{"id":4480,"date":"2017-09-17T16:14:38","date_gmt":"2017-09-17T16:14:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=4480"},"modified":"2017-09-17T16:14:38","modified_gmt":"2017-09-17T16:14:38","slug":"la-ciudad-perdida-de-z","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=4480","title":{"rendered":"La ciudad perdida de Z"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u201cLa ciudad perdida de Z\u201d, de James Gray, es una de las pel\u00edculas de aventuras m\u00e1s sombr\u00edas y melanc\u00f3licas que se hayan hecho. Y la m\u00e1s intimista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\">Aqu\u00ed, la Amazonia, el territorio explorado, es el espacio que concentra las fantas\u00edas y nostalgia de un hombre movido por la obsesi\u00f3n. M\u00e1s que el escenario de una \u00e9pica, es el de una espera sin fin y una b\u00fasqueda infructuosa. La traves\u00eda del coronel Percival Fawcett \u00a0por la regi\u00f3n fronteriza entre Bolivia y Brasil en busca de los restos de una civilizaci\u00f3n perdida en la selva, es un periplo espectral.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\">Gray traza el retrato de Fawcett (Charlie Hunnam) como arist\u00f3crata, experto cazador, s\u00fabdito del Imperio Brit\u00e1nico, reputado cart\u00f3grafo, hombre de familia, explorador. Pero, sobre todo, como personaje de dos mundos, insatisfecho aqu\u00ed e inquieto all\u00e1, con un pie en los ambientes cargados y humeantes de la Real Sociedad Geogr\u00e1fica, y el otro en las embarcaciones que lo conducen por los r\u00edos amaz\u00f3nicos. \u00a0En ninguno de esos lugares encuentra dicha, seguridad o arraigo. Pero quiere estar en ambos, volver una y otra vez, sentir la ansiedad del retorno al hogar, la desaz\u00f3n de la partida, el reencuentro con la selva y su densa presencia. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\">Dos momentos de la pel\u00edcula, trabajados con sobria maestr\u00eda, dan cuenta de ese desasosiego. En el primero, mientras avanzan por el r\u00edo, Fawcett y sus hombres reciben un ataque de flechas. El coronel ordena una defensa singular: todos deben cantar una melod\u00eda patri\u00f3tica. Desde la orilla, cubri\u00e9ndose con una biblia, Fawcett evoca im\u00e1genes familiares. Son insertos brev\u00edsimos que no quiebran la continuidad de la acci\u00f3n ni su textura visual. Lo entra\u00f1able irrumpe en medio de lo siniestro. Esos sentimientos se prolongan y complementan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\">El segundo corresponde a la \u00faltima partida de Fawcett hacia Sudam\u00e9rica. El tren sale de la estaci\u00f3n y la c\u00e1mara lo acompa\u00f1a. El movimiento se extiende, gracias a la continuidad creada por el montaje, hasta el dormitorio de la familia de Fawcett, que duerme. Se entremezclan la excitaci\u00f3n por lo desconocido que ya asoma y la memoria de una quietud dom\u00e9stica que empieza a echarse en falta. El cin\u00e9filo James Gray aprovecha para aludir a uno de los mejores filmes de Federico Fellini, \u201cI Vitelloni\u201d, con una alusi\u00f3n casi textual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\">El Fawcett que imagina Gray es un explorador taciturno. Tal vez porque lo impulsa \u00a0un deseo de descubrimiento, es cierto, pero sobre todo de redenci\u00f3n. Reivindicar el nombre del padre, afirmar sus convicciones ante los esc\u00e9pticos, reconstruir su propia imagen ante el hijo desafiante. Su proyecto es constante pero paciente y se extiende por dos d\u00e9cadas. Entre su \u00a0primer viaje amaz\u00f3nico y el \u00faltimo, la Europa culta y cient\u00edfica que niega las antiguas civilizaciones americanas se desangra en la batalla del Somme y en otras de la Gran Guerra. Taciturno y l\u00facido para percibir que la civilizaci\u00f3n se niega en las trincheras, pero tambi\u00e9n en los afanes depredadores del colonialismo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\">El fot\u00f3grafo Darius Khondji es una pieza fundamental en los logros de \u201cLa ciudad perdida de Z\u201d. Establece un estilo visual sin fisuras. Los grises y ocres brit\u00e1nicos, siempre opresivos, se reemplazan por los tonos saturados de la selva, la iluminaci\u00f3n con antorchas, la clave baja persistente, el claroscuro como rasgo visual dominante. Son los acentos visuales del empuje silencioso, de la trayectoria inm\u00f3vil, de esa traves\u00eda que apunta a la expectaci\u00f3n antes que a la espectacularidad. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\">A diferencia del Vittorio Storaro de \u201c\u00a1Apocalipsis ya!\u201d, oper\u00e1tico y exaltado en sus cromatismo \u2013incluso el nocturno, plagado de brillos y reflejos naranjas-, Khondji, al servicio del depurado clasicismo de Gray \u2013cl\u00e1sico= moderno, dec\u00eda Godard, citando a Elliot-, mantiene el pulso contenido, prefiere las sombras,\u00a0 crea un universo visual que da cuenta exacta de los sentimientos contrastados que impulsan los viajes sin gloria del personaje. Y sus expectativas sin sustento: la fantas\u00eda de la civilizaci\u00f3n perdida solo se sostiene por el voluntarismo de Fawcett y sus fr\u00e1giles hallazgos materiales. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\">En la media hora final la pel\u00edcula adquiere el tono de la f\u00e1bula. Una cualidad on\u00edrica se desprende de las im\u00e1genes. En el momento del sacrificio, la selva adquiere una presencia a la vez fuerte y evocativa, cargada y evanescente. Tanto como la imagen de la silueta de Nina (Sienna Miller) a contraluz que vemos luego del segundo viaje de Fawcett, convertido ya en un hombre extraterritorial. \u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\">Es inevitable vincular \u201cLa ciudad perdida de Z\u201d con otros relatos de aventuras, exploraciones y descubrimientos. Pero la pel\u00edcula de Gray se distingue de casi todas: no es crispada como \u201cAguirre, la ira de Dios\u201d, ni rom\u00e1ntica y pastoral como \u201cEl nuevo mundo\u201d, ni novelesca como \u201cStanley y Livingston\u201d u otras pel\u00edculas del g\u00e9nero hechas en el Hollywood de la era cl\u00e1sica. Es una aventura opaca, lac\u00f3nica, existencial, construida en forma el\u00edptica. \u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\">Dos personajes notables. El cabo Costin, encarnado por un Robert Pattinson\u00a0muy destacado, y \u00a0la Nina de Sienna Miller, resistente, terca, fuerte. Su imagen cierra la pel\u00edcula en forma excepcional: ella es tambi\u00e9n un personaje de dos mundos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: medium;\"><strong>Ricardo Bedoya<\/strong> <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa ciudad perdida de Z\u201d, de James Gray, es una de las pel\u00edculas de aventuras m\u00e1s sombr\u00edas y melanc\u00f3licas que se hayan hecho. Y la m\u00e1s intimista. Aqu\u00ed, la Amazonia, el territorio explorado, es el espacio que concentra las fantas\u00edas y nostalgia de un hombre movido por la obsesi\u00f3n. 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