“María Wiesse en Amauta”, un comentario de Isaac León Frías

Mónica Delgado on Twitter: "Mi libro"María Wiesse en Amauta: los orígenes  de la crítica del cine en el Perú" se presentará en la @FilLima2020 el  viernes 4 de setiembre a las 5

Por coincidencia, además del libro con las críticas de Armando Robles Godoy, editado por Emilio Bustamante, se acaba de presentar en la FIL un valioso trabajo de investigación realizado por Mónica Delgado en torno a quien se considera la principal pionera de la crítica de cine en el Perú, la escritora María Wiesse.

A diferencia del libro que Bustamante ha organizado y en el que se privilegian los textos de Robles Godoy, limitando Bustamante su participación a la selección de los textos, a la introducción y a las notas (lo que no es poco, claro), el de Delgado deja para las últimas páginas los textos facsimilares de Wiesse, y se concentra en un acucioso trabajo sobre la escritora. El libro sitúa a Wiesse en su época y en el espacio de la célebre revista Amauta donde publicó sus “notas sobre algunos films”. No hay un punto de vista que magnifique la figura del personaje convocado en el libro, sino el intento de mostrarla en sus contradicciones, tanto aquellas que corresponden a su posición intelectual (entre un cierto conservadurismo y su atracción por las vanguardias, por ejemplo) como las que se debaten en sus notas de cine: la defensa del cine de arte y su minimización del cine de Hollywood.

En realidad, María Wiesse, como la muestra el libro, pertenece a un periodo de ebullición cultural en el mundo, y también en el Perú, y del cual la revista Amauta fue quizás la antena local más sensible. La crítica cinematografía había nacido de modo más orgánico en Paris y se extendía en otras partes, pero se encontraba en una etapa muy temprana. Wiesse es un buen referente de esa etapa. Más una periodista cultural escribiendo de cine que una crítica en el sentido en el que en décadas posteriores se entiende esa labor.

Ya lo decíamos en el caso del mismo Robles Godoy en el diario La Prensa en la nota publicada hace pocos días. Y otro tanto podemos decir del trabajo realizado en las páginas de Caretas por Blanca Varela. Se trata de intelectuales que asumen la crítica de cine en una etapa de sus vidas y luego la dejan, dedicados a otros intereses mayores para ellos. No aspiran a un grado de especialización que los mantenga en esa labor y sólo le dedican unos pocos años. Es cierto que tampoco las circunstancias (el cierre de Amauta, la escasa valoración del cine como arte a comienzos de los 30, como si con el cine sonoro se asistiera a un retroceso creativo), ayudaron a un empeño que es lamentable no continuara en el caso de Wiesse.

Todo lo anterior, sin embargo, no es un argumento para regatear el aporte de María Wiesse que Delgado rescata en el libro, pues en efecto se trata de una intelectual precursora en el acercamiento serio al cine, destacando aspectos propios de las películas y valorando en ellas la dimensión estética, muy poco reconocida entonces. Es por eso que, mientras no se demuestre que no fue así, Wiesse es la primera en el Perú en hacer un ejercicio de comentario cinematográfico propiamente dicho, y no de simple nota informativa o de reseña general, estando por ello con pleno derecho en un lugar central en los orígenes de la crítica de cine en el Perú, tal como lo sustenta ampliamente Mónica Delgado.

Que se trate de una mujer, en un periodo tan fuertemente patriarcal como el que se vivía durante el oncenio de un personaje como Augusto B. Leguía, es otro dato más que significativo. Es lamentable que, en la tradición que ha favorecido desmesuradamente la primacía masculina en el rubro de la crítica, aquí y en todas partes del mundo, no hayamos tenido una participación mayor de críticas mujeres, con las escasas excepciones de la muy breve dedicación de Blanca Varela y la que sostiene de manera permanente la misma autora del libro que comentamos.

Paulina Kael en Estados Unidos y Penelope Houston en Inglaterra, fueron las dos plumas más prominentes de la crítica de cine ejercida por mujeres en el pasado. En la actualidad, afortunadamente hay un aumento, como lo hay en el terreno de la dirección de cine. Entre nosotros, no obstante, lo que sobresale en el campo de la dirección, no sobresale en el espacio de la crítica y es deseable, que entre otras cosas, el libro de Mónica Delgado contribuya a estimular una mayor participación femenina en el terreno, cierto que muy menoscabado en el periodismo impreso, del comentario, la crítica y el análisis cinematográficos.

Isaac León Frías

 

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