{"id":4904,"date":"2018-02-28T22:08:35","date_gmt":"2018-02-28T22:08:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=4904"},"modified":"2018-02-28T22:08:35","modified_gmt":"2018-02-28T22:08:35","slug":"la-boca-del-lobo-permanece-abierta-treinta-anos-de-una-pelicula-de-francisco-lombardi-por-victor-h-palacios-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=4904","title":{"rendered":"La boca del lobo permanece abierta. Treinta a\u00f1os de una pel\u00edcula de Francisco Lombardi, por V\u00edctor H. Palacios Cruz"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\"><i><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">A mi primo Marco Vinces,<\/span><\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">Cuyo coraz\u00f3n se rompi\u00f3<\/span><\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i><span style=\"color: #000000; font-size: medium;\">De no caber en este mundo.<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Desde el balc\u00f3n de una cafeter\u00eda, mi esposa y yo apreciamos maravillados los pasacalles de danzas tradicionales que, por un motivo u otro, cada dos d\u00edas durante una semana desfilaban alrededor de la plaza mayor de Huamanga. Comparsas que, con sus ritmos festivos \u2013ejecutados por j\u00f3venes, viejos y ni\u00f1os\u2013 daban la impresi\u00f3n de representar a una sociedad en perpetuo estado de j\u00fabilo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, cualquier breve memoria de la historia local habr\u00eda bastado para humedecer los ojos de un testigo. Un pueblo, que ha padecido y perdido tanto, brinca ahora bajo los arcos de piedra y hace girar sus coloridos ponchos y polleras como capullos de flores abri\u00e9ndose sobre el pavimento gris.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La m\u00fasica es, dice Nietzsche, \u201cel arte de la noche\u201d. La prol\u00edfica escena art\u00edstica de Ayacucho tiene distintas ra\u00edces andinas y europeas, pero su impulso m\u00e1s reciente se remonta a los oscuros a\u00f1os en que la regi\u00f3n fue asolada por el cruel terrorismo de Sendero Luminoso, as\u00ed como por los abominables excesos de quienes acudieron a combatirlo. Una poblaci\u00f3n, de mayor\u00eda quechuahablante y campesina, objeto del desd\u00e9n de la Rep\u00fablica y del prejuicio de gran parte de sus compatriotas, pasaba sus largas noches recluida entre gruesos muros. Privados de fluido el\u00e9ctrico, ateridos por el fr\u00edo del miedo; el o\u00eddo alerta a ruidos lejanos, a pasos que llegaban y a s\u00fabitos golpes en la puerta; los ayacuchanos sent\u00edan que sus casas de piedra o barro eran brazos maternales. All\u00ed se acurrucaban y, a falta del ocio de la televisi\u00f3n, tomaban una flauta o una guitarra y, cerca de sus pechos, con una tonada recordada o improvisada se sub\u00edan a lomos de un tiempo insoportablemente lento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Treinta a\u00f1os despu\u00e9s de su filmaci\u00f3n, <i>La boca del lobo<\/i>, dirigida por Francisco Lombardi (1988), sigue siendo la descripci\u00f3n m\u00e1s notable en el cine peruano no solo de algunos sucesos de aquel nefasto conflicto, sino tambi\u00e9n del dif\u00edcil entramado social, psicol\u00f3gico y cultural que explica la magnitud de la violencia que sufrieron tantos inocentes en Ayacucho y otros departamentos de la sierra y la selva del pa\u00eds. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Otras pel\u00edculas de ficci\u00f3n han tratado los ataques subversivos en Lima (<i>Tarata<\/i>, de Fabrizio Aguilar, 2009), la afiliaci\u00f3n a la facci\u00f3n senderista (<i>Paloma de papel<\/i>, tambi\u00e9n de Fabrizio Aguilar, 2003), el duelo inacabado (<i>NN Sin identidad<\/i>, de H\u00e9ctor G\u00e1lvez, de 2014) o las secuelas del terror en una hija de migrantes desterrados por la guerra (<i>La teta asustada<\/i>, de Claudia Llosa, 2009). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">A diferencia de todas ellas, <i>La boca del lobo<\/i> tiene la virtud de haberse concebido y realizado en los peores momentos de aquella hecatombe, con un elevado grado de fidelidad en los personajes, la trama y, sobre todo, la recreaci\u00f3n del desquiciamiento de quienes, expuestos al pavor y la incertidumbre, tuvieron armas de fuego a su disposici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Los a\u00f1os han conferido el rango de proeza al hecho de que Lombardi y sus guionistas (Augusto Cabada y Giovana Pollarolo) acudieran a la misma ciudad de Huamanga para documentarse, rodaran con arsenal y naves del Ej\u00e9rcito y la Fuerza A\u00e9rea del Per\u00fa, y lograran vencer los recelos de autoridades pol\u00edticas y militares en su estreno, ocurrido en medio de la crisis econ\u00f3mica m\u00e1s devastadora del pa\u00eds en el siglo XX, durante la desastrosa gesti\u00f3n de Garc\u00eda P\u00e9rez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La matanza de m\u00e1s de treinta personas \u2013entre ellos ancianos y ni\u00f1os\u2013 en la localidad de Soccos, a 18 kil\u00f3metros de la capital ayacuchana, por parte de miembros de \u00e9lite de la Guardia Civil conocidos como Sinchis, en noviembre de 1983, es la tragedia que inspira el argumento de la pel\u00edcula. \u201cEl tema de Sendero Luminoso \u2013dice Lombardi\u2013 se ve\u00eda desde las ciudades como una cosa ajena al pa\u00eds, a la sociedad, como una cosa que estaba pasando muy lejos, que ten\u00eda poco que ver con lo que pasaba en la vida de las ciudades\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Combinando las reglas de distintos g\u00e9neros como el terror, el drama y el <i>western<\/i>, <i>La boca del lobo<\/i> se abre con la aparici\u00f3n de una ni\u00f1a que pastorea unas ovejas y se detiene a los pies de la iglesia y, luego, frente a una comisar\u00eda delante de unos cuerpos acribillados por asesinos de Sendero Luminoso. El brillo de sus ojos negros, su carita que se ladea apenada y muda, brinda una imagen sin duda intencionada. La inserci\u00f3n de un punto de vista externo, de una sensibilidad y de una conciencia. La parte tierna e inocente del pa\u00eds que contempla los pedazos rotos y dispersos de sus principales instituciones, que ya no pueden protegerla y la obligan a partir arreando su m\u00ednimo reba\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En seguida se oye una voz, la de Vit\u00edn Luna (To\u00f1o Vega), que emprende una memoria personal, que es a la vez una b\u00fasqueda de comprensi\u00f3n. El apellido \u201cLuna\u201d es una evidente alusi\u00f3n al idealismo de sus aspiraciones de progreso profesional en un entorno de zozobra y abyecci\u00f3n. Apenas salta del transporte militar, mira en c\u00edrculo el peque\u00f1o poblado adonde ha sido destacado. \u201cA simple vista, Chuspi no me pareci\u00f3 ni mejor ni peor que tantos pueblitos perdidos en la sierra. La misma tristeza, la misma miseria. El mismo estado de abandono que hab\u00edamos visto en todo el camino\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La distancia entre el Estado y los peruanos de las jurisdicciones m\u00e1s rec\u00f3nditas se halla reiteradamente aludida en los encuadres de grupos de moradores que, ante la llegada de los soldados que presuntamente vienen a defenderlos, la bandera que Luna iza contra el cielo azul o el himno nacional con que el teniente Roca reclama su adhesi\u00f3n, reaccionan con la impasibilidad que deja la desesperanza que se ha vuelto costumbre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La precariedad p\u00fablica alcanza incluso a la tropa. Durante un contacto por radio, el sargento Moncada (Gilberto Torres) recibe burocr\u00e1ticas negativas a su urgente pedido de refuerzos, munici\u00f3n y comida. Con el mismo cinismo con que exigimos a tantos la pleites\u00eda a una naci\u00f3n que \u00fanicamente ven ondear en el aire, el operador se despide de Moncada: \u201cno pierdan la moral, muchachos. Estamos con ustedes\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Durante sus ejercicios de rutina al amanecer, el entusiasta Luna comprueba que sobre el techo del puesto policial flamea un s\u00edmbolo de Sendero Luminoso. Desde entonces, la figura del atacante queda estudiadamente fuera de plano. Solo vemos los indicios diferidos de su actuaci\u00f3n: cad\u00e1veres, orificios de disparos, pintas en las paredes. Como en el buen cine de terror, el ocultamiento incrementa el poder de lo maligno. Recurso al que el rodaje se ve impelido tambi\u00e9n por el desconocimiento que se ten\u00eda del perfil de los senderistas a\u00fan en 1988. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Lo que no le impide retratar con pericia la situaci\u00f3n de unos uniformados que enfrentan a un enemigo que, como en toda pr\u00e1ctica terrorista, reh\u00fasa el empleo de alg\u00fan distintivo reconocible y, p\u00e9rfidamente, se confunde con la poblaci\u00f3n civil, a la que de inmediato pone en el punto de mira de cualquier represi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Grav\u00edsima dificultad a la que se suman los estereotipos que traen consigo los j\u00f3venes reclutados en las ciudades coste\u00f1as donde la abundancia de bienes de consumo y la desigualdad de los medios alienta conductas de codicia, ostentaci\u00f3n, rivalidad y marginaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Como afirm\u00f3 en sus conclusiones el informe de la Comisi\u00f3n de la Verdad y la Reconciliaci\u00f3n, formada por el presidente Valent\u00edn Paniagua en 2001 con el fin de investigar la violencia ocurrida en las \u00faltimas d\u00e9cadas, \u201c<\/span>la tragedia que sufrieron las poblaciones del Per\u00fa rural, andino y selv\u00e1tico, quechua y ash\u00e1ninka, campesino, pobre y poco educado, no fue sentida ni asumida como propia por el resto del pa\u00eds\u201d, lo que delata \u201cel velado racismo y las actitudes de desprecio subsistentes en la sociedad peruana a casi dos siglos de nacida la Rep\u00fablica<span style=\"color: #000000;\">\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">No debe olvidarse que, en las zonas de Emergencia, los pobladores llegaron a sentir temor tanto de los senderistas cuanto de las fuerzas del Estado, a causa de los perjuicios que ambos lados les hab\u00edan infligido. Por lo dem\u00e1s, la captura de Abimael Guzm\u00e1n, fundador y cabecilla de Sendero Luminoso, por obra de un grupo de inteligencia de la Polic\u00eda Nacional \u2013no apoyado en su inicio ni por Garc\u00eda P\u00e9rez ni por su sucesor Alberto Fujimori\u2013, confirm\u00f3 que el estudio del adversario y de la realidad deb\u00eda haber sido una l\u00ednea temprana en la pol\u00edtica antisubversiva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En <i>La boca del lobo<\/i>, el desprecio de la gente de la sierra se ilustra con verosimilitud en tres escenas significativas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La primera, el hallazgo de un mapa de la plaza de Chuspi en los estantes del taller de un artesano, cuyos retablos son innecesariamente arrojados contra el suelo. Es la misma ignorancia de una tradici\u00f3n \u2013que, desde el maestro Joaqu\u00edn L\u00f3pez Antay (premio nacional de arte en 1975), reproduce en miniatura los escenarios y actividades de una comunidad\u2013 que hemos vuelto a ver hace poco en la infame acusaci\u00f3n de apolog\u00eda del terrorismo en unas bellas tablas de Sarhua adquiridas por el Museo de Arte de Lima, imputaci\u00f3n originada en una maliciosa manipulaci\u00f3n visual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En otra escena, mientras dan cuenta de su cena haciendo burla de la m\u00fasica y la comida locales, los soldados cantan y bailan un vals criollo, \u201cLa palizada\u201d, cuya letra dice: \u201csomos los ni\u00f1os m\u00e1s engre\u00eddos \/ en esta noble y bella ciudad, \/ somos los ni\u00f1os m\u00e1s consentidos \/ por nuestra gracia y vivacidad. \/ En la jarana somos se\u00f1ores \/ y hacemos flores con el caj\u00f3n \/ y si se ofrece tirar trompadas, \/ tambi\u00e9n tenemos disposici\u00f3n\u201d. No es necesario insistir en el talante altanero y p\u00edcaro que estos versos celebran.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En un tercer momento, la joven que regenta un peque\u00f1o negocio en Chuspi es objeto de las descaradas pretensiones sexuales de Gallardo (Jos\u00e9 Tejada), quien la trata en los mismos t\u00e9rminos autoritarios y peyorativos con que, seg\u00fan la literatura y el conocimiento com\u00fan, los adolescentes de hogares acomodados han tratado a sus sirvientas. Sin duda, \u201cGallardo\u201d es un apellido pre\u00f1ado de iron\u00eda, pues con \u00e9l se llama a un tipo de peruano infelizmente habitual: el vividor pendenciero e irresponsable que se acobarda en las ocasiones que importan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">A prop\u00f3sito de la sem\u00e1ntica de los nombres, ninguno tan elocuente como el del teniente Iv\u00e1n Roca (Gustavo Bueno), cuya irrupci\u00f3n se halla teatralizada por la tierra alborotada y el descenso ensordecedor del helic\u00f3ptero del que surge una suerte de enviado providencial, con el porte recio y bravo del \u201cBill\u201d Kilgore de <i>Apocalypse now<\/i> (Ford Coppola, 1979). \u201cRoca\u201d connota una superficie firme y s\u00f3lida, que la marcha del relato reinterpreta como la capa endurecida que cubre un orgullo machista, cuyo sentido de la honorabilidad da lugar a un individualismo fanfarr\u00f3n antes que a una genuina valent\u00eda patri\u00f3tica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Roca es ciertamente una m\u00e1quina de guerra, de una ferocidad redoblada por la frustraci\u00f3n de haber visto truncado su destino tras un desaf\u00edo fatal relacionado con un l\u00edo de faldas. Su f\u00e1bula sobre la tonta solidaridad de los manat\u00edes y su disparo contra el animal de un lugare\u00f1o anuncian una inhumanidad que, despu\u00e9s, admite con frialdad en un aparte con Vit\u00edn Luna: \u201c\u00bfQu\u00e9? \u00bfTe da pena ese indio porque le mat\u00e9 su vaca? \u00bfT\u00fa crees que a m\u00ed no? Pero ac\u00e1 uno tiene que dejar de lado esos sentimientos. Si uno no se pone duro con esta gente, nunca van a colaborar con nosotros\u201d. En contraste, y como estableciendo un debate sobre las estrategias adecuadas en la lucha antisubversiva, Moncada dice a Luna: \u201cla poblaci\u00f3n debe odiarnos. \u00bfApoyar\u00edas a alguien que se roba sus gallinas?\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Por cierto, entre todos los personajes, el soldado Chong (cu\u00e1nto extra\u00f1amos a Arist\u00f3teles Picho, fallecido en 2013) parece cumplir la funci\u00f3n narrativa de descargar las emociones embalsadas en el propio espectador. Todos sentimos con \u00e9l n\u00e1usea y horror ante los restos de compa\u00f1eros destrozados con vesania, e indignaci\u00f3n visceral ante la humilde familia despiadadamente masacrada por los terroristas: \u201c\u00a1Salgan, terrucos, carajo! Den la cara. \u00a1A m\u00ed no me van a matar! \u00a1Asesinos!\u201d, grita llorando, y en seguida dispara a la nada y se tumba desconsolado. Sin embargo, \u00e9l ser\u00e1 el primero en abrir un fuego que abrir\u00e1 sobre el pa\u00eds la herida de un irremisible oprobio. M\u00e1s tarde dir\u00e1 a Moncada: \u201cnosotros no quer\u00edamos hacerlo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">A mitad de pel\u00edcula, en el curso de un patrullaje fuera de Chuspi, la reaparici\u00f3n de la peque\u00f1a pastora de las ovejas se\u00f1ala un contrapeso al paraje desolado, as\u00ed como una suerte de pausa espiritual. Su semblante se fija en Luna. Le sonr\u00ede y sus ojitos que brillan bendicen la nobleza del forastero que debe ser preservada entre tanta desgracia. Resplandor de pureza al que Luna corresponde al romper su amistad con Gallardo, tras descubrir su vileza contra la chica de la tienda, pero al que luego traiciona al callar por completo en el despacho adonde ella y su t\u00edo llegan para denunciar el abuso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Por cierto, la iglesia es el \u00fanico edificio que a lo largo de la pel\u00edcula persiste inmaculado. Su fachada es la \u00fanica blancura en medio de toda la geograf\u00eda y la pobreza de Chuspi. La c\u00e1mara subraya su altura, sugiere una jerarqu\u00eda. Pero jam\u00e1s vemos a alguien salir de aquella intacta y vac\u00eda majestad, lo que aumenta la impresi\u00f3n de soledad de unas vidas miserables, fr\u00e1giles y amedrentadas. El \u00fanico instante en que el templo cobra protagonismo es cuando el teniente Roca utiliza su atrio para hablar a los habitantes de Chuspi en t\u00e9rminos casualmente b\u00edblicos: \u201cdesde ahora se acabaron los inocentes, o est\u00e1n conmigo o est\u00e1n contra m\u00ed\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Los acontecimientos de Soccos son exactamente recogidos en el incidente que precipita la historia, y que muestra un procedimiento por entonces desdichadamente no infrecuente en integrantes de la Polic\u00eda y las Fuerzas Armadas, la denuncia del cual ha sido a menudo juzgada como debilidad, complicidad con el terrorismo y traici\u00f3n a la patria, ahondando el dolor de los deudos y el resentimiento de numerosos peruanos, que ven que sus muertos no tienen los mismos derechos de otros muertos. \u201cCiudadanos que no son de primera clase\u201d, declar\u00f3 inicuamente el ex presidente Garc\u00eda P\u00e9rez refiri\u00e9ndose a unos nativos de Bagua.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Los derechos cuyo resguardo obliga al Estado a reprimir cualquier amenaza externa e interna \u2013con las excepciones precisas que indica la ley y el sentido com\u00fan\u2013 deben ser tutelados en todo ciudadano, sin importar su condici\u00f3n. Si la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica del Per\u00fa afirma que \u201cla defensa de la persona humana y su dignidad son el bien supremo de la sociedad y el Estado\u201d, los enemigos del pa\u00eds no son las personas en s\u00ed mismas, sino determinados actos y sin importar qui\u00e9nes los perpetren. El mismo fundamento natural que sustenta la defensa de un agraviado, obliga en coherencia al cuidadoso respeto de la humanidad de un sospechoso o un condenado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Durante una ronda nocturna, Gallardo, en compa\u00f1\u00eda de Escalante, decide interrumpir una fiesta de bodas solo para \u201cpedir un cupo para la lucha antisubversiva\u201d. \u201cTotal \u2013a\u00f1ade\u2013 a nosotros no nos pueden decir nada\u201d. Tras sus \u00f3rdenes prepotentes una piedra cae sobre la cabeza de Gallardo. \u201cEllos se roban nuestra comida, todo se llevan\u201d, protestan enojados los concurrentes de aquella cita familiar. La indiscriminada captura de todos, incluyendo mujeres, ancianos y ni\u00f1os, termina de una forma absurda y demencial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Consumada la atrocidad, el enfado de Moncada resuena en el tiempo y vaticina, en 1988, las iniciativas llevadas a cabo por la Asociaci\u00f3n Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Per\u00fa, la Comisi\u00f3n de la Verdad y la Reconciliaci\u00f3n, organismos internacionales y otras plataformas sociales de memoria, reparaci\u00f3n y justicia: \u201c\u00a1No puede ser! \u00a1Qui\u00e9n va a explicar semejante salvajada! Lo que ustedes han hecho no tiene nombre\u201d. Un subalterno replica \u201cnosotros cumplimos \u00f3rdenes\u201d. Moncada contesta: \u201cnadie te puede obligar a matar ni\u00f1os. \u00a1Criminales, locos de mierda! Esto se va a saber. Alg\u00fan d\u00eda tendr\u00e1 que saberse. Entonces no habr\u00e1 manera de justificar esta barbaridad. \u00a1Dios bendito! \u00bfC\u00f3mo han podido hacer esto?\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Roca interrumpe a Moncada y profiere el discurso convencional que pretende amparar lo execrable invocando las reglas de la guerra: \u201cac\u00e1 uno no puede dejarse llevar por cojudeces sentimentales. Hemos actuado por el bien del pa\u00eds y nadie puede juzgarnos por eso. Ning\u00fan fiscal ni periodista maric\u00f3n puede acusarnos de nada. Ellos no saben lo que es combatir al enemigo\u201d. Palabras que de inmediato recuerdan a las del pol\u00edtico franc\u00e9s Georges Clemenceau: \u201cla guerra es un asunto demasiado serio como para dejarla solamente en manos de los militares\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Detenido a tiempo por un \u00faltimo residuo de dignidad, Luna se niega a rematar a una v\u00edctima indefensa, conminado por Roca entre insultos \u2013\u201c\u00a1Dispara si eres hombre!\u201d\u2013. Es el detonante de un duelo entre ambos personajes, pico de la historia, en que al fin se dirime la est\u00fapida idea de virilidad en cuyo nombre se han causado tantas calamidades. Luna abandona la sala de la comisar\u00eda, el pueblo de Chuspi, el futuro de su carrera\u2026 \u201cYa nada me importaba\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En su huida por un sendero de campo se reencuentra con la ni\u00f1a de las ovejas. Sus ojitos brillan otra vez. No discernimos si la pureza de su gesto interroga, juzga o se compadece del desertor. En el rostro agitado de Luna entrevemos la verg\u00fcenza y el espanto<\/span><span style=\"color: #000000;\">. Sin decir nada, se aleja d\u00e1ndonos la espalda. Dej\u00e1ndonos en el alma la cuenta pendiente de la abrumadora verdad que la pel\u00edcula ha tratado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Nosotros, aqu\u00ed todav\u00eda, en el mismo tramo del camino, delante de la dulce mirada de la ni\u00f1a de las ovejas. <\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000;\">V\u00edctor H. Palacios Cruz<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Escritor, fil\u00f3sofo y profesor de la USAT<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mi primo Marco Vinces, Cuyo coraz\u00f3n se rompi\u00f3 De no caber en este mundo. \u00a0 Desde el balc\u00f3n de una cafeter\u00eda, mi esposa y yo apreciamos maravillados los pasacalles de danzas tradicionales que, por un motivo u otro, cada dos d\u00edas durante una semana desfilaban alrededor de la plaza mayor de Huamanga. Comparsas que, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4906,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4904"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4904"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4904\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4912,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4904\/revisions\/4912"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4906"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4904"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4904"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4904"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}