{"id":397,"date":"2013-09-30T03:13:45","date_gmt":"2013-09-30T03:13:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=397"},"modified":"2013-10-01T01:50:59","modified_gmt":"2013-10-01T01:50:59","slug":"buscando-lo-inefable-contra-los-modelos-esteticos-excluyentes-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=397","title":{"rendered":"Buscando lo inefable: Contra los modelos est\u00e9ticos excluyentes (3)"},"content":{"rendered":"<p>Vuelvo sobre algunos temas mencionados en el primer art\u00edculo en torno a este asunto: la sacralizaci\u00f3n de ciertas modalidades de cine que aspiran a la inefabilidad del sentido, a las esencias del arte cinematogr\u00e1fico, a los est\u00edmulos sensoriales antes que los racionales y a las zonas \u201cmisteriosas\u201d que no se encuentran en la producci\u00f3n habitual. S\u00ed, es un poco la idea del \u201clenguaje misterioso\u201d que Robles Godoy apenas enunci\u00f3 y casi no desarroll\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0\u00bfEs v\u00e1lida esa b\u00fasqueda?\u00a0\u00a0 Por supuesto que lo es, como lo son muchas otras. El problema est\u00e1 en convertirla en la aspiraci\u00f3n suprema, en el cenit del arte audiovisual, que es lo que algunos hacen, con lo cual se abre el camino para que se justifique casi cualquier cosa que, en nombre de un cine de sentido m\u00e1s abierto, se pueda hacer.<\/p>\n<p>Naturalmente, estamos aqu\u00ed en un terreno delicado, pues se trata de v\u00edas que tienen todo el derecho de desarrollarse y expandirse, y es claro que el digital ha venido en su ayuda, reduciendo costos que antes hac\u00edan m\u00e1s dif\u00edciles las condiciones de producci\u00f3n de esas modalidades expresivas, muy poco aceptadas por los canales comerciales y con pocas ventanas posibles de exhibici\u00f3n.\u00a0 Una\u00a0parte de lo que se exhibe en \u00a0muchos de los festivales que se incrementan en casi todas partes corresponde a esas franjas y eso est\u00e1 muy bien.<\/p>\n<p>\u00a0Sin embargo, de all\u00ed a decir que ese es un escal\u00f3n superior del arte cinematogr\u00e1fico significa minimizar el valor de un arte que tiene muchas otras posibilidades. Apichatpong Weerasethakul o\u00a0 Lisandro Alonso s\u00ed, pero tambi\u00e9n Aki Kaurismaki, Marco Bellocchio, Hadao Miyasaki, Errol Morris, James Gray o Clint Eastwood. Pongo s\u00f3lo algunos nombres para no abrumar con una larga lista.\u00a0 Esa amplitud no es sin\u00f3nimo de un eclecticismo c\u00f3modo, es consecuencia de una mirada m\u00e1s abierta que no parte de postulados cerrados y de rechazos (no al realismo costumbrista, por ejemplo), sino del intento de comprensi\u00f3n de un arte que se nutre de much\u00edsimos insumos, un arte cada vez m\u00e1s impuro que fagocita de todo y que en sus logros y aciertos supera los aparentes m\u00e1rgenes de sus postulados iniciales.<\/p>\n<p>\u00a0Por poner un ejemplo que viene del clasicismo norteamericano: <i>Cantando bajo la lluvia<\/i>, de Stanley Donen y Gene Kelly, no es \u00fanicamente una magn\u00edfica comedia musical, es decir, no se limita a ser la expresi\u00f3n de una obra de g\u00e9nero en un periodo, adem\u00e1s, privilegiado para la comedia musical, sobre todo en la Metro Goldwyn Mayer, bajo la producci\u00f3n de Arthur Freed. Es tambi\u00e9n, una \u201creflexi\u00f3n\u201d sobre ese g\u00e9nero y sus artificios y una puesta al l\u00edmite de sus posibilidades, lo que \u00a0lleg\u00f3 a extremos a\u00fan mayores en los musicales de Vincente Minnelli, <i>Sinfon\u00eda de Paris, Brigadoon <\/i>y <i>Todos a escena <\/i>(<i>The Band Wagon<\/i>).<\/p>\n<p>Pero es, asimismo, un trabajo muy sutil sobre\u00a0 las articulaciones narrativas y sus soportes, casi un desnudamiento mucho antes de que el cine moderno se echara a andar, de los mecanismos que se esconden detr\u00e1s del funcionamiento de una pel\u00edcula industrial. Y habr\u00eda mucho m\u00e1s que decir sobre una de las tantas pel\u00edculas de la era cl\u00e1sica que se anticipa a los descubrimientos de la modernidad y que ofrece tambi\u00e9n zonas de lectura incierta, siendo por otro lado un est\u00edmulo sensorial muy intenso.<\/p>\n<p>Acabamos de volver a ver y en pantalla grande, <i>V\u00e9rtigo, Psicosis <\/i>y <i>Los p\u00e1jaros<\/i>, de Hitchcock.\u00a0 Cu\u00e1ntas sugerencias nuevas puede encontrar uno en ellas, a pesar de haberlas visto innumerables veces. Quiero mencionar como ejemplo un recurso expresivo \u00a0que une a las tres pel\u00edculas y que, incluso, podr\u00edamos asociar con el que emplea Weerasethakul en varias de sus obras. La \u201cruptura\u201d del relato en un momento imprevisto, casi un \u201dfinal\u201d insertado en medio o mucho antes del desarrollo narrativo: en <i>Psicosis <\/i>est\u00e1 en la escena del asesinato de la ducha, en <i>V\u00e9rtigo <\/i>hay m\u00e1s de uno, pero podr\u00edamos se\u00f1alar el de la ca\u00edda (o asesinato) de Madeleine en la torre, y en <i>Los p\u00e1jaros<\/i>, durante el incremento de los ataques de las aves. Como ya se ha estudiado mucho las dos primeros, quiero detenerme brevemente en la tercera, en la que opera un \u201ccortocircuito\u201d muy perturbador, pues aqu\u00ed la direcci\u00f3n de un relato que une \u201ccomedia rom\u00e1ntica\u201d con elementos de misterio se altera por completo y surge una amenaza que puede leerse como una fantas\u00eda on\u00edrica en la que se desencadenan pasiones latentes, sin que en ning\u00fan momento Hitchcock haga evidente\u00a0 ni mucho menos ese nivel de sugerencia. Otro caso ya no de adelanto de la modernidad, sino de modernidad <i>sumergida<\/i> y extremadamente sutil en un relato de figuraci\u00f3n cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Eso que Weerasethakul, de otra manera ciertamente, hace en <i>Blisfully Yours <\/i>o <i>Tropical Malady<\/i>, cuando\u00a0 realiza una \u201cpartici\u00f3n\u201d que algunos pueden entender como arbitraria y que altera la aparente continuidad del relato.\u00a0 Con la diferencia de que la \u201cpartici\u00f3n\u201d de Hitchcock \u00a0al interior de un relato de apariencia cl\u00e1sica, Weerasethakul la hace en una propuesta distinta y de relato abierto.\u00a0<\/p>\n<p>En ambos casos estamos ante opciones leg\u00edtimas, no incompatibles entre s\u00ed, pese a sus marcadas diferencias de conjunto. En ambos podemos explorar zonas de sentido oculto que no provienen de datos escondidos o misterios de la historia narrada, sino del tratamiento audiovisual impreso por el director. En ambas detectamos esas zonas imprecisas en las que el sentido parece escaparse o nublarse.<\/p>\n<p>\u00a0Entonces, el discurso sobre la inefabilidad o el sentido oculto no solamente tiene que buscarse en las propuestas \u201crupturistas\u201d o abiertamente experimentales, pues \u00a0puede encontrarse tambi\u00e9n en much\u00edsimas obras del pasado. En t\u00edtulos consagrados, como los que privilegia la lista de la encuesta de la revista brit\u00e1nica <i>Sight and Sound<\/i>, y tambi\u00e9n en muchos otros menos, muy poco o nada conocidos. Identificar la apertura de las potencialidades sensoriales con \u201ccotos cerrados\u201d del cine que se hace en el mundo es una falacia que lleva a la intransigencia, a las posiciones dogm\u00e1ticas y, por \u00faltimo, a una suerte de tribunal de la santa inquisici\u00f3n que dictamina qu\u00e9 es lo que vale en el universo de la creaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>\u00a0<strong>Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vuelvo sobre algunos temas mencionados en el primer art\u00edculo en torno a este asunto: la sacralizaci\u00f3n de ciertas modalidades de cine que aspiran a la inefabilidad del sentido, a las esencias del arte cinematogr\u00e1fico, a los est\u00edmulos sensoriales antes que los racionales y a las zonas \u201cmisteriosas\u201d que no se encuentran en la producci\u00f3n habitual. 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