{"id":5750,"date":"2019-04-29T22:28:11","date_gmt":"2019-04-29T22:28:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=5750"},"modified":"2019-04-29T22:28:48","modified_gmt":"2019-04-29T22:28:48","slug":"agnes-varda-y-jonas-mekas-vocaciones-irrenunciables","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=5750","title":{"rendered":"Agn\u00e8s Varda y Jonas Mekas: Vocaciones irrenunciables, por Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"Related image\" src=\"https:\/\/blog.la-pigiste.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/picture-8.png\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Entre los realizadores cinematogr\u00e1ficos que han fallecido en meses anteriores, hay al menos dos de ellos, un hombre y una mujer, que merecen una referencia especial y no \u00fanicamente por razones de justicia est\u00e9tica, que tambi\u00e9n la merecen. Se trata del lituano-norteamericano (o mejor lituano-neoyorkino) Jonas Mekas y de la belga-francesa Agn\u00e9s Varda. Primero porque su producci\u00f3n cubre una etapa muy prolongada de la historia del cine, pr\u00e1cticamente media historia: la de Varda se inicia con el largometraje <i>La Pointe Courte<\/i> en 1955 y la de Mekas en 1961 con el tambi\u00e9n largo <i>Guns of the tree<\/i>. Pero Mekas no llega al cine con esa pel\u00edcula que codirigi\u00f3 con su hermano Adolfas, pues hab\u00eda fundado en New York la revista <i>Film Culture<\/i> en 1954, de enorme influencia en los predios del cine independiente de ese pa\u00eds que se empieza a gestar en los a\u00f1os siguientes, y luego desde 1958 escribe una columna en la reconocida publicaci\u00f3n <i>Village<\/i> <i>Voice<\/i>. Pocos a\u00f1os m\u00e1s adelante, Mekas funda una Cooperativa de Cineastas Independientes que articula una parte muy significativa del movimiento que en esos a\u00f1os se gestaba en New York, y luego un archivo de pel\u00edculas que deviene con el tiempo en el Antologhy Film Archive, un \u201dsantuario\u201d de cintas independientes y <i>underground<\/i>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El trabajo de Agn\u00e8s Varda no tiene esa \u201cmilitancia activa\u201d que tuvo el de Mekas o no lo tiene en ese sentido \u201cl\u00edder\u201d que el cineasta nacido en Lituania le proporcion\u00f3 a su rol en el panorama de la producci\u00f3n independiente y no s\u00f3lo en la ciudad de los rascacielos en que se asent\u00f3, pues su \u201cliderazgo\u201d tuvo un alcance internacional mucho mayor como gestor de inquietudes y de posibilidades \u201cresiduales\u201d ofrecidas por la est\u00e9tica f\u00edlmica. Pero a su modo, Varda va a ir ejerciendo sin propon\u00e9rselo una suerte de docencia f\u00edlmica no por discreta menos relevante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0<img alt=\"Image result for jonas mekas lithuania\" src=\"https:\/\/www.bam.org\/media\/3376193\/reminiscences613x463.jpg\" \/><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Luego de sus primeros a\u00f1os y de la incursi\u00f3n en unos pocos films de ficci\u00f3n, Jonas Mekas deriv\u00f3 a una l\u00ednea documental que tuvo en la idea del \u201cdiario cinematogr\u00e1fico\u201d su concreci\u00f3n m\u00e1s productiva y que es uno de los referentes fundamentales del cine en primera persona o de las autoficciones que abundan en estos tiempos (v\u00e9ase su notable <i>Reminiscencias de un viaje a Lituania<\/i>, de 1972). En cambio, la carrera de la directora de habla francesa alterna la ficci\u00f3n con el documental en una continuidad que casi no tiene parang\u00f3n, sobre todo por su prolongada duraci\u00f3n que alcanza los 64 a\u00f1os <\/span><span style=\"color: #000000;\">detr\u00e1s de la c\u00e1mara. Su \u00faltima pel\u00edcula <i>Agnes par<\/i> <i>Varda<\/i> se present\u00f3 este a\u00f1o en el Festival de Berlin, cerrando con trazos testamentarios una obra de m\u00e1s de 50 t\u00edtulos entre cortos, largos y algunos pocos trabajos para la televisi\u00f3n. <i>Agnes par Varda<\/i>, justamente, fue producida para la televisi\u00f3n por Arte Francia y Cine Tamaris (la compa\u00f1\u00eda de la directora y antes tambi\u00e9n del realizador Jacques Demy, su esposo, hasta su fallecimiento en 1990), pero su difusi\u00f3n en pantallas grandes se ha ido afirmando despu\u00e9s de la muerte de la directora.<\/span><span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En ambos no hubo nunca encasillamiento. Mekas hizo de su actividad f\u00edlmica, que continu\u00f3 con la c\u00e1mara de video en los \u00faltimos a\u00f1os, una b\u00fasqueda permanente y no por el af\u00e1n de innovaci\u00f3n, sino por la necesidad de ir encontrando concreciones <\/span><span style=\"color: #000000;\">en una l\u00ednea de trabajo no ficcional ajena incluso a los atractivos que puede ofrecer un material de car\u00e1cter testimonial o pol\u00e9mico (como el de Michael Moore o el del mismo Errol Morris). Mekas no indag\u00f3 en el reportaje ni en el retrato. Lo suyo fue una especie de acuarela poco vistosa en apariencia de momentos \u201cd\u00e9biles\u201d o de situaciones no llamativas en esas escenas que registraba sin buscar lo que otros buscar\u00edan: el o los trazos \u201creveladores\u201d dentro de las rutinas cotidianas. Mekas se apegaba a aquello que pod\u00eda parecer marginal o insignificante. All\u00ed estaba el objeto de su atenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Varda, por su parte, hizo igualmente de la progresi\u00f3n de su obra un camino de tanteos, de aproximaciones distintas, aunque y de manera inevitable se encuentren en todas sus pel\u00edculas las huellas de un estilo en que el \u201cojo documental\u201d est\u00e1 presente (incluso en el fil\u00f3n ficcional, desde <i>Cleo de 5 a 7<\/i> hasta <i>Sin techo ni ley<\/i>), considerando ciertamente que fue en el documental donde la realizadora logr\u00f3 lo mejor de su obra y donde hizo la labor de \u201cespigadora\u201d (como lo enuncia desde su t\u00edtulo <i>Los<\/i> <i>espigadores y la espigadora<\/i>, 2000) que probablemente la defina mejor que cualquier otro sustantivo que intente condensar lo m\u00e1s propio de su andadura en el campo de la creaci\u00f3n f\u00edlmica. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Pero hay algo m\u00e1s, y que acerca obra y vida en los dos cineastas: ese magisterio, \u00a0que as\u00ed como atraviesa sus respectivas filmograf\u00edas, as\u00ed tambi\u00e9n marca sus recorridos en el campo del cine: un magisterio est\u00e9tico pero tambi\u00e9n \u00e9tico, y este \u00faltimo no s\u00f3lo al interior de sus pel\u00edculas, sino tambi\u00e9n como l\u00ednea de conducta y propuesta de vida. Es un liderazgo moral que no est\u00e1 hecho de proclamas, declaraciones fuera de las pel\u00edculas, o de gestos ostensibles al interior de ellas. Un liderazgo no desde del centro, sino desde los m\u00e1rgenes aunque ellos no hiciesen de esos m\u00e1rgenes (salvo Mekas en sus primeros tiempos de joven combativo) una bandera reivindicativa.\u00a0 Ese es, me parece, el principal legado de estos cineastas que se hace especialmente defendible en estos tiempos en que el cine y el arte en general (pero tambi\u00e9n la pol\u00edtica, la actividad empresarial, la cultura) se ven tan amenazados por intereses totalmente opuestos a esa vocaci\u00f3n irrenunciable que mantuvieron por tantos a\u00f1os Jonas Mekas y Agn\u00e8s Varda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Isaac Le\u00f3n Fr\u00edas<\/strong>\u00a0 <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Entre los realizadores cinematogr\u00e1ficos que han fallecido en meses anteriores, hay al menos dos de ellos, un hombre y una mujer, que merecen una referencia especial y no \u00fanicamente por razones de justicia est\u00e9tica, que tambi\u00e9n la merecen. 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