac\u00eda de la ficci\u00f3n legendaria sobre la \u201cverdad\u201d en la construcci\u00f3n de un buen titular period\u00edstico. La \u201cJackie\u201d de Larra\u00edn es tan impenetrable como Kane: sus misterios no pueden resumirse en los misterios ocultos\u00a0 por Rosebud o por Camelot.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">Ricardo Bedoya\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/strong><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0\u00a0 <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El director de \u201cEl club\u201d y \u201cNeruda\u201d se acerca al mito de Jacqueline Bouvier, conocida como Jackie Kennedy. \u00a0Pablo Larra\u00edn recrea, a la manera de un caleidoscopio, tres d\u00edas en la vida de Jackie: los que siguieron al crimen de Dallas. \u201cJackie\u201d puede verse como una biograf\u00eda acotada en el tiempo; como la descripci\u00f3n de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3870,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[11,703,359],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3869"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3869"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3869\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3875,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3869\/revisions\/3875"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3870"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3869"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3869"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3869"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}