{"id":5681,"date":"2019-02-24T13:25:03","date_gmt":"2019-02-24T13:25:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=5681"},"modified":"2019-02-25T04:25:44","modified_gmt":"2019-02-25T04:25:44","slug":"green-book-una-amistad-sin-fronteras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=5681","title":{"rendered":"Green Book: Una amistad sin fronteras"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"Related image\" src=\"https:\/\/cdn1.thr.com\/sites\/default\/files\/imagecache\/landscape_928x523\/2019\/01\/8u02_d019_03510r-h_2019.jpg\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En \u201cGreen Book: Una amistad sin fronteras\u201d, el \u201cmensaje\u201d se ve venir a lo lejos. Y llega sin falla ni retraso, redondeando la f\u00e1bula bien intencionada que ahora compite por el Oscar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Pero hay algo atractivo que se cuela entre tanta correcci\u00f3n. Es la tensi\u00f3n que opone el costado exigido y prudente del guion a la desfachatez y corporalidad del personaje de Viggo Mortensen. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Ya sabemos que una pel\u00edcula como \u201cGreen Book\u201d \u00a0es celebrada por sus postulados de tolerancia y respeto por el otro. Pero resulta que aqu\u00ed el verdadero color y gracia lo ponen la impertinencia, incorrecci\u00f3n, groser\u00eda y descaro de ese mat\u00f3n italoamericano que eructa, devora pollo frito, habla sin parar, celebra a Little Richard, y comete estropicios con el idioma. M\u00e1s que el contraste ejemplar con su atildado pasajero, importa la din\u00e1mica de ese personaje c\u00f3mico que evoca \u2013aunque en clave baja-\u00a0 a los protagonistas de las antiguas pel\u00edculas de Peter Farrely, esas comedias faltosas que dirigi\u00f3 con su hermano Bobby. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo sustancial se concentra en los episodios menores o secundarios del viaje, en los momentos de espera, en las comidas de carretera, y en los di\u00e1logos que no tocan los asuntos fuertes de la segregaci\u00f3n y el racismo. Esos temas se conducen mejor por las v\u00edas indirectas: apelando a un humor de contrastes, a veces brutales, suscitado por el racismo que lleva naturalizado el chofer ocasional y guardaespaldas del Bronx. \u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En esos momentos, cuando los viajeros a\u00fan est\u00e1n lejos del Profundo Sur, la pel\u00edcula respira y adquiere una atm\u00f3sfera a la vez intimista e hilarante. Farrely exhibe temple de narrador y nunca afloja en la direcci\u00f3n de los actores. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">En esos pasajes uno puede imaginar al director de \u201cIrene yo y mi otro yo\u201d cotejando sus opciones. \u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Es decir, sopesando la alternativa de desarrollar a fondo los impulsos que mueven a un personaje como el de Mortensen, siendo fiel a su propio yo, o de morigerar cualquier exceso, como lo propone la Academia, ese \u201cotro yo\u201d -o \u201csupery\u00f3\u201d-, que se\u00f1ala est\u00e1ndares de comportamiento y recompensa la fidelidad de sus miembros con candidaturas al Premio mayor. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">El pulseo con el\u00a0personaje del pianista, que interpreta \u00a0Mahershala Ali, lo gana Mortensen por varios cuerpos, y no solo por los kilos que lleva de m\u00e1s. La \u201csobreactuaci\u00f3n\u201d de Viggo es casi una necesidad de su personaje. Lo opone al aire aristocr\u00e1tico del artista, acent\u00faa el efecto de disparidad c\u00f3mica, y aporta un toque de exagerada irrealidad a la f\u00e1bula que se narra. Y Mortensen se encarga de a\u00f1adir un par de miradas largas, matizadas, que lo sacuden del estereotipo \u00e9tnico para poner melancol\u00eda donde solo parec\u00eda existir torpeza. \u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El personaje de Ali est\u00e1 delineado con los rasgos de nobleza incomprendida que ten\u00eda el Charles Laughton de \u201cNobleza obliga\u201d, de Leo McCarey. Su juego, notable, es tan vistoso en su austeridad como el de Mortensen en su exuberancia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family: Calibri;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">Ricardo Bedoya \u00a0<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En \u201cGreen Book: Una amistad sin fronteras\u201d, el \u201cmensaje\u201d se ve venir a lo lejos. Y llega sin falla ni retraso, redondeando la f\u00e1bula bien intencionada que ahora compite por el Oscar. Pero hay algo atractivo que se cuela entre tanta correcci\u00f3n. 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