{"id":945,"date":"2014-09-17T23:09:46","date_gmt":"2014-09-17T23:09:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.paginasdeldiariodesatan.com\/pdds\/?p=945"},"modified":"2014-09-17T23:10:39","modified_gmt":"2014-09-17T23:10:39","slug":"prehistoria-y-destino-del-selfie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/?p=945","title":{"rendered":"Prehistoria y destino del selfie"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\n<p><img alt=\"\" src=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/uploads\/pics\/Durero.jpg\" \/><\/p>\n<p>En 1336, en los \u00faltimos a\u00f1os de una cultura que elud\u00eda rigurosamente la representaci\u00f3n de la naturaleza y del cuerpo; en que no exist\u00edan los retratos ni se le\u00edan las firmas de los artistas sobre las tablas pintadas o las catedrales; en que el hijo del Rey habr\u00eda de ser rey, el hijo del zapatero zapatero y el del labriego otro labriego; Francesco Petrarca ascendi\u00f3 al monte Ventoux, al sur de Francia, sin otro prop\u00f3sito que \u201ccontemplar un lugar c\u00e9lebre por su altitud\u201d. Habiendo alcanzado la cima, cuenta a su padre en una carta, abri\u00f3 al azar las <i>Confesiones<\/i> de San Agust\u00edn dando con estas palabras: \u201cvan los hombres a admirar las cumbres de las monta\u00f1as, los cauces de los r\u00edos, la inmensidad del oc\u00e9ano, la \u00f3rbita de las estrellas y se olvidan de s\u00ed mismos\u201d. El poeta pas\u00f3 de avistar el vasto paisaje a sus pies a evocar su juventud en la lejana Italia. En el curso de su asombro la amplitud geogr\u00e1fica se convirti\u00f3 en pensamiento biogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, los hermanos Limbourg en las ilustraciones de <i>Las muy ricas horas<\/i> del Duque de Berry (1410) y Jan Van Eyck en su estremecedoramente minuciosa <i>Los Arnolfini<\/i> (1434), reproducen no solo los objetos que los ojos perciben, sino tambi\u00e9n los \u00e1ngulos e interposiciones que delatan la posici\u00f3n del que observa. Una creciente conciencia de la subjetividad en el espacio explayada en el <i>Discurso sobre la dignidad del hombre <\/i>(1492), donde Giovanni Pico della Mirandola habla del humano como \u00abvocero de todas las criaturas\u00bb y \u00abc\u00f3pula del mundo\u00bb. En 1498 Alberto Durero hace su m\u00e1s famoso autorretrato (imagen de arriba). Y a lo largo del siglo XV en que artistas y cirujanos diseccionan cad\u00e1veres hurgando los secretos de la vida, Michel de Montaigne cierra <i>Los ensayos<\/i> (1580) advirtiendo que \u00e9l mismo es la materia de su libro, mientras el \u00edndice menciona extra\u00f1amente temas como los carruajes, unos versos de Virgilio, la relaci\u00f3n con los libros o la amistad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1637 Ren\u00e9 Descartes promete obtener la ciencia total que resolver\u00e1 para siempre los problemas terrenos siguiendo \u00abla voz de la raz\u00f3n\u00bb, provista de ideas innatas que la eximir\u00e1n de tener que escuchar a otros. En el posterior pante\u00edsmo de Spinoza, el yo participa de una totalidad divina y, por ello, no precisa buscar lo superior fuera de s\u00ed. Entre tanto, Rembrandt ejecuta docenas de autorretratos en que se le ve curioso, ufano, dolido y finalmente sereno. En 1765 Rousseau dice en sus <i>Confesiones<\/i>: \u201cEmprendo una obra de la que no hay ejemplo y que no tendr\u00e1 imitadores. Quiero mostrar a mis semejantes un hombre en toda la verdad de la Naturaleza y ese hombre ser\u00e9 yo\u201d. A\u00f1os acumulados desde la invenci\u00f3n de la imprenta, que al multiplicar los vol\u00famenes disemina el acto de leer en privado (Lutero justificar\u00e1 la libre interpretaci\u00f3n de la Biblia), llevan a Novalis a hablar del yo como \u00absantuario de lo interior\u00bb.<\/p>\n<p><img alt=\"\" src=\"http:\/\/www.theartwolf.com\/self-portraits\/images\/self-portrait-bacon-1971-pompidou.jpg\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cSantuario\u201d que la fr\u00eda inspecci\u00f3n de Freud mostrar\u00e1 como un s\u00f3tano oscuro infestado de pulsiones inquietantes. En 1888 Van Gogh pinta <i>La habitaci\u00f3n de Arles<\/i> abandonando todo af\u00e1n verista (la fotograf\u00eda triunfaba entonces) para preferir una exageraci\u00f3n de la luz y las formas que refleje su enternecida gratitud por un rinc\u00f3n donde hab\u00eda sido dichoso. D\u00e9cadas luego, Dal\u00ed colorea sus desaforados sue\u00f1os, Kafka compara al humano con un escarabajo en <i>La metamorfosis<\/i>, y Robert Musil, tras la feroz Primera Guerra Mundial, titula su gran novela <i>El hombre sin atributos<\/i>. En la era del miedo nuclear, Europa conoce los tortuosos autorretratos de Francis Bacon en que el cuerpo se expone desfigurado y escindido. (imagen anterior)<\/p>\n<p>Sacudida del polvo de las guerras, la sociedad de los 50 efectuar\u00e1 una restauraci\u00f3n del yo que consistir\u00e1 en retirar las impurezas de toda inquietud intelectual para dejar, \u00fanicamente, un maniqu\u00ed espl\u00e9ndido y mudable, cuyas prendas se venden a prisa y al por mayor. \u00ab\u00bfQui\u00e9n quieres ser hoy?\u00bb, pregunta una marca de maquillaje. La crisis de las ideolog\u00edas en los 90 y los avances de la inform\u00e1tica suprimen del horizonte individual los lazos con el pasado y la colectividad (que saben todav\u00eda a los ruinosos totalitarismos), para consagrar el goce del instante (\u00abconsumir\u00bb es \u00abextinguir, destruir\u00bb) y el \u00e9xito como eclipse del bien com\u00fan. En <i>El fin de la historia y el \u00faltimo hombre<\/i> (1992), Francis Fukuyama bendice el capitalismo liberal como el \u00fanico sistema en que podremos desembarazarnos de la pol\u00edtica y dedicarnos a nuestros proyectos personales.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s conveniente al omn\u00edvoro mercado que masas de solitarios desgajados del futuro (apocal\u00edptico en el cine y la literatura), del m\u00e1s all\u00e1 (la religi\u00f3n se reduce a una estrategia de bienestar emocional) y de la sociedad (la carrera pol\u00edtica es solo otro modo de perseguir el inter\u00e9s privado). Seres irreflexivos (\u201cno lo pienses tanto\u201d, dec\u00eda un anuncio de cerveza) invitados a la fiesta del estreno continuo de ropa, <i>look<\/i>, tecnolog\u00eda, identidad digital y hasta fisonom\u00eda gracias a quir\u00f3fanos donde \u2013dice Zygmunt Bauman\u2013 los mortales se renuevan como mercanc\u00edas en el cruel circuito laboral, a la vez que simulan vivir varias vidas dentro de una existencia detestablemente corta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img alt=\"\" src=\"http:\/\/assets-s3.usmagazine.com\/uploads\/assets\/articles\/71154-ellen-degeneres-oscar-selfie-samsung-phone-product-placement-report\/1394132851_ellen-degeneres-oscars-selfie-467.jpg\" \/><\/p>\n<p>El planetario <i>selfie<\/i> que la comediante Ellen DeGeneres hizo una noche de marzo de 2014, durante la entrega de los premios Oscar de la industria norteamericana, es, por tanto, un hecho natural en este largo proceso de demarcaci\u00f3n y problematizaci\u00f3n del sujeto. No fue la primera; s\u00ed la m\u00e1s famosa de las autofotos caracterizadas por su risue\u00f1a espontaneidad y su irradiaci\u00f3n instant\u00e1nea a trav\u00e9s de las redes sociales, con versiones recientes como el <i>helfie<\/i> (foto del propio cabello) o el <i>selfeet<\/i> (de los pies), a la espera del espejismo de los <i>likes<\/i>.<\/p>\n<p>Es tentador hablar del tecno-Narciso que se mira sobre la peque\u00f1a laguna de cristal del <i>smartphone<\/i>. Por cierto, \u00bfrealmente era infantil el temor de ciertos nativos que cre\u00edan que una foto les robar\u00eda el alma? Algo de ello debe haber ocurrido en una civilizaci\u00f3n en que un fabricante de USBs proclama \u201ceres lo que llevas\u201d (un <i>chip<\/i> con archivos de fotos, textos, m\u00fasica) y un chico \u2013fui testigo\u2013 es capaz de aburrirse durante cinco segundos de silencio en el ascensor. \u00bfNo ser\u00e1 que la larga exaltaci\u00f3n del individuo en la modernidad ha desembocado no en seres erguidos y consistentes, sino en perfiles vacuos y volubles despojados de bagaje propio? Aros por donde todo pasa y nada permanece; psiques expuestas al desasosiego de la competitividad virtual, y a la distorsi\u00f3n, la delicuescencia y las patolog\u00edas de la auto-imagen.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, \u00bfes el solo rostro un aut\u00e9ntico retrato (del lat\u00edn <i>\u00abretractus\u00bb<\/i>, literalmente \u00abhacer volver atr\u00e1s\u00bb, derivadamente \u00ababreviar\u00bb y \u00absacar a la luz\u00bb)? Dec\u00eda Abraham Lincoln que a los cuarenta uno es responsable de su rostro, que entonces comunica ya el itinerario personal por encima de lo gen\u00e9tico. El conjunto de las facciones no es a\u00fan el semblante, que m\u00e1s bien recoge la expresi\u00f3n suscitada por lo que nos preocupa o halaga, por lo que nos enciende o arredra. Julio Ram\u00f3n Ribeyro observa que<strong> \u201c<\/strong>el rostro se organiza alrededor de la mirada y, cuando esta desaparece, se desbarata\u201d.<\/p>\n<p>El <i>selfie<\/i> es el vislumbre de que uno no requiere de otros para conocerse y que el yo prescinde del t\u00fa para trazar su identidad. El hecho es que dicen m\u00e1s de alguien las fotos que toma de las cosas que mira, que aquellas en las que aparece. Ellas revelan la sensibilidad con que se desliza entre lo que la rodea. Atenciones y entusiasmos que prueban que, por dentro, uno no es monolito sino constelaci\u00f3n. Dec\u00eda Montaigne que \u00abel mejor de los hombres es el hombre mezclado\u00bb. \u00bfDe qu\u00e9 depende la originalidad del escritor o el m\u00fasico sino de cu\u00e1nto haya podido leer o escuchar? \u00bfQu\u00e9 es el arte, cre\u00eda Jean-Luc Godard, sino reordenar lo que preexiste? Al fin, \u00bfno es absurdo esperar, con Descartes, que la mente, cual ara\u00f1a, extraer\u00e1 de su interior las hebras del universo, cuando el mismo lenguaje sin el cual no podr\u00edamos pensar es un legado de los pueblos, migraciones y convivencias que nos han precedido, y aun de los susurros de mam\u00e1?<\/p>\n<p>D\u00e9cadas despu\u00e9s de que hacerse fotos implicara todav\u00eda una ceremonia tras la cual se colgaba un nuevo cuadro en la pared, el <i>selfie<\/i> en que un ser gesticula para s\u00ed mismo en el encierro de su cuarto, \u00bfno es acaso la encarnaci\u00f3n del compuesto abstracto que idearon Locke y Hobbes, al juzgar que el humano no se vincula con otros excepto para proteger su vida y delimitar su propiedad? Escribe Tzvetan Todorov: \u201cel ni\u00f1o descubre su propia existencia al captar la mirada de su madre: soy lo que ella mira\u201d. \u00bfRecort\u00e1ndonos con el l\u00e1ser de un celular no nos arriesgamos a perder los suministros del pr\u00f3jimo y del mundo, aisl\u00e1ndonos y corroy\u00e9ndonos como una planta sin nutrientes? \u00bfAcaso no es m\u00e1s fiel el \u201c<i>selfie<\/i>\u201d que se abre para recoger, m\u00e1s all\u00e1 de la cara, los lugares, los anhelos y los semejantes a quienes deberemos la sustancia de nuestro nombre? El \u201c<i>selfie<\/i>\u201d de nuestros di\u00e1logos\u00a0 y encuentros.<\/p>\n<p>A fines de abril de 2014, semanas despu\u00e9s de la autofoto de DeGeneres, una mujer\u00a0falleci\u00f3 en una carretera de Carolina del Norte (EE.UU.) al chocar su veh\u00edculo contra un cami\u00f3n, luego de hacerse un <i>selfie<\/i> y colgarlo en su p\u00e1gina de Facebook. La polic\u00eda esclareci\u00f3 que no se hallaron indicios de consumo de alcohol ni de exceso de velocidad ni de imprudencia en el conductor del cami\u00f3n. \u00bfDe qu\u00e9 o de qui\u00e9n fue v\u00edctima aquella persona que acababa de notificar a sus contactos que se sent\u00eda \u201cfeliz\u201d?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>V\u00edctor H. Palacios Cruz<\/strong><\/p>\n<p><strong><i>Escritor y fil\u00f3sofo. Profesor de la Usat<\/i><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1336, en los \u00faltimos a\u00f1os de una cultura que elud\u00eda rigurosamente la representaci\u00f3n de la naturaleza y del cuerpo; en que no exist\u00edan los retratos ni se le\u00edan las firmas de los artistas sobre las tablas pintadas o las catedrales; en que el hijo del Rey habr\u00eda de ser rey, el hijo del zapatero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[40,126,125],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/945"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=945"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/945\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":950,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/945\/revisions\/950"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=945"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=945"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.paginas-del-diario-de-satan.com\/pdds\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=945"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}