{"id":5887,"date":"2019-07-13T12:50:39","date_gmt":"2019-07-13T12:50:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=5887"},"modified":"2019-07-21T14:37:04","modified_gmt":"2019-07-21T14:37:04","slug":"los-imperdonables-por-emilio-bustamante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=5887","title":{"rendered":"Los imperdonables, por Emilio Bustamante"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div dir=\"ltr\"><img alt=\"Imagen relacionada\" src=\"https:\/\/filmschoolrejects.com\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Unforgiven-Pig-Farmer-700x525.jpg\" \/><\/div>\n<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div dir=\"ltr\"><strong>Emilio Bustamante escribi\u00f3 este art\u00edculo sobre\u00a0&#8220;Los imperdonables&#8221; en\u00a01993. Estaba destinado a su publicaci\u00f3n en la sexta edici\u00f3n de la\u00a0revista El Refugio, que nunca lleg\u00f3 a salir. Ha sido transcrito por Emilio, con leves modificaciones, del original\u00a0escrito en una\u00a0m\u00e1quina mec\u00e1nica de aquellos tiempos.<\/strong><\/div>\n<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Las pel\u00edculas de Clint Eastwood, en el curso de los a\u00f1os, han ganado en rigor y complejidad. Algunos cr\u00edticos han cre\u00eddo ver en los m\u00e1s recientes filmes del director norteamericano una cr\u00edtica impl\u00edcita a los primeros que realiz\u00f3 y a algunos que lo tuvieron de protagonista. Sin embargo hay ciertas constantes tem\u00e1ticas, estil\u00edsticas e ideol\u00f3gicas que me hacen pensar que si bien la visi\u00f3n del mundo de Eastwood se ha enriquecido, en lo esencial no ha cambiado. <i>Los imperdonables<\/i> (<i>Unforgiven<\/i>, 1992) es de alguna manera el filme culminante en lo que se refiere a una concepci\u00f3n del western (y del mundo) ya enunciada en <i>La venganza del muerto<\/i> (<i>High Plains Drifter<\/i>, 1973) y <i>El jinete p\u00e1lido<\/i> (<i>Pale Rider<\/i>, 1985). Como en estos, se hallan en \u00e9l \u2013aunque m\u00e1s sutilmente expresados- elementos fant\u00e1sticos, rom\u00e1nticos y gn\u00f3sticos, as\u00ed como un cierto fatalismo que alcanza a todos sus personajes y \u2013por analog\u00eda- al pa\u00eds que dio nacimiento al g\u00e9nero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En la primera escena de <i>Los imperdonables<\/i> vemos una pobre caba\u00f1a, un \u00e1rbol, y al pie de este un hombre solo que cava una tumba; sobre la imagen, un texto va apareciendo y nos cuenta la historia \u201cinexplicable\u201d de una mujer bella y buena que se cas\u00f3 por amor con un individuo muy malo, William Munny. La pel\u00edcula establece as\u00ed uno de sus ejes fundamentales: el del bien y el mal. A partir de esta introducci\u00f3n de leyenda empezamos a comprender que el bien y el mal pueden estar ligados, oscuramente, en la vida de los seres humanos. La atracci\u00f3n de los contrarios, de lo bueno y lo malo \u2013en grado igual de pureza- es una de las ideas que obsesion\u00f3 al romanticismo, y que se halla en varias de las explicaciones gn\u00f3sticas de la creaci\u00f3n del mundo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Conforme avanza el filme vamos descubriendo que en todos los personajes \u2013como si fuesen hijos de aquella primera uni\u00f3n-\u00a0 habitan esas dos fuerzas. Sus acciones pueden parecernos, as\u00ed, unas veces crueles y enfermizas, y otras movidas por una inclinaci\u00f3n al sano obrar. Munny, en una de las m\u00e1s memorables escenas del filme, pide a gritos, sinceramente dolido, que atiendan al hombre que acaba de herir de muerte con toda intenci\u00f3n. El sheriff Little Bill \u2013de otro lado- act\u00faa por lo general de un modo s\u00e1dico, pero en procura de un objetivo noble: que su pueblo no se convierta en escenario de asesinatos. Por su parte, los vaqueros que han cometido el crimen inicial se muestran no solo temerosos, sino (por lo menos uno de ellos) arrepentidos. Las mismas prostitutas, v\u00edctimas cuya inocencia resaltan sus blancos ropajes, son capaces, no obstante, de ofrecer dinero por la muerte de dos hombres. El resultado es una galer\u00eda de seres ambiguos, falibles, complejos, en una palabra: humanos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">A esta humanizaci\u00f3n de los personajes contribuye, parcialmente, la desmitificaci\u00f3n del Oeste, de la que tanto se ha hablado respecto del filme. Las matanzas cometidas por Bob El Ingl\u00e9s y el propio William Munny, son objeto de versiones hiperb\u00f3licas y elevadas a un rango de \u201chaza\u00f1as\u201d por el escritor Beauchamp o el imberbe Kid. La visi\u00f3n que como espectadores obtenemos de los hechos y de los personajes nos revela, sin embargo, una verdad que nada tiene de gloriosa: los grandes pistoleros han actuado impulsados por el alcohol o el dinero, han matado a seres indefensos, y en sus famosos duelos dispararon a traici\u00f3n o los acompa\u00f1\u00f3 la fortuna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Existe, sin embargo, una dimensi\u00f3n sobrenatural, inquietante, en <i>Los imperdonables<\/i>. Esta comenzamos a percibirla a partir de una cierta indefinici\u00f3n de la frontera entre la vida y la muerte. Como ocurre con el bien y el mal, la vida y la muerte tambi\u00e9n se confunden de manera sutil. Ya se ha observado en otras notas sobre la pel\u00edcula que la imagen de los pistoleros a contraluz semeja la de fantasmas. Munny y Logan son figuras de otro tiempo, pistoleros retirados que vuelven a las andadas o cad\u00e1veres que retornan de la muerte para arrastrar consigo a los hombres. Sin embargo, los apreciamos tambi\u00e9n como seres vivos \u2013a quienes une un afecto verdadero- cuyo oficio de asesinos no les agrada, y que sufren al tener que matar. Las fronteras \u2013repito- no son claras; as\u00ed como pueden los personajes transformarse ante nuestros ojos en fantasmas sin perder su condici\u00f3n vital, Munny dialoga con su ex esposa difunta y se refiere a ella como si a\u00fan viviera, para m\u00e1s tarde ir situ\u00e1ndose paulatinamente entre este mundo y el otro, asumiendo finalmente \u2013a su pesar- un rol no ajeno al del h\u00e9roe cl\u00e1sico, marcado por la tragedia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Gilles Deleuze ha observado c\u00f3mo la soledad del h\u00e9roe del Oeste se manifiesta en su <i>verticalidad<\/i> \u2013semejante a la de las monta\u00f1as-, opuesta a la <i>horizontalidad<\/i> de la comunidad y los valles. Tal verticalidad confiere al h\u00e9roe un car\u00e1cter divino, de intermediario entre el cielo y la tierra. Eastwood no es ajeno a\u00a0 esta tradici\u00f3n. Ya en <i>La venganza del muerto<\/i> y <i>El jinete p\u00e1lido<\/i> tal car\u00e1cter del h\u00e9roe, impl\u00edcito en los westerns cl\u00e1sicos, lo hac\u00eda \u00e9l expl\u00edcito al conferir a los personajes que interpretaba un registro fant\u00e1stico. En ambos casos se trataba de seres que retornaban de la muerte para cumplir un acto de justicia; la ambig\u00fcedad sobre su procedencia era m\u00ednima, e incluso descartada por los t\u00edtulos de los filmes, lo mismo que su naturaleza: eran muertos que habitan el mundo de los vivos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En <i>El jinete p\u00e1lido<\/i> la magn\u00edfica presentaci\u00f3n del personaje no admit\u00eda mayores dudas. La ni\u00f1a Megan tras haber enterrado a su perrito, llena de ira por los abusos del propietario Stockburn, ped\u00eda a Dios un milagro. En sobreimpresi\u00f3n, confundido con su rostro, surg\u00eda el cielo; la c\u00e1mara bajaba de este hacia las monta\u00f1as nevadas, segu\u00eda descendiendo y mostraba a un jinete que parec\u00eda salir de ellas. La imagen se disolv\u00eda y quedaba solo el rostro de la ni\u00f1a que terminaba su oraci\u00f3n. M\u00e1s adelante, la madre de Megan miraba sobrecogida al forastero desde su ventana a la par que su hija le\u00eda en voz alta un pasaje de la Biblia en el que se describ\u00eda a uno de los jinetes del Apocalipsis, de caballo bayo y de nombre Muerte. La revelaci\u00f3n de que el extra\u00f1o personaje era un pastor religioso (un <i>preacher<\/i>) que, al mismo tiempo, era un pistolero, no hac\u00eda sino confirmarlo como un enviado divino portador de una muerte \u201cjusticiera\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En <i>Los imperdonables<\/i>, la configuraci\u00f3n del h\u00e9roe como emisario celestial es m\u00e1s sutil, aunque no distinta en esencia. Munny sufre una muerte simb\u00f3lica luego de la golpiza que recibe en el billar por parte de Little Bill. Pide, agonizante, a Ned Logan que no cuente a sus hijos las maldades que hizo, y habla de su esposa \u2013por primera vez- como de un cad\u00e1ver y ya no como de un ser vivo. En la secuencia que sigue, Munny despierta de d\u00eda en las monta\u00f1as. La blancura dada por la nieve y el cielo despejado contrastan con la oscuridad y la lluvia nocturna de las im\u00e1genes precedentes. La prostituta que lo atiende es la misma que ha sido cortada por los vaqueros. La visi\u00f3n que tenemos de ella es casi la de un \u00e1ngel. Munny le confiesa que cre\u00eda haber muerto. El paisaje nevado, la menci\u00f3n que Munny hace de su esposa fallecida \u2013de nuevo como si a\u00fan viviera- contribuyen a crear una atm\u00f3sfera de paz que, sin embargo, tiene algo de sepulcral: otra vez el l\u00edmite entre la vida y la muerte es impreciso. La sosegada conversaci\u00f3n que sostienen Munny y la prostituta siendo \u201creal\u201d puede sentirse al mismo tiempo como un di\u00e1logo entre \u00e1nimas. Las monta\u00f1as nevadas con su connotaci\u00f3n de fr\u00edo-muerte, como en <i>El jinete p\u00e1lido<\/i>, vuelven a ser \u2013de alguna manera- el territorio del \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d, de donde el h\u00e9roe retorna al mundo de los vivos para cumplir con su misi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">En adelante, Mnny ser\u00e1 una especie de fantasma para sus enemigos, aunque nosotros \u2013espectadores- seamos conscientes todos el tiempo de su humanidad, y, por tanto, de su vulnerabilidad. Ante Little Bill, despu\u00e9s del asesinato del primer vaquero, los alguaciles logran describir a Logan y a Kid, pero no pueden hacer lo propio con Munny: de \u00e9l no saben nada \u2013dicen- pues \u201ciba contra el sol\u201d. En la secuencia final su aparici\u00f3n en el billar tiene mucho de terror\u00edfica: la lluvia prefigura una vez m\u00e1s la muerte (esta vez no la suya) y \u00e9l surge de entre las sombras, como si fuese un producto de los elementos al que animara una vida no org\u00e1nica. El desprecio que reconoce haber tenido por la vida org\u00e1nica (\u201cde hecho mat\u00e9 a casi todo lo que se mov\u00eda\u201d, dice) parece ratificar su \u00edndole monstruosa. Cuando sale del billar, nadie se atreve a dispararle. Las frases que profiere suenan como las del \u00e1ngel exterminador en el que se ha convertido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Pero a diferencia del<i> preacher<\/i> (y del extranjero de <i>La venganza del muerto<\/i>), Munny no es un ser sobrenatural aunque lo parezca. Aquellos personajes de Eastwood eran invencibles y \u201cse las sab\u00edan todas\u201d, conoc\u00edan su propia naturaleza y ten\u00edan muy en claro cu\u00e1l era su misi\u00f3n; si alguno dudaba \u2013como en el caso del <i>preacher<\/i>&#8211; era por temor a lo que pudiera ocurrir a la comunidad que deb\u00eda proteger, no en cuento a su deber e invulnerabilidad. Munny, en cambio, act\u00faa movido por fuerzas que no comprende y no puede controlar, aceptando fatalistamente su destino, que solo al final parece saber cu\u00e1l es.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Cuando el Kid va a buscarlo, \u00e9l niega ser un pistolero. Ha sido regenerado por su esposa (\u201cella me cur\u00f3 de la bebida y la maldad\u201d, dice). Perpetr\u00f3 sus fechor\u00edas ebrio, no se daba cuenta de lo que hac\u00eda. Si acepta ir por la recompensa es para dar de comer a sus hijos, pues est\u00e1 fracasando en su nuevo oficio de criador de cerdos. El horrendo crimen que, le dice el Kid, han cometido los vaqueros le sirve de pretexto para convencer a Logan y calmar su conciencia. En realidad, se enga\u00f1a, y lo notamos. No luce muy inteligente, es torpe en sus movimientos y le es dif\u00edcil articular frases largas y coherentes. Hemos observado que el sol no le permite ver bien al Kid cuando este aparece por primera vez en el corral. A semejanza del muchacho \u2013cuya miop\u00eda despu\u00e9s conoceremos- Munny se mueve en tinieblas desde hace mucho. Los dem\u00e1s personajes hacen lo propio. El incidente mismo que provocan los vaqueros se produce en medio de la oscuridad \u2013los espectadores apenas podemos ver lo que est\u00e1 ocurriendo-. Ellos tambi\u00e9n act\u00faan a ciegas. El billar es iluminado r\u00fasticamente con antorchas; semeja una cueva y nos remonta a un estado previo a la civilizaci\u00f3n. Los hombres que cobija no parecen tener tampoco muchas luces.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Solo a partir de su muerte simb\u00f3lica, Munny empezar\u00e1 a mirar los hechos con nitidez. Al respecto hay una escena brillante. Tras matar dolorosamente a los vaqueros, sin la menor heroicidad, Munny y el Kid aguardan en una colina la llegada de sus empleadoras con la recompensa. El Kid pasa, mientras bebe, de la euforia a la depresi\u00f3n, agobiado por el asesinato que ha cometido, y pregunta a Munny, esperando ser consolado: \u201cSe lo merec\u00edan, \u00bfno es cierto?\u201d; a lo que su interlocutor responde: \u201cTodos nos lo merecemos\u201d. (La frase recuerda la respuesta de Little Bill a una de las prostitutas cuando esta le increpa haber golpeado a Munny: \u201cHas pateado a un hombre inocente\u201d, dice ella; \u201cNadie es inocente\u201d, contesta el sheriff. Y a la dada por Munny a Little Bill en la escena del cl\u00edmax: \u201cYo no merezco morir as\u00ed\u201d, se queja el comisario; \u201cNo es cuesti\u00f3n de merecimientos\u201d, arguye Munny). Ya a estas alturas Munny se ha dado cuenta de que todos tienen una culpa que pagar, unos matando y otros muriendo. Esa lucidez se expresa visualmente en la contemplaci\u00f3n que hace del paisaje: la silueta negra de una amazona aparece en lontananza y se acerca a Munny y al Kid, oscureciendo la campi\u00f1a; mientras el chico no ve la figura (pero sus remordimientos crecen, pauteados por el acercamiento de la misma), Munny lo hace con preocupaci\u00f3n, como si reconociera en ella a una mensajera de la muerte. Finalmente, distinguimos a una palid\u00edsima prostituta vestida de negro, en una montura igualmente negra, que trae la recompensa a los pistoleros y les da \u2013en efecto- la noticia del deceso de Logan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Lo que sigue es solo la asunci\u00f3n definitiva por parte de Munny de su verdadera naturaleza y del rol de h\u00e9roe-restaurador que estaba llamado a cumplir desde el comienzo, y que hasta ese momento se hab\u00eda empe\u00f1ado en negar. Es a partir de aqu\u00ed que cabe una lectura \u201creligiosa\u201d de los hechos. La matanza \u00faltima viene determinada por una suerte de pecado original. Como todos los asesinatos, golpizas y vej\u00e1menes sucedidos durante la pel\u00edcula, tiene un punto de inicio que no es el crimen de los vaqueros, sino la renuencia del sheriff a hacer justicia, con la complicidad de sus alguaciles y el due\u00f1o del burdel. Es esa falta de Little Bill la que desequilibra el orden y hace necesaria la aparici\u00f3n del h\u00e9roe-restaurador caracter\u00edstico del western.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">La muerte de Logan impulsa a Munny a una venganza personal que, a la vez, lo convierte en ejecutante de la justicia divina, la misma que termina por cumplirse ante la defecci\u00f3n de la justicia \u201coficial\u201d. El desenlace pone en claro que la eliminaci\u00f3n f\u00edsica de los vaqueros no borraba el pecado de origen; era necesario castigar al sheriff \u2013principalmente-, a los alguaciles y al due\u00f1o del burdel, responsables de todas las muertes y abusos al haber \u2013en un principio- mezquinado justicia a las prostitutas. Munny ahora lo sabe y es por eso que \u2013al final- no solo ordena, bajo amenazas, que sepulten el cad\u00e1ver de su amigo sino que invoca el respeto a las prostitutas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">El car\u00e1cter de instrumento divino que adquiere el personaje no lo priva de su humanidad. Cuando sale del billar sabemos que sus enemigos podr\u00edan matarlo si estuviesen menos aterrorizados. Sabemos tambi\u00e9n que a Munny le pesa quitar la vida a los hombres; pero \u00e9l, como los otros, no es libre: hay una voluntad superior e implacable de la cual depende.<i> <\/i>En el filme, el<i> <\/i>cielo \u2013con excepci\u00f3n de la escena en que Munny despierta atendido por la prostituta en las monta\u00f1as- adquiere todo el tiempo una pesadez ominosa tanto de noche como de d\u00eda, sea que caigan sobre los hombres la lluvia o los rayos del sol.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Este determinismo est\u00e1 \u2013creo- en el fondo de la ideolog\u00eda de Eastwood. Rige para \u00e9l un destino marcado al que nadie puede escapar: se llega a la tierra con el pecado \u2013la presencia del mal se halla en todos- y no hay perd\u00f3n posible (de all\u00ed el t\u00edtulo del filme). A cada quien le toca asumir el papel que le es asignado. No se debe alterar el orden establecido por un ser superior. Queda solo obrar con rectitud, equidad y austeridad, sin olvidar que todo en este mundo es perecedero (de all\u00ed la conciencia permanente de la muerte). Cualquier violaci\u00f3n del orden acarrea un castigo, y existen seres se\u00f1alados para ejecutarlo. Ignoro si Eastwood ha tenido una formaci\u00f3n calvinista, pero me parece que hay mucho de ello en este filme, como tambi\u00e9n de romanticismo en su versi\u00f3n m\u00e1s atormentada y gn\u00f3stica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">Aunque extremando un poco el an\u00e1lisis, no quisiera dejar de mencionar una conexi\u00f3n que me parece encontrar entre el determinismo religioso muy norteamericano de las pel\u00edculas de Eastwood y el fundamentalismo que subyace las relaciones internacionales de los Estados Unidos en la era Reagan y post-Reagan. No olvidemos que el ex presidente sol\u00eda decir que su pa\u00eds ten\u00eda una misi\u00f3n divina en el mundo. Una misi\u00f3n que Eastwood, sin duda, ve con pesar pero juzga ineludible. Como a Munny, a los Estados Unidos les resulta penoso y carente de toda gloria matar, pero ese es su destino, parecer\u00eda decir Eastwood (los casos recientes de Irak y Somalia son hitos de una larga historia de intervenciones sangrientas). <i>Los imperdonables<\/i> es, desde el g\u00e9nero, un filme eminentemente norteamericano que habla del pa\u00eds en que se origina. No es casual que los colores patrios engalanen el pueblo durante la paliza que Little Bill le propina a Bob El Ingl\u00e9s, y que a la imagen de Munny como \u00e1ngel exterminador acompa\u00f1e en un segundo t\u00e9rmino, tenebrosa, una ondeante bandera nacional. Desde su inveterado conservadurismo, Eastwood nos da en este filme una visi\u00f3n pesarosa de la naturaleza violenta de los Estados Unidos y el papel que \u2013cree- le ha sido asignado jugar en nuestro tiempo por alguna fatalidad. Una visi\u00f3n desprovista de inocencia de quien a los 62 a\u00f1os ha alcanzado la madurez art\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-family: Calibri; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><strong>Emilio Bustamante<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emilio Bustamante escribi\u00f3 este art\u00edculo sobre\u00a0&#8220;Los imperdonables&#8221; en\u00a01993. Estaba destinado a su publicaci\u00f3n en la sexta edici\u00f3n de la\u00a0revista El Refugio, que nunca lleg\u00f3 a salir. Ha sido transcrito por Emilio, con leves modificaciones, del original\u00a0escrito en una\u00a0m\u00e1quina mec\u00e1nica de aquellos tiempos. 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