{"id":4439,"date":"2017-09-11T23:25:54","date_gmt":"2017-09-11T23:25:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=4439"},"modified":"2017-09-11T23:25:54","modified_gmt":"2017-09-11T23:25:54","slug":"zama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=4439","title":{"rendered":"Zama"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">\u201cZama\u201d, de Lucrecia Martel, sigue los intentos de Diego de Zama (Daniel Gim\u00e9nez Cacho), letrado afincado en Asunci\u00f3n, por lograr su traslado a Espa\u00f1a en tiempos\u00a0coloniales. Un traslado que es prometido pero que no llega, frenado por motivos burocr\u00e1ticos o por cartas que se env\u00edan pero que nunca parecen arribar a su destino final. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">Martel hace de la espera el motor central del filme. Zama, el funcionario aplicado, pide su traslado pero nadie lo escucha. Mientras el tiempo transcurre, \u00e9l busca cosas en las qu\u00e9 ocuparse: se concentra en su trabajo, corteja a una mujer casada (Lola Due\u00f1as), asiste a juegos de mesa, cambia de casa y se involucra en una expedici\u00f3n que parte a la b\u00fasqueda de un peligroso criminal. Cada una de las acciones de personaje central parece estar destinada a llenar un tiempo que se diluye mientras Diego de Zama espera infructuosamente lo que nunca ocurrir\u00e1. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">Cada emprendimiento de Zama, desde el cortejo hasta la expedici\u00f3n, est\u00e1 signado por el fracaso: Martel filma la tragedia de alguien que tiene un destino escrito. Cada acto que realiza, cada di\u00e1logo que entabla, cada idea orientada a apurar su salida de Asunci\u00f3n. Todas son acciones vanas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">La c\u00e1mara fija de Martel retrata al personaje que compone Gim\u00e9nez Cacho poniendo en el centro del encuadre a su rostro y su postura resignada, consciente como est\u00e1, en el fondo, de que su suerte est\u00e1 echada. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">En \u201cZama\u201d, la espera transforma al personaje: de pronto, el funcionario percibe el calor del lugar, es llevado por la tentaci\u00f3n sexual y le afectan las creencias paganas de los habitantes del lugar. Se multiplican los elementos absurdos que empiezan a sustentar la vida del protagonista: vemos llamas que aparecen en los lugares menos esperados; funcionarios que se muestran m\u00e1s interesados en jugar a las cartas que en escucharlo; aparecen casas que los habitantes creen embrujadas y que perturban la racionalidad del letrado; se emprenden traves\u00edas en las que buenos y malos se confunden o en las que los enemigos surgen de la nada, cual fantasmas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">Las elipsis, esenciales en la pel\u00edcula, contribuyen a la creaci\u00f3n de un mundo que se desprende de la l\u00f3gica. El tiempo, ese recurso que significa la promesa de una vuelta al hogar, se enfrenta a Diego de Zama, convirti\u00e9ndose \u00a0en un enemigo que conspira contra \u00e9l. La confusi\u00f3n se impone de manera visceral y directa. Un gran regreso de la directora de \u201cLa ci\u00e9naga\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">Rodrigo Bedoya Forno (desde el Festival de Toronto)<\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cZama\u201d, de Lucrecia Martel, sigue los intentos de Diego de Zama (Daniel Gim\u00e9nez Cacho), letrado afincado en Asunci\u00f3n, por lograr su traslado a Espa\u00f1a en tiempos\u00a0coloniales. Un traslado que es prometido pero que no llega, frenado por motivos burocr\u00e1ticos o por cartas que se env\u00edan pero que nunca parecen arribar a su destino final. 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