{"id":4483,"date":"2017-09-22T22:19:22","date_gmt":"2017-09-22T22:19:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=4483"},"modified":"2017-09-22T23:54:30","modified_gmt":"2017-09-22T23:54:30","slug":"it-eso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=4483","title":{"rendered":"It (Eso)"},"content":{"rendered":"<p>Los que han visto filmes\u00a0como \u201cLos goonies\u201d, \u201cCuenta conmigo\u201d, pero tambi\u00e9n \u201cExplorers\u201d, &#8220;Creepshow&#8221;, y hasta \u201cRiver&#8217;s Edge\u201d, unas m\u00e1s festivas que otras, reconocer\u00e1n en \u201cIt\u201d climas y ambientes similares. Por m\u00e1s soleados y apacibles que luzcan los exteriores, la amenaza anda suelta por el pueblo.<\/p>\n<p>\u201cIt\u201d es m\u00e1s oscura que todas esas pel\u00edculas\u00a0y enlaza tres vertientes de la obra de Stephen King que el cine siempre ha sabido aprovechar. El relato de terror se alterna con la historia del grupo de j\u00f3venes que crece en medios hostiles y con el retrato del costado siniestro de la vida suburbana.<\/p>\n<p>Por eso, lo m\u00e1s perturbador de \u201cIt (Eso)\u201d no se esconde\u00a0en las alcantarillas ni en el subsuelo del pueblo de Derry, en Maine, donde transcurren las acciones. Aparece en la superficie, y rodea a la figura de Beverly (Sophia Lillis), convertida en involuntaria catalizadora de lo maligno.<\/p>\n<p>El mal se condensa en la mirada del padre hacia Beverly adolescente. Con gesto lascivo, en un interior de penumbras, le pide que nunca deje de ser suya. Tambi\u00e9n est\u00e1 en la expresi\u00f3n del empleado de un negocio al que acude la muchacha. Tiene el talante de alg\u00fan personaje imaginado por\u00a0Todd Solondz y quiebra la banalidad de su rutina con el estremecimiento que le suscita la presencia de la joven. El mal que sofoca al pueblo es endog\u00e1mico y viene de muy antiguo; se asienta sobre incestos imaginados o reales, abusos constantes y fantas\u00edas de agresi\u00f3n y pedofilia.<\/p>\n<p>Pennywise le da forma a esos fantasmas. Eso explica su transformismo: es un impulso, una creaci\u00f3n colectiva o una proyecci\u00f3n de los que mandan e imponen el orden ah\u00ed arriba.<\/p>\n<p>Solo las primeras apariciones del payaso provocan una verdadera inquietud. El miedo se apunta mientras intentamos adivinar\u00a0su naturaleza, que mezcla lo festivo con\u00a0lo siniestro, condensando lo\u00a0pulsional. Pero Pennywise termina sobreexpuesto como cualquier espantajo del tren fantasma. Sus intervenciones est\u00e1n cronometradas y se asimilan a la mec\u00e1nica de un relato de sorpresas dilatado\u00a0por m\u00e1s de dos horas. Aunque no sea un\u00a0vampiro,\u00a0a este clown no le conviene\u00a0lucirse con insistencia, exponerse a la luz ni salir en los momentos contraindicados. El aire\u00a0-y la mirada persistente de los espectadores- lo disuelve.<\/p>\n<p>Andy Muschietti encuentra en el desenfado de Sophia Lillis al motor del club de los perdedores y de la pel\u00edcula misma. Acierta tambi\u00e9n en la recreaci\u00f3n del mundo de los a\u00f1os ochenta. Pero no el mundo \u201creal\u201d \u2013Muschietti descarta desde el arranque cualquier filiaci\u00f3n realista- , sino el que imagin\u00f3 Hollywood en tantas pel\u00edculas sobre chicos aventureros, en fusiones\u00a0que mezclaban las fantas\u00edas de Spielberg y las novelas de Enid Blyton. Y, claro, las de Stephen King.<\/p>\n<p><strong>Ricardo Bedoya<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los que han visto filmes\u00a0como \u201cLos goonies\u201d, \u201cCuenta conmigo\u201d, pero tambi\u00e9n \u201cExplorers\u201d, &#8220;Creepshow&#8221;, y hasta \u201cRiver&#8217;s Edge\u201d, unas m\u00e1s festivas que otras, reconocer\u00e1n en \u201cIt\u201d climas y ambientes similares. 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