{"id":4852,"date":"2018-01-30T19:29:28","date_gmt":"2018-01-30T19:29:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=4852"},"modified":"2018-02-16T15:32:25","modified_gmt":"2018-02-16T15:32:25","slug":"django-sangre-de-mi-sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=4852","title":{"rendered":"Django. Sangre de mi sangre"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u201cDjango. Sangre de mi sangre\u201d, de Aldo Salvini, demuestra que la creatividad no est\u00e1 divorciada de las intenciones comerciales. La ambici\u00f3n de romper taquillas no la convierte en una pel\u00edcula negligente, descuidada y del mont\u00f3n, como tantas comedias peruanas de los \u00faltimos tiempos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Aqu\u00ed se nota la mano de un director que sabe lo que hace. La trama es d\u00e9bil y\u00a0 muchas situaciones son convencionales y manidas \u2013t\u00f3picos del g\u00e9nero que Yashim Bahamonde y Salvini parecen haber cosechado en mil pel\u00edculas-, lo mismo que ciertos personajes, cercanos al trazo grueso, pero Salvini se las agencia para encontrar soluciones visuales, mantener la tensi\u00f3n y sostener la din\u00e1mica de un relato que avanza con intensidades diversas, tomando las agitadas mec\u00e1nicas del thriller y los trazos visuales sumarios del cartoon. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">A Salvini le fascinan los mundos marginales, la lengua de la calle, el color del barrio, el humor directo, los gestos de achoramiento, los c\u00f3digos de las tribus urbanas, los personajes singulares, marcados, violentos, alucinados y extremos. Se siente como pez en el agua potenciando los desequilibrios y los excesos. Y para hacerlo recurre al repertorio esencial del lenguaje f\u00edlmico, en modo enf\u00e1tico, desde las angulaciones intencionadas hasta las posibilidades de un trabajo de iluminaci\u00f3n y color (a cargo de Micaela Cajahuaringa) que esquiva cualquier verismo. Los espacios m\u00e1s s\u00f3rdidos y mugrientos tienen un aire de estilizaci\u00f3n que da al traste con el realismo.\u00a0 \u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">Basta con apreciar el modo en que Salvini filma los rostros de los personajes para darse cuenta de su capacidad como director. No teme acercarse a los actores, hacer primeros planos casi sofocantes, pasar de un espacio abierto filmado con la c\u00e1mara inclinada a un \u201cclose up\u201d para ofrecer afectos e intimidades en medio de la violencia y el desorden. La proximidad al personaje de Django, encerrado en el encuadre, con los fondos en desenfoque, impone el car\u00e1cter de un personaje que pretende estar de vuelta de todo lo que vivi\u00f3.\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Tampoco teme romper la continuidad espacial, saltando el eje, para ofrecer las sensaciones de tensi\u00f3n o frenes\u00ed, como en el primer encuentro de los personajes de Giovanni Ciccia, Aldo Miyashiro y Emanuel Soriano. Ni dinamizar los espacios ti\u00f1\u00e9ndolos de colores diversos \u2013rojos, verdes o azules-\u00a0 proyectados por zonas para acentuar\u00a0 la atm\u00f3sfera opresiva o amenazante de los lugares. Ni impulsar los desfallecimientos del relato mediante la alternancia de varias l\u00edneas de acci\u00f3n o con un s\u00fabito quiebre temporal. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Los mejores momentos de la pel\u00edcula se los debemos a \u00a0ese tratamiento formal nervioso y entrecortado. Ah\u00ed est\u00e1n la secuencia inicial, la despedida de Django de la c\u00e1rcel, el primer encuentro con Don Freddy, las escenas paralelas de sexo, el asesinato en el sauna, entre otras. Son momentos que despuntan, como desgajados de una trama gen\u00e9rica convencional.\u00a0\u00a0 Destacan tambi\u00e9n las actuaciones de Giovanni Ciccia, Stephanie Or\u00fae, Emanuel Soriano y \u00d3scar L\u00f3pez Arias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">No estamos ante una pel\u00edcula notable, ni mucho menos. Hay episodios muy d\u00e9biles, como los del secuestro y el asalto al casino, y personajes que no funcionan, como el de la chica dinamita -convertida en presencia crepuscular, lo que no resulta muy consistente-, \u00a0pese a la solvencia de Melania Urbina, y el de Don Freddy, villano de opereta. \u00a0\u201cDjango. Sangre de mi sangre\u201d nos recuerda que lo m\u00e1s importante en una pel\u00edcula es la creatividad\u00a0 de su tratamiento cinematogr\u00e1fico.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ricardo Bedoya<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cDjango. Sangre de mi sangre\u201d, de Aldo Salvini, demuestra que la creatividad no est\u00e1 divorciada de las intenciones comerciales. La ambici\u00f3n de romper taquillas no la convierte en una pel\u00edcula negligente, descuidada y del mont\u00f3n, como tantas comedias peruanas de los \u00faltimos tiempos. 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